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sábado, 15 de abril de 2017

Oasis: Definitely Maybe


Disco: Definitely Maybe
Grupo: Oasis
Integrantes: Noel Gallagher (composición, primera guitara, coros, piano); Liam Gallagher (voz, pandereta), Paul Arthurs (segunda guitarra, piano), Paul McGuigan (bajo), Tony McCarroll (batería)
Estilo: rock, Brit-pop, rock alternativo.
Año: 1994
Duración: 52:03


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Aunque ya cueste un poco recordarlo, hubo un tiempo en que a Liam Gallagher aún le sabían los cigarros, esos mismos que, una noche cualquiera, le robaron la voz de los 90. Oasis iban a triunfar, estaba claro, lo habían decidido ellos mismos: si no les dejabas tocar, te quemaban el local o al menos amenazaban con hacerlo.

A Alan McGee este arrojo juvenil le pareció bien y decidió ficharles: más pronto que tarde llegaría a sus manos Definitely Maybe, un disco tan brillante, directo y único, todo a la vez y para todos, que lo difícil sería que no tuviera éxito. Como chutar a puerta vacía, el balón en tus pies y el portero salió a por uvas.

Los Gallagher son dos hermanos de clase obrera que se llevan regular, y antes de caer en picado nos trajeron discos que los encumbrarían a dioses e ídolos; tremendo sprint para luego vivir del rebufo. Liam, el pequeño, siendo un crío no se separaba de su madre, luego se convirtió en un macarrilla ladrón de bicicletas nivel C-2, además de pensar que todos los que escuchaban música eran unos buenos pardillos.

Pero un fatídico día hace ya un par de décadas, en un concierto de los Stone Roses, le pegó fuerte la maría. Y como el grupo mencionado tardaba demasiado en sacar su segundo disco, Liam se cansó de esperar y decidió hacerlo él mismo. Quizás se truncaron algunos de sus planes cuando se acercó al grupo su hermano mayor, Noel, con el pretexto de tener un puñado de buenas canciones bajo la manga.

 
Hay videoclips y videoclips.
 
Y vaya si eran buenas. El disco fue decisivo a la hora de devolver a las islas la capitalidad de la música occidental. Atrás se quedaron los mejores años del grunge, chiste que perdió la gracia con su primer mártir.

Ahora venía un movimiento vitalista, cuyos principales estandartes no eran precisamente hermanitas de la caridad. Liam, en efecto, nunca dejó de ser el hoolligan del Manchester City que expulsaron a los 39 años del Santiago Bernabéu, por su manera particularmente "efusiva" de celebrar un gol. Los tres que marcó después el Madrid los celebró en su casa.

Ese salvajismo, la espontaneidad, lo mismo que ayudó al grupo a alcanzar la fama, contribuyó también a su destrucción; al no encontrar un equilibrio entre quien traía el carisma y el espíritu pero artísticamente era plano (en sus propias palabras "Yo me limito a salir ahí y molar un huevo"); y quien, tras una apariencia más sosa y cerrada, era el grupo. Esta dualidad, mientras funcionó, fue mágica.

Gracias al trabajo de Noel se lucía Liam, que a pesar de no haber compuesto gran cosa pedía protagonismo a gritos, alargando las vocales: "suunshiiiiiiiinee". Separados nunca habrían llegado tan lejos, pero sus posturas eran irreconciliables.

Recordemos a Noel Gallagher en el concierto acústico para la Mtv, abandonado por su hermano que está en el palco con su novia, bebiendo, fumando y gritándole que canta como una mierda; en esa época cuando aún estaban en las primeras páginas de los periódicos y podían meterse con Radiohead sin quedar mal en absoluto.


 
Esta vez estaban los dos.

La primera canción del debut en cuestión no se llamaba "Looser" o "I´m Trying", sino "Rock and Roll Star". No es el mejor tema pero como entrada está cojonuda, transmite la energía, ese emocionante torbellino juvenil que fueron Oasis y se los llevó por delante.

