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viernes, 20 de octubre de 2017

17 canciones para abandonar este mundo (PARTE 1)


¿Un duro día de trabajo? ¿No hay nada que desees más que desconectar? Para conseguirlo he creado una lista con 17 canciones, ordenadas no por calidad sino por su capacidad de teletransportarnos, para alejarnos poco a poco de lo malo del mundo, cuando parece que todo en el mundo es malo, así que nada mejor que huir.

El viaje comienza con temas más convencionales, para elevar primero las puntas de los pies y después no ver el suelo. O al menos ésa es mi intención. Ésta es la primera parte.

17- Hardly Getting Over It- Hüsker Dü


Se me ocurren pocos grupos de rock más infravalorados que Hüsker Dü. Porque ya no es solo que fueran buenos, es que encima sus canciones son directas y entran tan a la primera como una de Guns and Roses, Queen o Nirvana

Así que quiero iniciar este viaje reivindicándolos, con una canción tan pegada a la tierra como esta, emocional, triste y preciosa. Aún estamos despegando (en el vídeo aparece un avión y todo).

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16- Bonny- Prefab Sprout


Pasamos de una canción de rock a otra de pop, todavía bastante tradicional. Éste es uno de los temas principales de aquel sensacional Steve McQueen de Prefab Sprout

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15- More Stars Than There Are In Heaven- Yo La Tengo


Otro grupo que debería escucharse más es Yo La Tengo (son estadounidenses, por si a alguien le despista su nombre). Aquí demuestran el por qué de su importancia. La suavidad, la belleza, la distorsión. Lo que hacen ellos, nadie lo hace igual. Espero morir sin dejarme por escuchar demasiadas canciones como ésta. ¿Podía durar un poco menos? O el doble.

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14- The birth and the death of the day- Explosions in the Sky


Una dramática canción para el fin del mundo. Como si cuanto has tenido se te escurriese de las manos. La canción de "perderlo todo". Y quizás recuperarlo.

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13- Iceblink Luck- Cocteau Twins


A pesar de lo que hemos avanzado, vuelve algo tan terrenal como la voz humana, pero bueno, en cualquier caso es la de Elizabeth Fraser. El dream-pop de los Cocteau Twins era y siempre será justo eso, algo con lo que soñar. 

Podría haber elegido Heaven Or las Vegas, o cincuenta canciones más. Porque su discografía es un tesoro para quien quiera desenterrarlo. Y lo mejor de todo es que es como la felicidad: no se divide al compartirla.

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12-  Metronomic Underground- Stereolab


Escuchas esta canción y no sabes si vienen del pasado o del futuro. Música alienígena. Así, con este estilo funky, comienza un disco titulado Emperor Tomato Ketchup. Ni te imaginabas que algo así existiese, ¿verdad?
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11Untitled- Cosmic Child


Lo sé. Dije canciones. Y éste es un EP, un disco de corta duración. Pero es que cuesta tanto encontrar piedras preciosas como ésta, (llegué a él por el canal de You Tube Japanese Shoegaze) que pienso transgredir las normas. Aún por encima, la portada es nostálgica y perfecta.

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10-  - Storm- Godspeed You! Black Emperor


Ya comenté el disco entero, porque Lift Your Skinny Fists Like Antennas To Heaven es una maravillosa obra maestra; pero si tengo que elegir una de sus cuatro partes, por qué no la primera, ese monumento a la primavera llamado Storm.

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9- When The Sun Hits- Slowdive

Normalmente, no se puede tener todo en esta vida. Y cuanto más etéreo es un tema musical, menos sentimiento transmite. Pero las canciones de Slowdive (que podemos traducir como sumergirse lentamente) conjugan ambas cosas. 

Si el arte es la alquimia del sufrimiento en algo más, ellos utilizan su propia fórmula. La distorsión de esta canción dice mucho más que las palabras. 
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(En unos días la segunda parte)

viernes, 15 de septiembre de 2017

Primal Scream: Screamadelica



Disco
Título: Screamadelica
Grupo: Primal Scream

Estilo: Dance rock
Año: 1991
Duración: 1 hora 10 minutos
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Esta portada es perfecta. No solo porque mole un 'puñao', que también; y su simbolismo venga de lujo para el merchaidaising posterior, sino por cómo describe al cien por cien el contenido de Screamadelica, tercera entrega de los escoceses Primal Scream. Vemos a un sol ardiente, pero abatido, alguien lo envenenó, vomitaría si tuviese boca. No ha querido perderse este festival y se ha puesto hasta arriba incluso él (no queráis ni imaginar los de abajo).

Dios maldiga a las drogas pero bendiga las suculentas dosis que han contribuido a la composición de este disco en concreto, quizás el que mejor unió rock, psicodelia, góspel, dance, electrónica... Screamadelica va tan pasado de vueltas que no sabes siquiera qué genero estás escuchando. Da igual: te dejas llevar.

Prepárate para una hora de música envuelta en ácido. Este es un disco sensorial. Podría escribir veinte párrafos solo comentando los estados de ánimo a los que me induce. La primera canción, 'Moving On Up', ya es un himno antidepresivo que funciona al momento, sin preguntas, no pide permiso, solo entra en tu cabeza.

No hace falta llegar al primer solo de guitarra para darnos cuenta de que estamos ante algo grande, uno de los álbumes mejor producidos y mezclados de la historia. De hecho, hay quien dice que el mérito recae más en la labor de los DJ Andrew Weatherall y Terry Farley que en el propio grupo, que ya había cocinado años atrás dos platos sin demasiado éxito. Pero hoy no hemos venido a pelearnos, así que lo mencionamos y a disfrutar.

Después, 'Slip Inside This House' y 'Don´t Fight It, Feel It'. Porque una obra como ésta solo tiene dos tipos de canciones: temazos y joyas ocultas. Son ejemplos menos infecciosos que su antecesora, pero añaden músculo a Screamadelica, que recoge el testigo de diferentes fuentes hasta conformar un caudal más amplio que el Amazonas.

Todo lo contrario a un disco frío y aburrido, estamos ante un ente vivo, incluso cada canción en sí misma evoluciona, el giro perfecto en el momento justo. Volteretas, volteretas, volteretas. Un puñado de músicos tocados por la varita.

Comenzaron con el lado festivo, pero también serán tratados el perfil espiritual de las drogas, cómo nos separan de nosotros mismos ('Higher Than The Sun'; 'Inner Flight'), y las consecuencias posteriores; porque, por muy bueno que fuera el viaje, más pronto que tarde te devuelven a un yo casi aniquilado ('Damaged', 'I´m Coming Down').

 Atención a las percusiones, a los temas tan buenos que el cantante y líder Bobby Gillespie parece el amo del mundo aunque solo susurre. Y sobre todo a esos dos atemporales ejemplos de un rock sedado, hedonista, imposible: el manifiesto de la paz 'Come Together', y el del bienestar, 'Loaded'. Una canción que puede volver del revés cualquier mal día, porque: "I was blind... now I can see"


Videoclip de Loaded. La canción ha sido 'capada' para el formato.

