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lunes, 27 de marzo de 2017

Jane Austen: Emma; ¿qué conexión hay entre este libro y Federico Jiménez Losantos?


Libro: Emma
Autora: Jane Austen
Número de páginas: +500
Género: Comedia romántica


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Allá por 1815 (ya ha llovido, incluso en el desierto), la célebre escritora Jane Austen presentó este libro en sociedad, y si la vida, según Pessoa, es un valle de lágrimas en el que raras veces se llora, ésta es una comedia en la que raras veces se ríe; pero sí aprendemos ciertas consignas morales que algunos, ahora veremos, quieren llevar a la política. 

Sin ningún afán de destripar el argumento, Emma es la historia de una acaudalada joven que cuenta con diversos quehaceres en su vida, como la lectura o la música, pero no los suficientes para su total entretenimiento, así que se dedica a participar activamente en la vida amorosa de los demás; aconsejando en lo que ella misma debería ser la aconsejada. Sus errores no le hacen enmendar, y así la trama continúa...

Se debe valorar el estilo en el que está escrita la obra, cristalino y elegante, como el Sol esas tardes de primavera, en las que la Alta Sociedad descrita en estas páginas se reunía en los jardines de su propiedad. Pero no sería honesto si dejara de achacarle a la novela su escasa concisión: la trama principal es maravillosa pero no existen en el texto experimentos estilísticos o pasajes secundarios relevantes que justifiquen una extensión tan larga.

Uno termina la obra con la sensación de que su experiencia mejoraría si se redujese inteligentemente un quinto de su grosor. En todo caso, es una gran novela, aunque seguramente no la mejor de esta autora. La revaloriza el ser un grato instrumento para recordar esa época feliz o aciaga de matrimonios concertados, posiciones sociales marcadas desde la cuna, paseos a caballo y amores tímidos.




A lo que íbamos: Federico Jiménez Losantos ha desplazado el sentido y moraleja de esta obra a la política, defendiendo que, si has leído Emma, nunca votarás a Podemos.  Aquí podéis leer el contenido completo, pero os dejo el final, donde da sus argumentaciones clave:

“Hay gente con fatuidad ciega y adicta a la autocomplacencia que cree que sus buenos sentimientos justifican y absuelven los desastres que provocan. 

Aunque la realidad demuestre que el juicio de uno puede -y suele- estar equivocado, porque hacen falta muchos datos para formar un juicio, existe un tipo humano, el que los hayekianos llaman ingeniero social, que se cree capaz de resumir en un rato o en un folio lo que a varias generaciones les ha llevado siglos entrever, y aun así, humildemente, no acaban de ver claro.

 La tragedia moral de Emma es que, en esa búsqueda del principio del placer que es el continuo recrearse en su supuesto talento, es absolutamente incapaz de acceder al principio de realidad, que pasa por ponerse en el lugar del Otro, o sea, de la Otra. 

No le importa lo que lo que su amiga siente porque ya siente ella por su amiga. No escucha lo que su amiga dice porque está muy ocupada escuchándose. 

Y no acaba de vivir enajenada y de enajenar a otros hasta que no prueba en sí misma la medicina del error, hasta que no ve lo ciega que ha estado ante sus propios sentimientos y lo tonta que ha sido (...)

Ni que decir tiene que tras leer Emma -hay muchas ediciones, la más austeniana es la de Alianza Editorial- uno acaba convencido de que no hay que pasarse de listo con los demás ni ser muy tonto con uno mismo, solidísimos principios que, como es lógico, durarán el tiempo de un vermú. 

Lo que me parece imposible es que un lector de Jane Austen acabe militando en Podemos. La vacuna de la novela rosa liberal puede con el bacilo rojo del sabelotodismo.”


Pero, lo más importante, ¿qué opináis?


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Foto del piano extraída de Photopin, créditos

 Kate. Get the picture. <a href="http://www.flickr.com/photos/71396955@N05/14320146790">_DSC9881</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/">(license)</a>

domingo, 5 de marzo de 2017

South Park,T19 parte 2: toda nuestra vida huyendo de los anuncios


Tras mi entrada anterior sobre la temporada 19 de South Park, quería hacer una reflexión sobre los tres últimos capítulos, muy orientados al periodismo: Contenido Patrocinado, Verdad y Propaganda y La Justicia Final del Director PC. ¿Mejor tarde que nunca, o no?

La figura de Jimmy, gran personaje, director del periódico del colegio, representa a un periodista íntegro de los que ya apenas quedan porque nunca ha habido muchos. Primero se enfrenta a la censura de lo políticamente correcto, -"No quiero que la gente deje de hablar porque le tiene miedo a las palabras"- después a la publicidad, que se convierte en antagonista principal. 

Anuncios inteligentes, que pueden mutar, transformarse en noticias e incluso en personas. Trey Parker y su equipo denuncian así la lacra del contenido patrocinado. Anuncios publicitarios que se presentan como publirreportajes; o directamente camuflados, para confundir al espectador y lograr predisposición hacia una marca y posteriores ventas. En el contexto de la crisis mediática, se han convertido en una de las más importantes entradas de financiación para algunos medios de comunicación: Salvados por el contenido patrocinado. Esto reconocido por ellos mismos, como es el caso de eldiario.es.

El medio digital al que me acabo de referir defiende que "es un formato más efectivo para las marcas y transparente para los lectores, que saben en todo momento que se trata e un contenido pagado por un tercero y además disfrutan de un contenido de valor". 

Los creadores de South Park no lo tienen tan claro y crean la coña de que Jimmy es ya el único en el pueblo que puede diferenciar noticias y anuncios; que son incluso capaces de convertirse en personas y aspiran a dominar el mundo.