La segunda parte de Higher Than The Sun es básicamente la anterior elevada a sonda para extraterrestres. Y todo termina con Shine Like Stars, algo así como llegar tras una fiesta salvaje a la dulce cama donde dormiste toda tu infancia, son las siete de la mañana y no sabes si tu cuerpo destrozado se hunde o flota.

Aunque hay que reconocer que algunos temas se te pueden hacer un poco largos si no vas puesto (que en mi caso son todas las veces); Screamadelica es una obra maestra, la mayor de unos veteranos como Primal Scream, junto con su XTRMNTR, que buscaría la eternidad de una manera totalmente diferente. 

Visto el contenido de Screamadelica, un colorido lienzo bañado en químicos por los que nadie debería pasar, es sorprendente la cantidad de discos que este grupo ha conseguido sacar después. Eso sí, analizando la variedad y calidad expuesta aquí; con canciones eléctricas y acústicas; cortas y largas; instrumentales, cantadas, coreadas y con fragmentos hablados; terrenales y de otra dimensión; lo extraño sería que este pequeño Sol artificial no brillase por siempre. Ya ha cumplido 26 años.

Movin' on Up:  9,4
Slip Inside This House: 8,8
Don´t Fight It, Feel It:  8,9
Higher Than The Sun:  8,5
Inner Flight: 9
Come Together: 9,5
Loaded: 9,8
Damaged: 8,9

I´m Comin´ Down: 9
Higher Than The Sun [A Dub Symphony in Two Parts]: 8,8
Shine Like Stars: 8,3

NOTA: 9,4
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sábado, 15 de abril de 2017

Oasis: Definitely Maybe


Disco: Definitely Maybe
Grupo: Oasis
Integrantes: Noel Gallagher (composición, primera guitara, coros, piano); Liam Gallagher (voz, pandereta), Paul Arthurs (segunda guitarra, piano), Paul McGuigan (bajo), Tony McCarroll (batería)
Estilo: rock, Brit-pop, rock alternativo.
Año: 1994
Duración: 52:03


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Aunque ya cueste un poco recordarlo, hubo un tiempo en que a Liam Gallagher aún le sabían los cigarros, esos mismos que, una noche cualquiera, le robaron la voz de los 90. Oasis iban a triunfar, estaba claro, lo habían decidido ellos mismos: si no les dejabas tocar, te quemaban el local o al menos amenazaban con hacerlo.

A Alan McGee este arrojo juvenil le pareció bien y decidió ficharles: más pronto que tarde llegaría a sus manos Definitely Maybe, un disco tan brillante, directo y único, todo a la vez y para todos, que lo difícil sería que no tuviera éxito. Como chutar a puerta vacía, el balón en tus pies y el portero salió a por uvas.

Los Gallagher son dos hermanos de clase obrera que se llevan regular, y antes de caer en picado nos trajeron discos que los encumbrarían a dioses e ídolos; tremendo sprint para luego vivir del rebufo. Liam, el pequeño, siendo un crío no se separaba de su madre, luego se convirtió en un macarrilla ladrón de bicicletas nivel C-2, además de pensar que todos los que escuchaban música eran unos buenos pardillos.

Pero un fatídico día hace ya un par de décadas, en un concierto de los Stone Roses, le pegó fuerte la maría. Y como el grupo mencionado tardaba demasiado en sacar su segundo disco, Liam se cansó de esperar y decidió hacerlo él mismo. Quizás se truncaron algunos de sus planes cuando se acercó al grupo su hermano mayor, Noel, con el pretexto de tener un puñado de buenas canciones bajo la manga.

 
Hay videoclips y videoclips.
 
Y vaya si eran buenas. El disco fue decisivo a la hora de devolver a las islas la capitalidad de la música occidental. Atrás se quedaron los mejores años del grunge, chiste que perdió la gracia con su primer mártir.

Ahora venía un movimiento vitalista, cuyos principales estandartes no eran precisamente hermanitas de la caridad. Liam, en efecto, nunca dejó de ser el hoolligan del Manchester City que expulsaron a los 39 años del Santiago Bernabéu, por su manera particularmente "efusiva" de celebrar un gol. Los tres que marcó después el Madrid los celebró en su casa.

Ese salvajismo, la espontaneidad, lo mismo que ayudó al grupo a alcanzar la fama, contribuyó también a su destrucción; al no encontrar un equilibrio entre quien traía el carisma y el espíritu pero artísticamente era plano (en sus propias palabras "Yo me limito a salir ahí y molar un huevo"); y quien, tras una apariencia más sosa y cerrada, era el grupo. Esta dualidad, mientras funcionó, fue mágica.

Gracias al trabajo de Noel se lucía Liam, que a pesar de no haber compuesto gran cosa pedía protagonismo a gritos, alargando las vocales: "suunshiiiiiiiinee". Separados nunca habrían llegado tan lejos, pero sus posturas eran irreconciliables.

Recordemos a Noel Gallagher en el concierto acústico para la Mtv, abandonado por su hermano que está en el palco con su novia, bebiendo, fumando y gritándole que canta como una mierda; en esa época cuando aún estaban en las primeras páginas de los periódicos y podían meterse con Radiohead sin quedar mal en absoluto.


 
Esta vez estaban los dos.

La primera canción del debut en cuestión no se llamaba "Looser" o "I´m Trying", sino "Rock and Roll Star". No es el mejor tema pero como entrada está cojonuda, transmite la energía, ese emocionante torbellino juvenil que fueron Oasis y se los llevó por delante.

 En cualquier caso, la letra no versa sobre la prepotencia de creerse una figura, sino del poder que tiene cualquier músico, aunque realmente anónimo, al subirse a un escenario: "You are not down with who I am/ Look at you now, you´are all in my hands tonight". 

Luego llega Shakermaker, bastante relajada y de buen rollito, y luego Live Forever, para mucha gente la mejor canción que han compuesto nunca. Yo tengo mis propias subjetividades, pero probablemente sea la más bella, recuerdo escucharla en mis años previos a este ahora y sentir que sentía demasiado.

La siguiente en pasar es Columbia, psicodélica, arriesgada, valiente. Y Supersonic, es decir, Liam sonriendo y corriendo de puntillas en una azotea mientras pasan los aviones. Su gran momento. La segunda parte del álbum no es tan buena, se echan en falta "Wonderwall" o "Morning Glory". Pero eso ya para el siguiente.

A menudo se acusa a Oasis de haber sido sobrevalorados en su época. Sea cierto o no, sus primeros discos siguen sonando igual de bien veinte años después, cuando devolvieron a miles de personas no sólo las ganas de vivir, sino de coger una guitarra y ser único. Ambas cosas, de repente, parecían fáciles.


Rock and Roll Star:8,9
Shakermaker: 8,2
Live Forever: 9,5
Up In the Sky: 8,8
Columbia: 9,2
Supersonic: 9,6
Bring it Down: 8,8
Cigarettes and alcohol: 8,9
Digsy´s Dinner: 7
Slide Away: 8,1
Married With Children: 8,2

NOTA:  9,2
Más discos
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domingo, 9 de abril de 2017

Los Planetas: Zona Temporalmente Autónoma



Disco: Zona Temporalmente Autónoma
Grupo: Los Planetas
Fecha: 24 de marzo de 2017
Estilo: Pop, rock, rock-psicodélico, flamenco.
Duración: 1: 04:33

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Siempre he dudado algo. Para las series, véase Breaking Bad, True Detective, Prison Break... ¿Qué es mejor, un principio sobrenatural o un final grandioso? A primera vista, puede parecer que lo más práctico sería darlo todo para empezar, como en las noticias del periódico; ya que si el público no sigue leyendo, ¿para que ha valido lo demás?

Pero, por otro lado, es la última estela lo que queda en el paladar, siendo un papel clave a la hora de construir buenos o malos recuerdos. Una serie (y cualquier obra artística, en un sentido amplio) puede desvelarse sublime o deficiente en el último momento, que dé sentido a todo o lo tire por la borda.

 Un cierre apoteósico traerá la fama, la buena crítica. Alguien que, tras horas y horas de dedicación, ve cómo su programa "favorito" termina de forma chusca e insatisfactoria, como dicen de Los Serrano, se pasará por los bares y las pantallas advirtiendo que no pierdan el tiempo con ella.

Y en esta disyuntiva supongamos que se encontraron J, Florent y los suyos a la hora de darle orden a las catorce canciones que componen su noveno disco, Zona Temporalmente Autónoma. Al final, se decantaron por ambas cosas, aquí el desglose en tres pasos:

1- Comenzar con el exitoso single Islamabad, elogiado tanto por su calidad como por la impredecible colaboración con el cantante de trap Yung Beef, también granadino (la última estrofa viene directamente de su Ready pa´ morir).

2- Continuar con canciones lentas, más cercanas a la experimentación y el flamenco (quizás alguna la podrían haber relegado a sus proyectos paralelos, ganando ligereza el conjunto).

3- Marcarse un crescendo con temas cada vez más bellos, directos y rápidamente disfrutables. Así, el disco deja una sensación de bienestar, de haber cruzado a través de un universo quizás no perfecto, pero eminentemente hermoso, sin duda alguna.



Videoclip del single Espíritu Olímpico

Resulta que en esta entrega Los Planetas se han lanzado por primera vez a inundar la obra con sus ideas políticas, desde el propio título, tomado de un libro filosófico del anarquista Hakim Bey.

"Nada es independiente para siempre, pues el sistema global acaba engulléndolo todo, en cuanto destaca y triunfa; desvirtuándolo de su esencia inicial." 

 Este acercamiento a la política es un arma de doble filo, así que habrá que estar atentos. Algunos les encumbrarán como si fueran profetas venidos a salvarnos, sobrestimando Zona Temporalmente Autónoma en la ceguera de compartir unos ideales; otros la invalidarán. 

Aunque parezca increíble (deberían hacérselo mirar), hay quien se toma este disco de pop, rock y flamenco como si fuera un sesudo estudio político. La política desequilibra las obras, distorsiona el valorarlas. Yo personalmente no creo que una canción sea mejor por buscar piedad por los obreros, si valoro La guitarra roja es porque lo hace de una forma preciosa, diamantina, elaborada.

Pero podría existir una canción todavía mejor que versara sobre el agua de lluvia cayendo sobre un riachuelo. Al fin y al cabo, lo más probable es que  este disco no le traiga el pan a nadie más que a este grupo andaluz y sus allegados, y tampoco le subiría la nota si fuese benéfico. 

En el bando contrario, algunos pensarán que este es un álbum fallido porque no "dan las cuentas", como si fuera el programa de un partido para las elecciones.

En tal sentido, esta reseña de El Confidencial, que califica al álbum de "disparate político", pero en cualquier caso es más una crítica a J que al disco. Desde luego no tiene desperdicio: no hay una sola línea positiva en el largo texto, que no nombra más de una canción, y acusa al cantante de ser un millonario misántropo y "obsesionado con el Islam".


En directo

 Incluso se adjunta un vídeo grabado por un fan en el que supuestamente se escucha mal porque es uno de sus "conciertos erráticos, autosabotajes y espectáculos lamentables". Como si una obra artística y su puesta en directo tuvieran mucho que ver. ¿No podría ser buenísimo el disco y horribles los directos? Al revés difícil, porque si no hay de dónde sacar... 

En dicho medio se afirma que "varios periodistas y allegados al grupo coincidimos en que es un disco flojo, del que solo se salva Islamabad".

Curiosamente, el resto de sitios y revistas lo han valorado de forma similar a la de en esta página. En mi opinión, parece bastante clara esta descripción: un disco muy completo, algo largo; no sobresaliente, pero sí notable alto, de madurez; incidiendo de forma agradable en un estilo ya visto.

Hay quien piensa que un artista debe ser buena persona. Para mí no es así. Obviamente, sentiría asco ante la obra artística de un asesino, y la ley debe ser tan dura con el genio como con cualquier otra persona. Pero si J. o Florent son más o menos simpáticos, ¿qué importa eso? Falacia at hominem: atacar algo no combatiendo contra eso mismo, sino contra su creador. 

Yo siempre he sido más de obras que de figuras. No creo que los artistas vengan a salvar a nadie. Es su trabajo el que lo hace, al alegrarnos o explicarnos la vida que vivimos o viven los otros. ¿Qué sentido tiene idealizar a alguien que no conoces, preocuparse porque David Bustamante se haya separado?

 Si conociera personalmente a este grupo o a cualquier otro, podría valorar su existencia como personas. Pero como no es así, idealizo Una semana en el autobús o Super 8, pero las únicas personas a quienes admiro son las que me rodean. No me interesa la vida privada de ningún famoso que no viva del erario público. 

Cuando valoro aquí una obra, realmente intento ser objetivo; si Sabina va tirando las colillas por la calle, que le pongan una multa, pero no me afectará a la hora de puntuar su disco. Me es prácticamente indiferente si todos los artistas están en una cueva riéndose de los que les pagan. Éso no va a hacer peor su obra, al revés; qué genialidad haber conseguido engañarnos como a idiotas.



La sinfonía planetaria

Para Los Planetas sería muy fácil contradecirse: comenzaron triunfando con un estilo basado en el pop y rock alternativo de habla inglesa, y luego encontraron una raíz inspiradora, el flamenco, en la historia de su propia tierra.

Así que en 2017 tienen que decidirse entre darle la espalda a su primera esencia como grupo, gloriosa pero basada en una cultura invasora; o dedicarse al arte que hicieron "sus abuelos" pero ellos descubrieron más tarde. 

Sobra decir que, como en entregas anteriores, han tirado por el camino del medio; hay temas que podrían haber aparecido en su época juvenil (Porque Me lo Digas Tú, Itjihad, Hierro y Níquel); otras puramente flamencas, obviamente en el sentido espacial que le da del grupo (Una cruz a cuestas, Soleá).