Cuidado con Leslie: es un anuncio disfrazado de niña humana

Es interesante esta interpretación darwinista de los reclamos publicitarios: comenzaron siendo algo muy basto y básico, y a medida que nos fuimos acostumbrando a ellos, también nos inmunizamos, vacunados de haber caído ya varias veces en la misma trampa. 

Pero las empresas, para lograr un retorno del dinero invertido, elaboran una publicidad cada vez más sofisticada, que se adelante a nuestro raciocinio y nos haga picar y otorgarles propiedades semifantásticas a productos en realidad similares a los de la competencia. Si se inventa un bloqueador de anuncios, las compañías logran una forma de sortearlo. Es una carrera sin fin movida por los intereses de unos y otros; más bien una persecución.

Otro punto importante es la virulencia de los pop-ups y el clickbait"término peyorativo que describe a las páginas y contenidos web que apuntan a generar ingresos publicitarios en Internet, a expensas de su calidad o exactitud, dependiendo de titulares sensacionalistas para atraer mayor proporción de clicks y fomentar el envío de dicho material a través de las redes sociales. Los titulares click-bait intentan explotar la curiosidad del lector." El éxito en Internet se basa más en esto que en la calidad, tristemente. 

Esta niña de cinco años y medio se subió a la escalera del tejado y... adivina lo que pasó después.

Es perfecta, y se podría resumir en ella la temporada, la escena de Contenido Patrocinado en la que están acostados los padres de Butters. Ella mira su móvil fijamente, con los ojos embobados, mientras, su marido le dice: "¿alguna vez leíste el periódico escolar, Linda? No hay contenidos patrocinados ni enlaces de Internet, sólo artículos sobre las cosas que pasan (...) ¿Sabes cuánto hace que no estoy tranquilo leyendo las noticias? Me acostumbré a leerlas en Internet, pero siento que siempre estoy persiguiéndolas. Es como si estuviera en un agujero negro tratando de alcanzar el artículo, pero de repente estoy leyendo un anuncio, entonces hago click para volver al articulo pero no es el artículo, es una galería de fotos y estoy viendo las peores cirugías plásticas de los famosos. 

Y claro, quiero ver la  última operación que salió mal y hago click en la flecha, pero la flecha no me lleva a la siguiente foto sino a un anuncio de crema facial. ¡Aaarg! Quería leer un artículo pero estoy leyendo sobre una crema e intento hacer click para salir pero el anuncio me sigue por toda la pantalla. ¡Nooo! Entonces hago click en la cruz para cerrar pero no era la cruz para cerrar, era otra galería de fotos. Sólo quiero saber lo que pasa en Oriente Medio, pero estoy viendo una lista de las diez mejores películas de terror de la historia. Y esa no es la flecha para otra noticia, es un anuncio ¡Aaaah!". Cuando termina, le grita a su mujer, porque está atrapada, obnubilada ante la pantalla del móvil: ¡Lindaaa!

Internet es un gigantesco pantano electrónico donde perdernos, hundirnos y apartarnos de nuestros fines; como les ocurre a Kyle, Stan y los demás en Verdad y Propaganda. La capacidad de distracción y adicción de la red, llena de información valiosa pero todavía más de material de dudoso valor, será uno de los frentes de batalla de los padres y madres del presente y futuro. Y no es algo que no pueda ocurrirle también a los adultos, como ya se muestra en el propio episodio.

Aunque la crítica a lo políticamente correcto ya la planteé en la primera parte de esta reseña, no olvido la aparición en esta trilogía final de la temporada de un par de "monstruos" del movimiento progresista: los que sólo se suman al carro para conseguir objetivos personales (socializar, ligar, etc.), vendiendo como lucha social lo que sólo es una búsqueda del beneficio personal; y quienes se convierten en cotorras sin reflexión que sólo repiten consignas, aplicándolas como apisonadoras en cualquier oportunidad. Es el caso de Randy Marsh, a quien su esposa le espeta: "Te has convertido en un matón. Cuando una persona dice algo incorrecto, le saltas encima".

Para terminar, creo que da para la reflexión la frase de Nathan "¿Qué es PC (lo políticamente correcto) sino un sinónimo de gentrificación? Arreglar todo, eliminar lo feo, para crear una sensación falsa de paraíso. Sólo una cosa puede vivir en este mundo. Anuncios".

Es decir, cómo muchas veces cuando se hace presión para eliminar pensamientos y actitudes, lo único que se hace es tapar la realidad detrás de un telón (y con realidad no me refiero a que tengan razón, sino la verdad de que sigue existiendo gente pensando de esa manera). Creo que lo único que puede hacer calar un mensaje es el diálogo y la reflexión libre alrededor de él, no la coacción. Porque entonces, sólo seremos anuncios, hipócritas, maquillados, y todos hablaremos bonito mientras la situación no ha avanzado un centímetro, o está a punto de retroceder.

NOTA (de la temporada): 8,5

jueves, 2 de febrero de 2017

La tortuga roja

Película
Año: 2016
País: Francia
Género: Animación, aventuras, drama, supervivencia

El artista holandés Michael Dudot de Wit ha debido pensar mejor tarde que nunca (suponemos que algo le habrá animado el Óscar al mejor cortometraje con "Padre e hija"), y lanza a los 64 años su primera película, la que deberíamos ir a ver en vez de estar hablando todos de La la Land, que está tan bien como sobrevalorada. La tortuga roja versa sobre el amor, amor por la artesanía. Personajes creados a partir de técnicas que combinan lo digital con lo manual; sobre paisajes y elementos puramente artesanos, desdibujados a mano.

Delicioso es el adjetivo que define esta película, en el aspecto técnico casi perfecta o perfecta de veras, ya desde su concepción ni industrial ni comercial. En esta época de producción en serie, La tortuga roja es como escribir a máquina (de las antiguas) y escuchar el ritmo de las teclas, presionar con más fuerza unas palabras que otras consiguiendo consecuencias plásticas en lo potente o inconsistente del trazo; según comentó el escritor gallego Suso de Toro en una actividad desarrollada algo antes de la proyección, junto a la también escritora Margarita Ledo, en las instalaciones de Numax (Santiago de Compostela).