Y, seguramente los más felices, aquellos temas en que ambos torrentes se entremezclan, enriqueciéndose mutuamente: la musicalidad, los versos, la forma de entonar de J... (Espíritu Olímpico, Islamabad, La Gitana...).

En lo musical, no terminan de convencer muchas de las canciones: Ijtihad parece una cara B de hace quince años, Espíritu Olímpico, aunque su letra es increíble, en su sonido le debe demasiado a The Cure... 

Pero es en esto último, lo literario, donde Zona Temporalmente Autónoma vuela alto. Hay temas justificados por sus frases (Hierro y Níquel, Guitarra Roja, Porque Me lo Digas Tú...) y tres, solamente tres, donde al fin a las brutales estrofas se une un sonar único y bellísimo: Islamabad, la catártica Amanecer, la enternecedora Zona Autónoma Temporalmente. 

No es casualidad que esta última hable sobre amor, y tenga este nombre: en una entrevista, J. alegó que el capitalismo imposibilitaba la posibilidad del amor real, al forzarnos a seguir sus ritmos e hipotecar nuestras vidas. 

Y lo mejor de todo es que, abracemos o rechacemos esta idea crítica, es una canción tan bonita (nostálgica de un un futuro que nunca será); tan bonita que te puede hacer llorar. Es la verdadera contribución de Los Planetas al mundo: este par de lágrimas.

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Islamabad  8,6
Una cruz a cuestas: 7,2
Soleá: 6,9
Seguiriya de los 107 Faunos: 8

Hierro y Níquel: 8,2
Porque Me lo Digas Tú: 8
Libertad para el Solitario: 7,6
La Gitana: 8
Ijtihad: 7,7

Espíritu Olímpico: 8,5
Zona Autónoma Permanente: 9,2
Amanecer: 9
Hay una Estrella: 7,9
Guitarra Roja: 8,1

NOTA: 8,2

MÁS OBRAS COMENTADAS

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Fotografías segunda y tercera extraídas de Photopin, créditos:

LaGafa 

<a href="http://www.flickr.com/photos/22827057@N03/14842552079">Los Planetas</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">(license)</a>

 ramoslorena31 

<a href="http://www.flickr.com/photos/110603179@N03/11210533686">portada universo</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/">(license)</a>

sábado, 1 de abril de 2017

The Jesus and Mary Chain: Damage and Joy


Disco: Damage and Joy
Grupo: The Jesus and Mary Chain
Duración: 53: 01
Estilo: pop-rock, rock alternativo, noise pop
Año: 2017

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Diecinueve años después de su anterior disco, el más o menos apaleado Munki, están de vuelta los Jesus and Mary Chain con un par de vídeos de mierda, una portada de mierda y un disco, según la mayoría de las críticas, tan mediocre como las películas de Torrente, pero sin cameos de tertulianos del Sálvame. Y yo vengo a desmentir lo último. 

La portada tenemos todos claro que es una bazofia. También para mí, que conservo un grato recuerdo de las sopas de letras, en mi infancia; cuando jugaba a juntar palabras mientras el resto comían o dormían sobre el plato. 

Ni con la ayuda de esta feliz circunstancia el diseño consigue decirme nada; porque enternecerme o cautivarme, desde luego que no; y en cuanto a transmitir fiereza y mal rollo, lo cual, supongo, era el objetivo; ¡un plato de comida!, tampoco. Ya doy gracias a Dios de que tú hayas hecho click sobre él y me estés leyendo. Quizás seas la única visita, disfruta el momento.

Y qué decir de los vídeos promocionales. El de Amputation, por ejemplo. Una sucesión perversa de imágenes apocalípticas y selfies de ancianos (ellos, porque sí, ya lo son). Me lo he puesto a un cuarto de velocidad para poder enterarme. 

Calaveras, labios, titulares de prensa ("I am going to die on TV"), manifestaciones, lentejas, Jesucristo, y vuelta empezar. Hay aliens. Y aparece George Bush. ¡Joder, Bush! ¡Ya ni me acordaba de él! ¿Es que nadie ha supervisado esto? 

Supongo que hace un par de décadas, un día de borrachera, se les ocurrió montarlo; y ahora les daba pereza hacer el cambio por una foto de Trump. Y con el videoclip del otro single, "Always Sad", más de lo mismo, y eso que es una canción melódica de buen rollito, pero vuelven los recortes y las fotos caseras a toda velocidad. 

Parece un vacile, y a pesar de la calidad del tema, con tal acompañamiento, a uno le da vergüenza marcar un me gusta. La ley del mínimo esfuerzo, si es que se esforzaron. 


Los hermanos Reid, como el perro y el gato. 
Han cesado los golpes y han vuelto Jesus and Mary Chain

Pero vayamos con lo importante, las canciones. El periodismo cultural, en pleno siglo XXI, no se ha librado de la velocidad frenética: a este ritmo se informa de todo y luego se olvida. Así, gran parte de las críticas se escriben cuanto antes, tras pocas horas o días de haber salido a la venta o tener disponible el material a valorar, y sí, da tiempo a escuchar un rato de música; pero no a comprenderla, interiorizarla, valorarla. 

Bueno, peor ocurre con los libros. Del total de libros que aparecen reseñados en los medios de comunicación, ¿qué porcentaje de ellos creéis que se ha leído enteros quien hace la crítica, entendiendo el estado actual de carestía que sufre este oficio?

Así, la mayoría de críticas (más bien especulaciones) de Damage and Joy se resumen en:"gran parte de las canciones no son nuevas, y el sonido es el de siempre, así que el disco es mediocre". Supongo que había quien esperaba a estas alturas un Psychocandy Volumen II, pero los hermanos Reid tienen casi 60 años. Aunque sus voces siguen sonando como si tuvieran veinticinco.

Cuando hace casi dos décadas se separó el grupo, iniciaron una poco prolífica producción que hoy recogen. Sí, All Things Pass ya formó parte de una banda sonora, y otro puñado ya fueron presentadas de alguna forma. 

No veo qué hay de malo con que recojan ahora lo mejor que han compuesto en este tiempo y lo graben con mejor calidad; teniendo en cuenta que ¿alguien ha seguido, por ejemplo, la carrera en solitario de Jim Reid? Nunca habríamos conocido Amputation, la gran mayoría, si no fuera por su inclusión en este disco. Y lo abre de maravilla. 

 Además, el conjunto, a pesar de estar compuesto por retales de diferentes épocas, nunca desentona. El disco está brillantemente producido y a la vez los temas tienen identidad propia y forman parte de un todo. No hay ninguna canción que sobre o desentone. 

Por otro lado, aunque haya rescates, no dejamos de tener siete canciones totalmente nuevas; y ni con 
unas ni con otras el disco se hace largo o pesado a lo largo de la casi hora que dura. Casi diría que es su obra más "amena"o accesible, el disco que recomendarías a quienes desean introducirse en su discografía pero todavía se asustan con Psychocandy.  