 La tortuga roja es una historia de supervivencia, no diré como Náufrago (porque aún no la he visto), pero tampoco creo que se parezca a ninguna otra. Co-producida entre el Studio Ghibli y productoras francesas, el estilo se acerca más al cómic europeo (Tintín) que al manga/ anime japonés.


Oníricos azules, verdes, grises; tonos maravillosos desbordados casi siempre por una bonita banda sonora, o por el mejor sonido ambiente que he visto nunca en una película. Es delicioso (ya avisé de que sería el adjetivo esta vez) escuchar las zambullidas en el agua, la lluvia torrencial sobre los bosques de bambú, gritos mudos porque no hay nadie que pueda oírlos.

Estamos ante una película que no colabora en nuestro ritmo vital neurótico, y se toma su tiempo en avanzar. A pinceladas pequeñas. Al compás de cangrejos bailando sobre la arena. Os recomiendo verla, os pido para los comentarios que me aviséis si descubrís el simbolismo de la botella de agua. Ocupa demasiado para no significar nada, ¿o es sólo una sensación mía?

ATENCIÓN SPOILER: Una escena a la que en su momento no le di importancia y ahora repensando, reimaginando La tortuga roja, me parece esencial, es cuando la mujer misteriosa lanza al mar su caparazón y el náufrago hace lo propio con su balsa; como una metáfora de todas esas aspiraciones y cimientos nuestros de los que nos despedimos cuando nos entregamos a alguien. O quizás simplemente he tomado demasiado vino en "la redacción" y todo esto me lo estoy inventando ahora y no tiene nada que ver con la película. Qué se yo.

NOTA: 8,4


miércoles, 1 de febrero de 2017

Fu Manchu: California Crossing

Disco
Grupo: Fu Manchu
Estilo: Hard rock, stoner rock
Duración: 39:19
Año: 2.002

No todos los días vamos a estar románticos, o sentirnos más profundos que la Fosa de las Marianas (11 km bajo las olas), y tomárnoslos todo a la tremenda. Porque hay mañanas, tardes y noches de carretera en descapotable, playas californianas, bikinis, tablas de surf y discos como éste, directos al grano:"that guitar is so crispy you can pour milk on it and have it for breakfast" comenta un usuario al vídeo del disco en You Tube. 

No sobra un minuto, las canciones no tienen introducción ni se han compuesto transiciones crípticas/ filosóficas entre temas. Puro rock and roll. No todos los días son fiesta pero éste sí. Un canto a la banalidad más divertida, y al instrumento de 22/24 trastes en particular. Toma, tu pastilla efervescente de las diez y media.



En una buena me he metido al comentar un disco de Fu Manchu. Ahora debería comentarlos todos, porque  no hay ninguno que no sea una orgía stoner rock de baterías peleonas, guitarras chispeando como yunque de herrero y Scot Hill, el "frontman", hablando/ leyendo/ cantando/ a grito pelado.

Un disco sin mucha historia (a veces no la necesitamos), perfecto para poner en el lector de Cd´s del coche al salir del trabajo, después de un día especialmente coñazo. Preparad las palomitas, aquí hay más acción que en Fast and Furious 7. Sí, al final se desinfla un poco... pero ya habrán cumplido su función. California Crossing nunca cae en el aburrimiento, exprime una fórmula a priori reducida en todas direcciones y nosotros saltamos. Buen rollito para el verano que se acerca a lo lejos. En marcha.



Separate Kingdom: 7,5
Hand On: 7,7
Mongoose 7,8
Think` Out Loud: 8,2
California Crossing: 7,5
Wiz Kid: 8
Squash That Fly: 7,7
Ampn: 8,1
Bultaco: 7,1
Downtown in Dogtown: 7
The Wasteoid: 7
NOTA: 7,5

lunes, 30 de enero de 2017

Sonic Youth: Murray Street

Disco
Grupo: Sonic Youth
Estilo: Rock progresivo, noise rock.
Duración: 45 minutos 40 segundos
Año: 2002

A la hora de recomendar la mastodóntica, tan inabarcable como difícil de digerir obra de Sonic Youth, he decidido comenzar por su duodécimo disco. No es de los que cimentaron su leyenda escapista -a un mundo paralelo sobre columnas de feedback-, ni siquiera describe especialmente quiénes fueron y cuál era su estilo, pero precisamente por ello es algo más accesible, quizás uno de los álbumes más "limpios" de su carrera, con temas progresivos de diez minutos y una canción pop que apenas suma tres. 

Si alguna vez se pudo decir sobre Sonic Youth "una delicia para los oídos", es aquí; y lo mejor de todo es que esta suavidad nueva no significa un producto domesticado, y los pasajes sonoros son tan inesperados como siempre, a pesar de los años. El único referente similar en su carrera es el también triunfal Washing Machine, entregado siete años antes.


S.Y. en directo: revolucionarios y revolucionados

El disco menos combativo de los neoyorquinos lleva como nombre el lugar de aterrizaje de un motor de los aviones del 11-S; aunque también se denominaba así el estudio de grabación de Lee, Kim y compañía. Murray Street fue importante para ellos, pues llevaban cinco años algo flojos, quizás la época más "apagada" de su trayectoria, y esta entrega les devolvió a su puesto privilegiado en la vanguardia dentro del rock.

Muy lejos de la abrasión de Sister o Dirty, ya no digamos del Confusion is Sex, la única canción "incómoda", Plastic Sun, dura dos minutos. Todo comenzó con The Empty Page, una joya extraña en la obra de esta banda, ¿Sonic Youth entrando con un tema pop melancólico? Aunque luego inunden la melodía con sus característicos solos de guitarras rotas, ya es demasiado tarde para no sentirse sorprendidos. 

Aunque no sea su estilo, cumplen de sobra; no por nada Murray Street es el triunfo de la versatilidad y la madurez, una pequeña muestra de lo aprendido tras décadas de carrera (y carretera). Disconnection Notice ya presenta la estructura lenta y progresiva que anunciábamos antes, aunque no sea su mayor exponente. Llena de parones suaves y paisajes impresionistas, nos introduce en el verdadero sonido del disco: es un amistoso saludo. 


Llegamos con buenas sensaciones a Rain on Tin, tercer tema seguido que canta Thurston Moore, y ya al nivel de sus grandes éxitos. Una baño espumoso, lentolentolento y lleno de giros como caricias. 

Toma el testigo al micro Lee Ranaldo en la canción más larga (dura una cuarta parte del total), Karen Revisited. Bastante melódica al principio, quiebra en una parafernalia ruidista -¡bienvenida!-; mal demoníaco del que nuevamente, de forma brillante, resurge la canción tras unos minutos de purgatorio, cual Thom Yorke saliendo del agua en el videoclip de No Surprises. Está agotada, revive medio muerta, la alegría vuelve pero ya en otro corte, Radical Adults Lick Godhead Style, punzante, directo, criminal. El solo es digno de la viola de John Cale en su época con Velvet Underground. Implosiona en la locura extraña de Plastic Sun Kim Gordon conduce el aquelarre, que nos lleva de la manito a la calma juguetona del último tema, Sympathy for the Strawberry. Se toma su tiempo en comenzar, en terminar, en apasionarnos. Ala, esto va por todos aquellos que afirman con pesadez que desde el 2.000 sólo se ha hecho mala música. 

Un disco notable... y quizás tengan unos diez todavía mejores.


Kim Gordon: guitarra, bajo y voz a lo largo y  ancho de la calle Murray 


The Empty Page: 8,3
Disconnection Notice: 7,5
Rain on Tin: 9,1
Karen Revisited: 8,2
Radical Adults Lick Godhead Style: 8,1
Plastic Sun: 7, 3
Sympathy for the Strawberry: 8,4
NOTA: 8,2



Fotografías extraídas de Photopin, créditos:


Fotografía el grupo en directo:    
photo credit: spiralstares <a href="http://www.flickr.com/photos/80052968@N00/175245622">sonic youth</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.0/">(license)</a>

Fotografía de Kim Gordon: 
photo credit: [carlo cravero] <a href="http://www.flickr.com/photos/41718896@N00/830115778">sy_08</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">(license)</a>



lunes, 23 de enero de 2017

Suede: Dog Man Star


Disco
Grupo: Suede
Estilo: Art rock, Britpop.
Duración: 57:24
Año: 1994

Aún da coletazos aquel fenómeno llamado Brit-Pop, cuando las Islas Británicas recuperaron su trono perdido, tras el fenómeno norteamericano del grungeNirvana; todo gracias en mayor o menor medida a la influencia de su propia prensa musical, siempre en busca de los siguientes Beatles, Sex Pistols, Pink Floyd o lo que se tercie.

Se suele citar a Oasis y Blur en una batalla simbólica por el liderazgo espiritual y radiofónico de la escena, pero realmente había otros grupos, como The Verve, SuedePulp; demostrando que más que un movimiento musical definido, el Brit-pop era una etiqueta para destacar la efervescencia inusual (y ecléctica) de aquellos años, y proyectarla al mundo: sí, somos los mejores.

Tomando como punto de partida común la tradición pop de las islas, algunos intentaron reflejar la sociedad de su tiempo, como el grupo de Damon Albarn, mientras los hermanos Gallagher cantaban a una juventud eterna; y Suede coqueteaban con el glam o The Verve se zambullían en los efectos más ambientales del shoegazing.

Pasa una cosa interesante con los discos de ruptura/ fractura de grupos: o son una soberana bazofia, o el mejor de todos. A Suede, grupo liderado por Brett Anderson (cantante) y Bernard Butler (guitarra principal); le pasó más bien lo segundo. Ya habían completado una buena colección de temas en su debut, y lo volverían a hacer, por ejemplo en Coming Up, donde un  Anderson con ansias de fagocitar todo lo que no fuera él mismo, ya había sustituido a Butler por Oakes, un fan de diecisiete años, más maleable a las exigencias del vocalista (se supone, y se escucha en la obra posterior).

Pero la épica está aquí, en Dog Man Star: somos perros, hombres, estrellas, en un intento de trayecto; y todo a la vez. Hay un surtido (gran palabra, sabe a galletas) de temas cumplidores en el buen sentido, notables por arriba, que podrían estar en otras entregas (y en los recopilatorios del grupo, claro). Luego tenemos a The Wild Ones, según Brett Anderson la mejor canción que han hecho nunca "con diferencia". Y después, para culminar, un puñado de composiciones tan superiores a ésa que hacen olvidarte incluso de que estás escuchando una canción, retrotrayéndote o impulsándote a una catarsis espiritual del alma (esto me lo ha susurrado Bécquer en sueños para que lo escriba). 

Me refiero a The 2 of Us, el llanto desesperado del desamor en una cama -imaginemos la portada del disco-, y recordar y recordar y recordar. De esas cancioncillas diabólicas que si encuentras con quince años te parten el alma en dos. "Alone but not lonely, you and me". Me refiero a Black or Blue, a The Asphalt World, el tema de la prostitución, Butler abriendo el cielo y marchando a lo Mary Poppins tras haber dejado constancia de su valor, con claridad meridiana (siempre quise utilizar este objetivo, permitidme la licencia). Me refiero a Still Life.