Los Jesus no han tomado el pelo a nadie. Bueno, sí, con los vídeos y la portada. 



Vayamos directos al playlist. Amputation mola, sería una introducción digna a las bestias de Psychocandy, y "Just Like Honey" para terminar, como en Lost in Translation. No estaría mal. 

"War on Peace" comienza como lo harían unos súbditos de la Velvet, estilo The Underground Youth, pero ese sorpresivo final que increíblemente encaja perfecto y brutal es un "White Light/ White Heat" moderno que le cundiría firmar a cualquiera, incluso a la legendaria banda neoyorquina. Como si escalaran posiciones: "Lou, no somos tus hijos, somos tus hermanos".

"All Things Pass" es la demostración sonora de que su talento no ha pasado, al menos no en 2007, cuando compusieron ésta, la mejor canción del disco. Resume bien esa mezcla de felicidad y nihilismo que recorre Damage and Joy, quizás su disco más optimista. Ganaron endorfinas con los años. 

La potente batería del final conecta con "Always Sad". Las voces femeninas, que serán constantes y variadas a lo largo del disco, aquí comienzan. Un tema breve y redondo: éste es un gran disco de pop. Si acaso se le puede recriminar que no enseñe las uñas.

"Song Of A Secret" es otra muy agradable muestra del lado dulce de los Jesus, una lástima que ésta sí que se parezca demasiado a Sometimes Always. No es mucho peor, pero vino después. Una pena. A partir de aquí, aunque esto ya es percepción personal, se inicia un crescendo que culmina en Presidici (Et Chapaquiditch), la tapada del disco. 

Luego baja, pero la faena ya está hecha. Atentos a esa Simian Split, cantada con voz de fumador y presidida por ruiditos electrónicos to wapos ahí. La vejez nunca había sonado tan macarra. 

Damage and Joy nunca será un clásico, no posee el magnetismo atrayente de entregas anteriores... pero agranda la leyenda. Ejercicio de estilo.




Amputation: 8
War On Peace: 8
All Things Pass: 8,6
Always Sad: 8,4
Song Of a Secret: 7,6

The Two Of Us: 8,2
Los Feliz (Blues and Greens): 8,1
Mood Rider: 8,4
Presidici (Et Chapaquiditch): 8,6

Get On Home: 7,6
Facing Up To The Facts: 8,1
Simian Split: 8
Black and Blues: 7,8
Can´t Stop The Rock: 7,8

NOTA: 8,2

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Otras obras comentadas de The Jesus and Mary Chain
Psychocandy 
Darklands 

Otras obras comentadas
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Fotografías extraídas de Photopin, créditos


Román__PG 
<a href="http://www.flickr.com/photos/30632167@N06/8266417579">miauguau</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">(license)</a>


 Leon F. Cabeiro
 <a href="http://www.flickr.com/photos/37563893@N00/5096155220">Batman & Robin</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/">(license)</a>

miércoles, 15 de marzo de 2017

The Smashing Pumpkins: Mellon Collie and The Infinite Sadness


Disco: Mellon Collie and the Infinite Sadness

A pesar del juego de palabras, se podría traducir como "melancolía e infinita tristeza".

Grupo: The Smashing Pumpkins

Integrantes: Billy Corgan (voz principal, guitarra, piano, arreglos de cuerda, dirección artística y de diseño, mezclas y producción). James Iha (Guitarra, voz en dos canciones, ayuda en composición y producción). D´Arcy Wretzky (bajo, voz en una canción). Jimmy Chamberlin (batería, voz en una canción).

Estilo: grunge, rock alternativo, heavy metal

Duración: 121 minutos

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Si hay algo que no podemos recriminar a Billy Corgan, oscuro líder de quienes machacan calabazas, es que no sepa despedirse. Antes de abandonar las guitarras; y gradualmente a los demás integrantes de su grupo y la excelencia compositiva; nos dejó un disco doble para que lo rechazáramos por soberbio y grandilocuente, amáramos sus éxitos, lo paladeáramos poco a poco con el paso de los años; y finalmente amáramos el sonido de cada minuto, con la sabiduría que sólo otorga el tiempo.

Un álbum ecléctico en dos partes, que ahora, por qué no, repasaremos canción a canción. Grabaron más de cincuenta temas, iban a ser treinta y dos, quedaron veintiocho. ¿Cuál de los dos discos que conforman el doble LP Mellon Collie and The Infinite Sadness es mejor? ¿Dawn to Dusk o Tiwilight to Starlight? La gran pregunta.

Corgan, en su momento, comparó esta ambiciosa obra con la importancia de The Wall, y no iba desencaminado. Pocos grupos más podrían mantener nuestra atención y su originalidad durante más de dos horas, sin irse por las ramas ni renunciar al tono principal, y haciendo honor a una portada como ésta; que asocia un par de cuadros clásicos con un anuncio de cerveza, en pos del homenaje subliminal a la masturbación femenina. El testamento para la historia de un genio en su máximo esplendor, su primavera creativa. ¿Puede haber algo más grande?

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1- DAWN TO DUSK

Mellon Collie and The Infinite Sadness: Puede parecer increíble, pero este primer tema es el que más veces he escuchado. Cuántos compositores de música clásica matarían por que se les ocurriese una pieza a piano como ésta, breve, bella, bellísima. Siempre termina antes de tiempo.

Tonight, Tonight: Lógico que sea single, pues cumple todos los cánones. Redonda y con clímax final. La contraparte vitalista de Disarm. 

Jellybelly: Se acercan a lo lejos las guitarras, con empaque, como un puñetazo en la mandíbula. Y aún nos darán cosas bastante mejores, como veremos a continuación.

Zero: Destrucción, zombies, camisetas negras con estrellas grises. Similar a Bullet with Butterfly Wings pero algo más corta y directa, distorsión y empaque al estilo stoner. Temazo para las radios rockeras por los siglos de los siglos, un solo de guitarra como el brillo del sol reflejándose en una cuchilla de afeitar. Y Corgan como un ser maligno, extraterrestre. Nadie podría hacer algo similar a esto, mejor que ellos. Si no le pongo más nota es porque no contemplo la perfección para un tema siniestro, opresivo, desesperanzador: para mí, la alegría es un valor artístico, que sólo una obra de denuncia podría eludir sin verse perjudicado.

Here Is No Why: Cómo suena este grupo... Voz, guitarras, bajo, batería... Únicos. No se me ocurre mucho más que decir pero la culpa es toda mía, no de esta gran canción de rock. 

Bullet With Butterfly Wings: "The World is a Vampire" y luego ya el resto. Himno de manual (qué fácil parecía hacerlos en los 90). No te importa que acabe porque vas a volver a escucharla. Si eres adolescente y hoy quieres ver al mundo arder (metafóricamente), cambia  mi nota a diez o 9,99999.


Sí, yo también crecí viendo este videoclip en la MTV... y no me importaría comprar esa camiseta.