Un disco dramático, romántico y doloroso, que puede parecer por momentos algo sobrecargado o impostado, por señalar algún defecto; pero es enorme, con un montón de recursos; suena compacto y además tiene fragmentos de derretirse, sobre todo la brutal "tetralogía final" que hace añicos al disco y a ti, como si tras un par de simulacros el fuego se hubiese encendido de veras. 

Si te gusta la música y tienes sentimientos, ésta es una escucha obligada. Cuando salió Suede, la prensa británica auguró que eran los próximos The Smiths. Se equivocaron. Eran Suede, y punto. Este LP no representa al Brit-pop, movimiento necesariamente vitalista frente al crepúsculo depresivo que fue el grunge, truncado años antes por el hastío o por la muerte de su icono principal. 

Aunque sea el más desolador de todos los álbumes de Suede, Dog Man Star aún presenta atisbos de esperanza e incluso fiesta, eso sí: no rehuye de tratar las angustias más grandes. Puede parecer una paradoja, pero sin representar al Brit-pop, (quizás ni siquiera pertenezca a él), es de los mejores discos del B-p, por resumir un poco y no repetir tanto la palabreja. Queda dicho.

Una lástima que no hayan incluido en Dog Man Star dos canciones que entregaron algo antes y quedaron huérfanas de disco: My Dark Star y Stay Together. Demuestran que estaban en un estado compositivo sin parangón. Sobresalientes. 



VALORACIÓN

Introducing the Band: - 
A ésta no sé si no le pongo nota por funcionar de introducción o por no tener ni idea de cuál ponerle. Cumple con creces su papel. Psicodélica, interesante, te mete de lleno en la propuesta.

We Are the Pigs: 8,5
Típico single de Suede, para un grupo normal sería cénit, pero ellos fueron capaces de dar con la tecla muchas más veces. Redondo pero no tan profundo como los temas conclusivos del álbum.

Heroine: 7,6
No he investigado si se trata de una mujer o de una droga. En los mejores temas destacan Brett y su gran voz, en los medianos Butler ejerce una gran labor dándoles brillo y salvándolos de la indiferencia.

The Wild Ones: 7,8
"Abro paraguas". Para mí, aunque debo reconocer que no poseo unos gustos demasiado pop, el tema más radiable del disco y de los más aclamados está en la parte floja. Comienza con una acústica, lo cual es interesante dentro del barroquismo general; y suena bien de principio a fin, pero no da al oyente (por lo menos a éste) una sensación de emociones tan reales como para destacarla.

Daddy´s Speeding: 7,1
Un laboratorio de efectos de guitarra muy bien ubicado entre dos temas bellos y convencionales. Reflexión, intimismo. Algunos elementos funcionan mejor que otros.

The Power: 8
Languidez encantadora. Déjame tomarte de la mano. Quizás se haga algo larga.

New Generation: 7,9
Energía. Oasis, Blur, Suede, The Verve; todos unos máquinas sacando singles, al menos antes del cambio de siglo.

This Hollywood Life: 7,7
Fuerza, energía de nuevo.

The 2 of Us: 9,4
No me quiero ni imaginar un disco entero de canciones como ésta. A veces  basta un piano.

Black or Blue: 7,9
¿Donde mejor canta Anderson?

The Asphalt World: 8,3
La despedida de Butler.

Still Life: 8
Arreglos orquestales para terminar con buen gusto

NOTA: 8,6


sábado, 21 de enero de 2017

The Jesus and Mary Chain: Darklands


Disco
Grupo: The Jesus and Mary Chain
Estilo: pop, rock
Duración: 36:08

He establecido para este blog una ley no escrita sobre no comentar dos discos de un mismo grupo -al menos hasta que no haya hablado de "todos" los grupos-, pero es que el segundo LP de The Jesus and Mary Chain es tan distinto de su debut, Psychocandy, comentado aquí hace un año y un mes, que bien merece entrada aparte.

Volveré a introducir a la formación, don´t worry. "Los Jesus" son básicamente dos hermanos británicos que se llevan a matar (sí, como Oasis, pero una década antes), y construyeron rápidamente una leyenda entre la escena independiente, al dar conciertos de quince minutos que acababan en disturbios y sacar singles como éste, que envenenarían emocionalmente a un monje budista:



Y ojo, hay temas mucho más bestias o que incluso nos pueden dar algún sustillo, como Jesus Fuck. De todos modos, aunque era difícil de ver bajo los alambres de espino, en realidad The Jesus and Mary Chain siempre fueron unos genios componiendo canciones pop, incluso Psychocandy, bajo su forma de rata mutante medio muerta teniendo convulsiones, en el fondo era un disco pop. Aclaración: uno que espantaría a cualquiera antes de darse cuenta de ello.

De un grupo como Radiohead se suele valorar que después de entregar la obra perfecta o casi que fue Ok Computer, en lugar de repetir ese éxito buscaran nuevos caminos en Kid A y toda su obra posterior. A los hermanos Reid, artífices principales de JYMC, les ocurrió algo similar, aunque en este caso no esté seguro de si porque no quisieron o porque aún intentándolo fueron incapaces de repetirlo. En cualquier caso, Psychocandy es un disco como el que no existe otro igual en la historia de la música, y eso debe valorarse; pero el que os traigo hoy tiene también un gran mérito, porque después de mostrarse tan disruptivos e inaccesibles confeccionaron una obra maestra "para toda la familia", a pesar de que su nombre, portada y precedentes puedan asustar. He aquí la prueba:
Segundo single de Darklands: aún no se habían cortado el pelo, ya habían recortado la distorsión

Darklands es simple: canciones que hablan de amor y del tiempo que hace, días lluviosos sobre la "Pérfida Albión", golosinas que ahora ya saboreas al primer bocado. En general, pienso que el secreto de la felicidad es la mesura. Pues este disco, aunque tenga reminiscencias del estilo asesino anterior (Fall), transmite de forma bastante uniforme una tristeza dulce/ felicidad suave, como planear a cinco centímetros de las baldosas, es el disco perfecto para curar una depresión de caballo (o de persona).

No sé si me explico: diez cápsulas de tristeza para alegres o felicidad para tristes. Un equilibrio sutil y mágico. Si en su debut las canciones más destacables eran las cañeras, aquí lo son esas gemas como Happy When It Rains o Nine Million Rainy Days, que con unos cuantos elementos comunes, una pureza compositiva brutal y un par de punteos de guitarra consiguen sacarte una -tenue, leve, relajada- sonrisa. Dura poco más de media hora, pero queda todo dicho. Y para terminar relajados el viaje, una acústica que entra mejor que una tapa de tortilla. Una decena de temas que no dan vueltas de campana, no son perfectas porque sus oyentes tampoco lo somos (y se agradece), música terrenal, pegada a la tierra, pero no por ello frívola.

Sí, prefiero Psychocandy, pero en un intento de objetividad a través de mi mente subjetiva os aviso de que los cuerdos suelen elegir Darklands. Por algo será.

Y "bicheando" por la red mientras confecciono esta entrada, descubro que dieciocho años después este grupo prepara nuevo disco, Damage and Joy, para este marzo. Si alguien comenta al respecto y me convence, lo reseño cuando salga. Y mientras, los Stone Roses haciéndonos esperar -y sin noticias- desde los dos singles del verano pasado...

Darklands (canción): 9,2
Deep One Perfect Morning: 9
Happy When It Rains: 9,3
Down on Me: 9
Nine Million Rainy Days: 9,3
April Skies: 9,1
Fall: 9
Cherry Came Too: 9
On the Wall: 8,2
About You: 8,7
NOTA: 9,10

sábado, 10 de diciembre de 2016

10 razones por las que deberías ver Banksy: Salida por la tienda de regalos


Nombre original: Exit Through the Gift Shop
Duración: 1 h 27 min

Hacía tiempo que no  me "tocaba" hablar de una película de la que se pueden decir tantas cosas y a la vez tan compleja de explicar, sobre todo sin incurrir en los malignos spoilers. Así que dividiré la entrada en dos partes, gracias a una fotografía del "Muro de la Verguenza" israelí, que Banksy, artista urbano y director de esta cinta, osó grafitear. 

En la segunda hablaré sin cortarme de la película, así que recomendaría que la vieseis primero. No querría ser yo quien le quitara la magia a los trucos del hombre misterioso, o mujer, quizás sean varias personas. Banksy -que no Bansky, como yo pensaba en un principio- es un pseudónimo tras el que sólo Dios sabe lo que se esconde. 



En estos primeros párrafos, básicamente os intentaré convencer de que la veáis, y si queréis ya volvemos luego a reflexionar todos juntos. ¿Por qué os la recomiendo? Haré una lista de esas que tanto se llevan ahora:

1- Porque está a un click, en realidad. La podéis encontrar en You Tube doblada al castellano, basta con poner el nombre de la cinta en Google y ya aparece. No hace falta navegar por esas webs tan molestas de películas online, en las que te saltan sin parar ventanas emergentes de gente que se ha hecho rica y mujeres dotadas que viven cerca de tí y quieren conocerte.

2- Porque la realidad supera a la ficción. Arturo Pérez- Reverte escribió un libro sobre el mundo del grafiti, llamado El francotirador paciente. Uno de los personajes principales es un grafitero encapuchado y tenebroso. Sí, más sanguinario, pero menos interesante que el propio Banksy, pese a los esfuerzos del académico. Al Sniper reverteriano se le ocurren "gamberradas" pero ninguna con la iconicidad de encarcelar un muñeco vestido de preso de Guantánamo en una atracción de Disneylandia. 

3- Porque lo bueno, si breve... Pues eso. Traicionaría este principio si ahora me extendiera dos párrafos explicándolo. El metraje no alcanza la hora y media.

4- Porque como no está sujeta a nada ni nadie, puede sorprenderte. La libertad creativa de Banksy y su equipo les permite jugar con tu mente. 

5- Es una interesante iniciación al grafiti y todo tipo de arte urbano, así como el interés que empezaron a tener por él los galeristas a partir de los 80 y cómo esto pudo influirle.

6- Y sobre todo porque es una genial disertación sobre la mercantilización del arte... incluso sobre qué es el arte.




Bueno, pues eso, os haya convencido o no, me dispongo a analizar más profundamente. No cruzar los no iniciados.


¿Cómo ordenar nuestra confusión tras ver este documental a medio camino entre lo falso y lo real; con la veracidad, anécdotas y personajes supeditados a la plasmación de una idea, ya desde el título? 

No os engañéis: Salida por la tienda de regalos, aunque puede que no nos demos cuenta en un principio (a mí me ocurrió) es el título perfecto. No puedes salir de un museo, supuesta cuna del conocimiento, el arte y la cultura, si no es por su tienda: lo comercial entrometiéndose en cualquier esquina, intentando cubrirlo todo hasta en los últimos reductos del pensamiento libre y puro de influencias.

 Empecemos por el final. Banksy dice: "puede que el arte sea una especie de broma". Y es el director de la cinta, habrá intentado construir arte aquí. ¿Es este supuesto documental una broma? Todo apunta a que sí. Una broma intencionadamente enmarañada, una trampa para hacernos pensar en lo que nos rodea.

Las demás declaraciones en el ocaso de la obra apoyan esta tesis digamos macabra. Mr. Brainwash, seudónimo de Thierry Guetta, se defiende: "con el tiempo veremos mi creatividad, si soy un verdadero artista". Como éste es la viva encarnación del arte carente de todo significado, el que en realidad está hablando tras los hilos seguramente sea un Banksy atemorizador: el verdadero arte (significado) pronto se confundirá con la mercancía (banalidad, arbitrariedad), si no tomamos conciencia. 