To Forgive: Quizás se nota más entre dos de los mejores temas, que éste sea de los más flojos, aunque nunca malo. To Forgive es una lamentación que avanza despacio hacia el trallazo de And One To One. A destacar la sección de cuerda y el esmero de la producción.

Fuck You (An One To One): Qué importante es en un grupo la sección rítmica, nunca suficientemente valorada. D´Arcy (bajo) y Chamberlin (batería) hacen aquí una labor brutal para que tanto Iha como Corgan se luzcan como héroes de una juventud extraviada (todas lo son, por definición). La tonada perfecta para hacer planchas y dominadas en el gimnasio. Ha perdido algo de efecto en mí tras cien escuchas.

Love: Un comienzo especialmente distorsionado -pero pegadizo- da lugar a un estribillo que si entonara con Auto- Tune algún cantante conocido, podría ser número uno. Se te queda en la cabeza, y como la canción lo merece, no es algo malo. Alma pop, carácter incómodo y salvaje.

Cupid De Locke: Diferente, espacial, dulce. Suena parecido a la nostalgia, que no es poco.

Galapogos: Canciones como ésta nunca sobran en un disco. Intimista, placentera. Dentro de sus limitaciones, sabe a gloria.

Muzzle: Pegadiza, juguetona, muchos colores.

Porcelina of The Vast Oceans: Si nos decidiéramos a hablar sobre esta canción, tendría que abrir una entrada exclusivamente para ella, maravillosa, grabada en varias partes. 

Take Me Down: Adornada por el cambio de voces, tomando ahora James Iha el mando, es una maravillosa interpretación. Iba para cierre, acaba por convertirse en una obra maestra. La prueba definitiva de que Corgan estaba realmente tocado por la varita.

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2- TWILIGHT TO STARLIGHT

Where Boys Fear to Tread: Contundente pero nunca brillante. El disco comienza con fuerza pero sin demasiada chispa.

Bodies: Ya sólo por la batería y los gritos ensordecedores de Corgan, merece la pena. Es tan potente que luego tocan tres canciones suaves, para recuperar.

Thirty-Three: Demasiado bonita. Gotas cayendo, sentimiento de extrañeza. Desubicados por el mundo. Tristemente "tapada" por los himnos Tonight, Tonight y 1979, siempre pide una escucha más. ¿Vas a mirarle a los ojos y decirle que no? Sin duda, éste es uno de los álbumes mejor editados que habré tenido la suerte de escuchar. Aunque pueda hacerse algo lenta, si te dejas llevar consigue golpearte al doblar la esquina. 

In The Arms of Sleep: Hermana pequeña de otras canciones del álbum, en todo caso la grandiosidad de su estribillo y esa guitarra acústica la salvan de pasar desapercibida.

1979: Su base electrónica la convierte en una premonición de lo que sería posteriormente el grupo. Sólo eso podemos echarle en cara. En cualquier caso, según yo lo veo, en este disco, a diferencia de en Siamese Dream, Corgan alcanzó su cénit en los temas energéticos y salvajes, no en los que buscan la belleza.

Tales of a Scorched Earth: Después de tres temas de corte preciosista, por si alguien se había dormido, vuelve el Corgan más enfurecido, con esta bola de cañón. Asusta un poco, pero luego se te pasa. Orgásmica por momentos (y en general); aunque la voz está tan electrificada que irritará a más de uno. Por cierto, ¿alguien puede echarme un cable? ¿A qué subgénero del metal pertenece esto? Los "Smashing" le daban a todo y siempre les salía bien. Ojo a la guitarra. James Iha y el líder del grupo formaban una dupla temible, de lujo, y qué decir de Chamberlin a la batería. A pesar de que el tema  parece un intento de ser lo más bravos y chirriantes posible, And One To No One es tan buena que no logran transmitir más fuerza que ella.

Thru The Eyes of Ruby: Por si alguien te pregunta alguna vez quiénes son los Smashing Pumpkins. Qué emoción, qué ganas de vivir. Cuando salieron éste y el Siamese Dream, eran uno de los mejores grupos de rock del mundo. Ojo al principio, al final, los embistes y los frenazos. Ser capaces de armar una canción tan larga, que da tantas vueltas, manteniendo siempre la tensión, dice mucho de un grupo. Que las canciones más extensas sean siempre de un nivel tan alto también demuestra que el bueno de Billy, muy lejos de cegarse con su ambición, sabía muy bien lo que hacía. 


En directo, de maravilla.

Stumbleine: Una guitarra acústica y la voz dolida de Corgan al frente de un tema con mucho gancho. Una joya para quienes tienen la paciencia de recorrer el disco azul en su totalidad. Sensibilidad, sentimiento.

X.Y.U.: Vaya panda de bestias. Dejad paso, que se acercan las tropas del apocalipsis (con malas intenciones.)

We Only Come Out at Night: Con ésta se inicia quizás la parte más floja del disco, una sucesión de canciones pequeñas, breves, pero bonitas; lo cual tiene mucho sentido pues a estas alturas otra X.Y.U Zero resultaría ya cansina. Nos acercamos poco a poco al fin de esa tristeza que se presuponía infinita y se nos avisa ya en el estilo de las canciones, que parecen marcar una despedida.

Beautiful: Hace honor a su nombre (pero no mucho más).

Lily (My One And Only): Una canción de despedida de Corgan a su gata que, la verdad, podía habérsela guardado para ella sin que perdiéramos demasiado. Cumple sin más.

By Starlight: Tras el pequeño lapsus, recuperan el nivel con una canción igualmente lenta y pausada pero que siempre da en el grano. Se acerca el final.

Farewell and Goodnight: Los Smashing como los habíamos conocido se despiden, y cantan uno por uno al borde de su tumba, en un tema preciosista que comienza como una dulce balada y culmina de forma circular, volviendo a un piano, notas prístinas dando paso al silencio. Tan bonito como la vida. Y es que resulta que, quizás ya lo habéis escuchado, este cd está considerado como un viaje semi-conceptual sobre el paso de la vida y sus etapas hacia la muerte, de ahí el nombre de las dos partes sean Dawn to Dusk (Del amanecer al anochecer) y Tiwiligt to Starlight (del crepúsculo a la luz de las estrellas. Sin comentarios a que un disco que quiere reflejar la vida humana se llame "melancolía e infinita tristeza".


DISCO 1: DAWN TO DUSK

Mellon Collie and The Infinite Sadness: 9,4
Tonight, Tonight: 8,2
Jellybelly:8
Zero: 9,1
Here Is No Why: 8,3
Bullet With Butterfly Wings: 9,3
To Forgive: 7,8
Fuck You (An One To No One): 9,5
Love: 8,5
Cupid De Locke: 7,9
Galapogos: 8,3
Muzzle: 8,4
Porcelina of the Vast Oceans: 8,9
Take Me Down: 8,1

DISCO DOS: TIWILIGHT TO STARLIGHT

Where Boys Fear To Tread: 7,1
Bodies: 8,5
Thirty-Three: 8,5
In The Arms of Sleep: 7,6
1979: 8,6
Tales of a Scorched Earth: 8,5
Thru the Eyes of Ruby: 9,5
Sumbleine: 9
X.Y.U.: 8,9
We Only Come Out at Night: 7,6
Beautiful: 7,4
Lily (My One and Only): 6,8
By Starlight: 8
Farewell and Goodnight: 9,2

NOTA GLOBAL: 9,2


El todo es mucho más que la suma de las partes. Deberíamos escuchar discos, más que las canciones. Tiene mucho mérito armar un conjunto que mezcle con éxito tantos estilos y enfoques musicales, hasta construir una auténtica "biblia" del rock alternativo. Y, aunque estén a la par en belleza, en cuanto a músculo y variedad supera con creces al Siamese Dream. Cambios de ritmo, gran multitud de instrumentos, estilos en teoría contrapuestos. Un clásico.


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miércoles, 1 de febrero de 2017

Fu Manchu: California Crossing

Disco
Grupo: Fu Manchu
Estilo: Hard rock, stoner rock
Duración: 39:19
Año: 2.002

No todos los días vamos a estar románticos, o sentirnos más profundos que la Fosa de las Marianas (11 km bajo las olas), y tomárnoslos todo a la tremenda. Porque hay mañanas, tardes y noches de carretera en descapotable, playas californianas, bikinis, tablas de surf y discos como éste, directos al grano:"that guitar is so crispy you can pour milk on it and have it for breakfast" comenta un usuario al vídeo del disco en You Tube. 

No sobra un minuto, las canciones no tienen introducción ni se han compuesto transiciones crípticas/ filosóficas entre temas. Puro rock and roll. No todos los días son fiesta pero éste sí. Un canto a la banalidad más divertida, y al instrumento de 22/24 trastes en particular. Toma, tu pastilla efervescente de las diez y media.



En una buena me he metido al comentar un disco de Fu Manchu. Ahora debería comentarlos todos, porque  no hay ninguno que no sea una orgía stoner rock de baterías peleonas, guitarras chispeando como yunque de herrero y Scot Hill, el "frontman", hablando/ leyendo/ cantando/ a grito pelado.

Un disco sin mucha historia (a veces no la necesitamos), perfecto para poner en el lector de Cd´s del coche al salir del trabajo, después de un día especialmente coñazo. Preparad las palomitas, aquí hay más acción que en Fast and Furious 7. Sí, al final se desinfla un poco... pero ya habrán cumplido su función. California Crossing nunca cae en el aburrimiento, exprime una fórmula a priori reducida en todas direcciones y nosotros saltamos. Buen rollito para el verano que se acerca a lo lejos. En marcha.



Separate Kingdom: 7,5
Hand On: 7,7
Mongoose 7,8
Think` Out Loud: 8,2
California Crossing: 7,5
Wiz Kid: 8
Squash That Fly: 7,7
Ampn: 8,1
Bultaco: 7,1
Downtown in Dogtown: 7
The Wasteoid: 7
NOTA: 7,5

lunes, 30 de enero de 2017

Sonic Youth: Murray Street

Disco
Grupo: Sonic Youth
Estilo: Rock progresivo, noise rock.
Duración: 45 minutos 40 segundos
Año: 2002

A la hora de recomendar la mastodóntica, tan inabarcable como difícil de digerir obra de Sonic Youth, he decidido comenzar por su duodécimo disco. No es de los que cimentaron su leyenda escapista -a un mundo paralelo sobre columnas de feedback-, ni siquiera describe especialmente quiénes fueron y cuál era su estilo, pero precisamente por ello es algo más accesible, quizás uno de los álbumes más "limpios" de su carrera, con temas progresivos de diez minutos y una canción pop que apenas suma tres. 

Si alguna vez se pudo decir sobre Sonic Youth "una delicia para los oídos", es aquí; y lo mejor de todo es que esta suavidad nueva no significa un producto domesticado, y los pasajes sonoros son tan inesperados como siempre, a pesar de los años. El único referente similar en su carrera es el también triunfal Washing Machine, entregado siete años antes.


S.Y. en directo: revolucionarios y revolucionados

El disco menos combativo de los neoyorquinos lleva como nombre el lugar de aterrizaje de un motor de los aviones del 11-S; aunque también se denominaba así el estudio de grabación de Lee, Kim y compañía. Murray Street fue importante para ellos, pues llevaban cinco años algo flojos, quizás la época más "apagada" de su trayectoria, y esta entrega les devolvió a su puesto privilegiado en la vanguardia dentro del rock.

Muy lejos de la abrasión de Sister o Dirty, ya no digamos del Confusion is Sex, la única canción "incómoda", Plastic Sun, dura dos minutos. Todo comenzó con The Empty Page, una joya extraña en la obra de esta banda, ¿Sonic Youth entrando con un tema pop melancólico? Aunque luego inunden la melodía con sus característicos solos de guitarras rotas, ya es demasiado tarde para no sentirse sorprendidos. 

Aunque no sea su estilo, cumplen de sobra; no por nada Murray Street es el triunfo de la versatilidad y la madurez, una pequeña muestra de lo aprendido tras décadas de carrera (y carretera). Disconnection Notice ya presenta la estructura lenta y progresiva que anunciábamos antes, aunque no sea su mayor exponente. Llena de parones suaves y paisajes impresionistas, nos introduce en el verdadero sonido del disco: es un amistoso saludo. 


Llegamos con buenas sensaciones a Rain on Tin, tercer tema seguido que canta Thurston Moore, y ya al nivel de sus grandes éxitos. Una baño espumoso, lentolentolento y lleno de giros como caricias. 

Toma el testigo al micro Lee Ranaldo en la canción más larga (dura una cuarta parte del total), Karen Revisited. Bastante melódica al principio, quiebra en una parafernalia ruidista -¡bienvenida!-; mal demoníaco del que nuevamente, de forma brillante, resurge la canción tras unos minutos de purgatorio, cual Thom Yorke saliendo del agua en el videoclip de No Surprises. Está agotada, revive medio muerta, la alegría vuelve pero ya en otro corte, Radical Adults Lick Godhead Style, punzante, directo, criminal. El solo es digno de la viola de John Cale en su época con Velvet Underground. Implosiona en la locura extraña de Plastic Sun Kim Gordon conduce el aquelarre, que nos lleva de la manito a la calma juguetona del último tema, Sympathy for the Strawberry. Se toma su tiempo en comenzar, en terminar, en apasionarnos. Ala, esto va por todos aquellos que afirman con pesadez que desde el 2.000 sólo se ha hecho mala música. 

Un disco notable... y quizás tengan unos diez todavía mejores.