La aventura se había iniciado con Banksy hablando con chulería tras su capucha, y con la voz tratada, una suerte de Bane sin batidos proteicos. Se supone que sería una película sobre él, pero no. Y sí, en realidad. "La película es la historia de lo que pasó cuando este tipo intentó hacer un documental sobre mí. Pero él resulta mucho más interesante que yo. Así que ahora la película irá sobre él." 

Desde el minuto uno, ya da coletazos el juego entre realidad y ficción. Se supone que es una película dirigida por Banksy (carajo, lo pone en la carátula); pero una voz en off presenta al tipo del que hablaba el grafitero, un ocioso comercial llamado Thierry, intentando grabar un documental sobre arte urbano, o sobre todo lo que se cruzaba en general. Todo intencionadamente confuso. Aun sabiendo de antemano que es una broma, ¿dónde empieza y dónde acaba? ¿quién está tras la cámara?

Banksy no quiere hablar sobre sí mismo -¿no perdería acaso parte de su magnetismo?- en lugar de ello nos trae la historia de un don nadie que probablemente sea invención suya, Thierry Guetta, quien necesita grabarlo todo con una cámara porque su madre murió sin previo aviso -bueno, él era el único en no estar enterado, le ocultaron su enfermedad- . Ahora utiliza el vídeo como una forma de volver eternos a los momentos. Y no puede parar de grabar. Él mismo lo reconoce como una droga. 

Más tarde, Guetta descubre que su primo hace arte urbano -es Space Invader-; comienza a seguirle por gusto a filmar de noche, al peligro, vivir sus vidas y ser un fantasma. Pronto ya no sólo captura las andanzas y obras de su primo sino también las de Shepard Failey, Buffmonster, Swoon... Estas figuras son reales, y por tanto la primera parte del documental puede entenderse como un repaso de Banksy a los grandes figuras del arte urbano, una forma de decir "no sólo existo yo". Aparece después, cuando Guetta le conoce y se convierte en su ayudante. 

Llega un punto en el que Guetta tiene tanto material grabado -se supone que estaba elaborando un documental- que vuelve a casa para poner orden en los miles de cintas rellenadas muy por que sí, sin ningún proceso de selección. No lo consigue. 

Comenta Banksy, tras ver la obra del de las patillas: "en ese punto, me di cuenta de que Thierry no era un director, sino alguien con problemas mentales, que por casualidad tenía una cámara. Eran hora y media de trailers de mierdas imposibles de ver."  ¿Quería decir aquí Banksy que muchos de los que hoy en día se creen artistas son en realidad locos a los que el destino les ha dado folios, cámaras, pinceles; y no saben muy bien lo que hacen ni ellos mismos, pero por pedantería humana un puñado de adinerados les dan el valor que estiman oportuno; una especie de ruleta rusa?

Después, Mr. Brainwash/ Thierry se dedica a hacer sus propias obras. Así que la cinta se convierte en una crítica del proceso por el cual el arte se convierte en una nadería; y una defensa simultánea del concepto detrás de la obra, algo quizás sutil pero que la sustenta y le da peso, sentido.  La mezcla de realidad y ficción sigue siendo enormemente confusa: la exposición de Thierry existió de verdad -supongo que él no-; realmente le hizo la portada de un disco a Madonna, éste.



El momento que lo resume todo es Thierry, ya auto-apodado como Mr. Brainwash, y su promesa de que a los 200 primeros visitantes les regalaría una obra original. Está en silla de ruedas, así que lo que hacen es empujarle alrededor de las fotos. Mientras pasa, mancha con un bote de pintura doscientas fotos iguales. Como esos supuestos artistas con obras que valen miles de euros simplemente por tener su firma detrás, siendo vulgares copias unas de otras. Los infinitos seguidores de Warhol. Uno tenía gracia, vale. Más no. 

Un artista selecciona, conceptualiza, simboliza: Mr. Brainwash graba sin parar, en serie; y lo mismo cuando pinta. Pequeñas diferencias, sutiles, casi imperceptibles, convierten una labor incuestionable en la vacuidad más absoluta, un comercio y encima, para estúpidos.

  Life is Beautiful es su eslogan perfecto, para un arte carente de contenido y denuncia, ¿y qué es el arte sino una denuncia política (1984; The Clash...), social (Oliver Twist) o emocional (El guardián entre el centeno; Radiohead)?... La vida es maravillosa: simplemente paga una pasta por mis obras incluso antes de verlas. Al principio de todo, Thierry se dedicaba a comprar ropa vieja y venderla mucho más cara: con el arte hace lo mismo, especular. Copia al pop-art y mancha los dibujos de pintura, para que parezca original un proceso que en realidad es en serie. Arte en cadena para una sociedad que no mire atrás, que no reflexione: todo como siempre y hacia delante. Y echadle un vistazo a su página web cuando podáis: http://www.mrbrainwash.com/

NOTA: 8,8





martes, 22 de noviembre de 2016

Discografía de My Bloody Valentine, parte 3 (1991: Glider y Tremolo)

Glider EP (1990)


Duración: 18:28

Si la portada es sorprendente, su contenido todavía más. Abre el disco Soon, una canción de baile intimista -sin contradicción alguna-. La coreografía es así: en lugar de moverte tú, cierras los ojos y ladeas tu cabeza mientras el mundo gira alrededor. Una danza inversa al ritmo de bases programables, puesto que el batería, Colm Ó Cíosóig, no pudo estar presente en las grabaciones debido a los graves problemas personales por los que pasaba. 

La percusión, unida a toneladas de feedback, un riff inmenso e inolvidable y voces -casi indescifrables- que parecen sonar del revés conforman una canción única. Luego es el turno de Glider, locura pura recién sacada del Mundo de las Ideas, convertida en tres minutos diez de relampagueos, estertores de muerte, angustias liberadas y abejas asesinas. Se puede hacer más, pero no llegar más lejos. 




Tras este infierno/ éxtasis, según gustos, Don´t Ask Why puede parecer incluso convencional, pero no lo es. La forma de sonar las guitarras -como una dulce marea que sube y baja-, los lamentos de Shields que te transportan a otro lugar. 

Porque eso son las mejores canciones de My Bloody Valentine. Lanzaderas hacia planetas inexplorados, donde esconderse, o mejor aún: curarse, crecer, transformarse, mutar en seres divinos, despojados de nuestras vergüenzas y dolores. Para terminar, Off Your Face, una canción sucia -te salpica- ahora con voz femenina (Bilinda), coronada por esa poderosa escalada final hasta el fin del mundo, de todos los mundos posibles.

Soon: 9,75
Glider: 9,5
Don´t Ask Why: 9,2
Off Your Face: 9,6

NOTA: 9,6

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Tremolo EP (1991)


Duración: 18:46

Trémolo: "sucesión rápida de varias notas iguales con la misma duración". Otra vez cuatro canciones. Se hace más complicado valorar ahora, pues Swallow (aunque de algún modo original por sus toques orientales), y sobre todo Moon Song pueden llegar a parecer descartes que al final terminaron por incluirse; al lado de To Here Knows When y Honey Power. 

¿Cómo no valorarlas con un diez, si son pura belleza; y además únicas? Dejar de hacerlo sería revolcarme por el barro, preferir lo mundano y zafio a lo más cerca que un ser humano puede estar de lo paranormal escuchando un disco que ni siquiera llega a la duración estándar. Para qué más tiempo, si en To Here Knows When caben nubes de algodón de azúcar, corazones inflamados, y yo que sé, entes de otros universos intentando llegar a este por los surcos que abren en el aire los riffs enajenados de Kevin Shields. Por decir algo. Y para terminar, una extensa coda que no describiré con palabras porque ninguna puede atraparla. 

En realidad, cualquier intento de describir la época sublime de My Bloody Valentine es totalmente vano: sólo se puede explicar escuchando, sintiendo. Con unos auriculares y la luz apagada, a poder ser. Y qué decir de  Honey Power, ese feliz encuentro entre el shoegazing y el hardcore que desemboca en (...). 

Shields confiesa aterrado que nunca se podrá acercar a los sonidos que escucha en su cabeza, pero la mayoría de los mortales no podríamos rozar un  murmullo así ni en nuestros más lejanos, drogados sueños.



To Here Knows When: 10
Swallow: 9
Honey Power: 9,85
Moon Song: 8

NOTA: 9,55

domingo, 20 de noviembre de 2016

Una historia violenta


Cómic
1997
John Wagner- Vince Locke

A pesar de que cuenta con una versión cinematográfica -protagonizada por Vigo Mortensen-, Una historia violenta todavía lucha por no caer en el olvido, seguramente nunca deje de hacerlo. Lo cual resulta bastante injusto, teniendo en cuenta lo buena que es. Sí, aquí somos bastante objetivos.

La historia de John Wagner y los dibujos de Vince Locke caminan en una misma dirección; se condensan en la palabra de tres sílabas y nueve palabras: violencia. Trazos grotescos dibujando  /desdibujando/ seres grotescos, demonios sin alas. 




Un pueblo perdido de la mano de Dios, este hombre cualquiera que ves en el dibujo de arriba, su cafetería. Los días se suceden sin problemas -suponemos- hasta que una tarde llegan dos tipos misteriosos y armados. El señor Mackenna consigue librarse de ellos, convirtiéndose sin quererlo en una celebridad para sus vecinos.

 Pero quedan demasiadas cuentas por saldar. Esta es una oscura novela gráfica sobre el poder de la mafia. El deseo de llegar lejos a costa de cualquier cosa. Las venganzas: impuestas, heredadas, necesarias o innecesarias. 

Sobre acontecimientos terribles que te marcaron un día y te perseguirán hasta la muerte. No puedes huir. La violencia dejó de ser una opción cuando manchaste tu nombre, tus manos. O matas o te matan. A ti y a los tuyos.



Las ilustraciones pueden parecer a primera vista simples bocetos, en realidad son fotografías nítidas, pero contaminadas por las emociones de quien posa. El expresionismo -ira, miedo, locura- venciendo la firmeza de los trazos; sobrecogidos, doblegados ante el pánico. 

O como si Locke no quisiera aproximarse a las tinieblas que representa, y para alejarlas las difumina, y si existen que sólo sea vagamente: blanco y negro para esconder la sangre; imprecisiones que atrapen la mirada del diablo y confundan vísceras y  almas rotas. Sólo planear en aeroplano, mirar el tiro a la nuca desde la altura, a través de los cristales y la lluvia espesa.



Una extensa reflexión sobre el futuro (im) posible, tras meternos con quien no debemos; acompañada por sombras, musicada por el pasar de las casi trescientas páginas que se leen a la velocidad con que Richie roba un coche en Brooklyn. Personaje singular, vencido por la rabia, la adrenalina, sus ansias de gloria. 



Perfecto en su estilo, con un lenguaje directo y empático, éste es un cómic recomendable para todo el mundo. El dúo de ases Wagner-Locke no necesita mil explosiones, fantásticos superhéroes ni aventuras increíbles para helarnos con su tragedia, que tanto puede leerse por encima como abrir una puerta al debate -con uno mismo, con los demás- sobre la condición humana. ¿Podemos pasar por el mundo sin rozar la violencia? Porque lo más terrible es que ella no sólo nos destruye. También  constituye lo que somos,  nuestra sociedad, lo trae todo y luego se lo lleva.

Puntuación: 8,9