Kim Gordon: guitarra, bajo y voz a lo largo y  ancho de la calle Murray 


The Empty Page: 8,3
Disconnection Notice: 7,5
Rain on Tin: 9,1
Karen Revisited: 8,2
Radical Adults Lick Godhead Style: 8,1
Plastic Sun: 7, 3
Sympathy for the Strawberry: 8,4
NOTA: 8,2



Fotografías extraídas de Photopin, créditos:


Fotografía el grupo en directo:    
photo credit: spiralstares <a href="http://www.flickr.com/photos/80052968@N00/175245622">sonic youth</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.0/">(license)</a>

Fotografía de Kim Gordon: 
photo credit: [carlo cravero] <a href="http://www.flickr.com/photos/41718896@N00/830115778">sy_08</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">(license)</a>



lunes, 23 de enero de 2017

Suede: Dog Man Star


Disco
Grupo: Suede
Estilo: Art rock, Britpop.
Duración: 57:24
Año: 1994

Aún da coletazos aquel fenómeno llamado Brit-Pop, cuando las Islas Británicas recuperaron su trono perdido, tras el fenómeno norteamericano del grungeNirvana; todo gracias en mayor o menor medida a la influencia de su propia prensa musical, siempre en busca de los siguientes Beatles, Sex Pistols, Pink Floyd o lo que se tercie.

Se suele citar a Oasis y Blur en una batalla simbólica por el liderazgo espiritual y radiofónico de la escena, pero realmente había otros grupos, como The Verve, SuedePulp; demostrando que más que un movimiento musical definido, el Brit-pop era una etiqueta para destacar la efervescencia inusual (y ecléctica) de aquellos años, y proyectarla al mundo: sí, somos los mejores.

Tomando como punto de partida común la tradición pop de las islas, algunos intentaron reflejar la sociedad de su tiempo, como el grupo de Damon Albarn, mientras los hermanos Gallagher cantaban a una juventud eterna; y Suede coqueteaban con el glam o The Verve se zambullían en los efectos más ambientales del shoegazing.

Pasa una cosa interesante con los discos de ruptura/ fractura de grupos: o son una soberana bazofia, o el mejor de todos. A Suede, grupo liderado por Brett Anderson (cantante) y Bernard Butler (guitarra principal); le pasó más bien lo segundo. Ya habían completado una buena colección de temas en su debut, y lo volverían a hacer, por ejemplo en Coming Up, donde un  Anderson con ansias de fagocitar todo lo que no fuera él mismo, ya había sustituido a Butler por Oakes, un fan de diecisiete años, más maleable a las exigencias del vocalista (se supone, y se escucha en la obra posterior).

Pero la épica está aquí, en Dog Man Star: somos perros, hombres, estrellas, en un intento de trayecto; y todo a la vez. Hay un surtido (gran palabra, sabe a galletas) de temas cumplidores en el buen sentido, notables por arriba, que podrían estar en otras entregas (y en los recopilatorios del grupo, claro). Luego tenemos a The Wild Ones, según Brett Anderson la mejor canción que han hecho nunca "con diferencia". Y después, para culminar, un puñado de composiciones tan superiores a ésa que hacen olvidarte incluso de que estás escuchando una canción, retrotrayéndote o impulsándote a una catarsis espiritual del alma (esto me lo ha susurrado Bécquer en sueños para que lo escriba). 

Me refiero a The 2 of Us, el llanto desesperado del desamor en una cama -imaginemos la portada del disco-, y recordar y recordar y recordar. De esas cancioncillas diabólicas que si encuentras con quince años te parten el alma en dos. "Alone but not lonely, you and me". Me refiero a Black or Blue, a The Asphalt World, el tema de la prostitución, Butler abriendo el cielo y marchando a lo Mary Poppins tras haber dejado constancia de su valor, con claridad meridiana (siempre quise utilizar este objetivo, permitidme la licencia). Me refiero a Still Life.



Un disco dramático, romántico y doloroso, que puede parecer por momentos algo sobrecargado o impostado, por señalar algún defecto; pero es enorme, con un montón de recursos; suena compacto y además tiene fragmentos de derretirse, sobre todo la brutal "tetralogía final" que hace añicos al disco y a ti, como si tras un par de simulacros el fuego se hubiese encendido de veras. 

Si te gusta la música y tienes sentimientos, ésta es una escucha obligada. Cuando salió Suede, la prensa británica auguró que eran los próximos The Smiths. Se equivocaron. Eran Suede, y punto. Este LP no representa al Brit-pop, movimiento necesariamente vitalista frente al crepúsculo depresivo que fue el grunge, truncado años antes por el hastío o por la muerte de su icono principal. 

Aunque sea el más desolador de todos los álbumes de Suede, Dog Man Star aún presenta atisbos de esperanza e incluso fiesta, eso sí: no rehuye de tratar las angustias más grandes. Puede parecer una paradoja, pero sin representar al Brit-pop, (quizás ni siquiera pertenezca a él), es de los mejores discos del B-p, por resumir un poco y no repetir tanto la palabreja. Queda dicho.

Una lástima que no hayan incluido en Dog Man Star dos canciones que entregaron algo antes y quedaron huérfanas de disco: My Dark Star y Stay Together. Demuestran que estaban en un estado compositivo sin parangón. Sobresalientes. 



VALORACIÓN

Introducing the Band: - 
A ésta no sé si no le pongo nota por funcionar de introducción o por no tener ni idea de cuál ponerle. Cumple con creces su papel. Psicodélica, interesante, te mete de lleno en la propuesta.

We Are the Pigs: 8,5
Típico single de Suede, para un grupo normal sería cénit, pero ellos fueron capaces de dar con la tecla muchas más veces. Redondo pero no tan profundo como los temas conclusivos del álbum.

Heroine: 7,6
No he investigado si se trata de una mujer o de una droga. En los mejores temas destacan Brett y su gran voz, en los medianos Butler ejerce una gran labor dándoles brillo y salvándolos de la indiferencia.

The Wild Ones: 7,8
"Abro paraguas". Para mí, aunque debo reconocer que no poseo unos gustos demasiado pop, el tema más radiable del disco y de los más aclamados está en la parte floja. Comienza con una acústica, lo cual es interesante dentro del barroquismo general; y suena bien de principio a fin, pero no da al oyente (por lo menos a éste) una sensación de emociones tan reales como para destacarla.

Daddy´s Speeding: 7,1
Un laboratorio de efectos de guitarra muy bien ubicado entre dos temas bellos y convencionales. Reflexión, intimismo. Algunos elementos funcionan mejor que otros.

The Power: 8
Languidez encantadora. Déjame tomarte de la mano. Quizás se haga algo larga.

New Generation: 7,9
Energía. Oasis, Blur, Suede, The Verve; todos unos máquinas sacando singles, al menos antes del cambio de siglo.

This Hollywood Life: 7,7
Fuerza, energía de nuevo.

The 2 of Us: 9,4
No me quiero ni imaginar un disco entero de canciones como ésta. A veces  basta un piano.

Black or Blue: 7,9
¿Donde mejor canta Anderson?

The Asphalt World: 8,3
La despedida de Butler.

Still Life: 8
Arreglos orquestales para terminar con buen gusto

NOTA: 8,6