 En cualquier caso, la letra no versa sobre la prepotencia de creerse una figura, sino del poder que tiene cualquier músico, aunque realmente anónimo, al subirse a un escenario: "You are not down with who I am/ Look at you now, you´are all in my hands tonight". 

Luego llega Shakermaker, bastante relajada y de buen rollito, y luego Live Forever, para mucha gente la mejor canción que han compuesto nunca. Yo tengo mis propias subjetividades, pero probablemente sea la más bella, recuerdo escucharla en mis años previos a este ahora y sentir que sentía demasiado.

La siguiente en pasar es Columbia, psicodélica, arriesgada, valiente. Y Supersonic, es decir, Liam sonriendo y corriendo de puntillas en una azotea mientras pasan los aviones. Su gran momento. La segunda parte del álbum no es tan buena, se echan en falta "Wonderwall" o "Morning Glory". Pero eso ya para el siguiente.

A menudo se acusa a Oasis de haber sido sobrevalorados en su época. Sea cierto o no, sus primeros discos siguen sonando igual de bien veinte años después, cuando devolvieron a miles de personas no sólo las ganas de vivir, sino de coger una guitarra y ser único. Ambas cosas, de repente, parecían fáciles.


Rock and Roll Star:8,9
Shakermaker: 8,2
Live Forever: 9,5
Up In the Sky: 8,8
Columbia: 9,2
Supersonic: 9,6
Bring it Down: 8,8
Cigarettes and alcohol: 8,9
Digsy´s Dinner: 7
Slide Away: 8,1
Married With Children: 8,2

NOTA:  9,2
Más discos
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lunes, 23 de enero de 2017

Suede: Dog Man Star


Disco
Grupo: Suede
Estilo: Art rock, Britpop.
Duración: 57:24
Año: 1994

Aún da coletazos aquel fenómeno llamado Brit-Pop, cuando las Islas Británicas recuperaron su trono perdido, tras el fenómeno norteamericano del grungeNirvana; todo gracias en mayor o menor medida a la influencia de su propia prensa musical, siempre en busca de los siguientes Beatles, Sex Pistols, Pink Floyd o lo que se tercie.

Se suele citar a Oasis y Blur en una batalla simbólica por el liderazgo espiritual y radiofónico de la escena, pero realmente había otros grupos, como The Verve, SuedePulp; demostrando que más que un movimiento musical definido, el Brit-pop era una etiqueta para destacar la efervescencia inusual (y ecléctica) de aquellos años, y proyectarla al mundo: sí, somos los mejores.

Tomando como punto de partida común la tradición pop de las islas, algunos intentaron reflejar la sociedad de su tiempo, como el grupo de Damon Albarn, mientras los hermanos Gallagher cantaban a una juventud eterna; y Suede coqueteaban con el glam o The Verve se zambullían en los efectos más ambientales del shoegazing.

Pasa una cosa interesante con los discos de ruptura/ fractura de grupos: o son una soberana bazofia, o el mejor de todos. A Suede, grupo liderado por Brett Anderson (cantante) y Bernard Butler (guitarra principal); le pasó más bien lo segundo. Ya habían completado una buena colección de temas en su debut, y lo volverían a hacer, por ejemplo en Coming Up, donde un  Anderson con ansias de fagocitar todo lo que no fuera él mismo, ya había sustituido a Butler por Oakes, un fan de diecisiete años, más maleable a las exigencias del vocalista (se supone, y se escucha en la obra posterior).

Pero la épica está aquí, en Dog Man Star: somos perros, hombres, estrellas, en un intento de trayecto; y todo a la vez. Hay un surtido (gran palabra, sabe a galletas) de temas cumplidores en el buen sentido, notables por arriba, que podrían estar en otras entregas (y en los recopilatorios del grupo, claro). Luego tenemos a The Wild Ones, según Brett Anderson la mejor canción que han hecho nunca "con diferencia". Y después, para culminar, un puñado de composiciones tan superiores a ésa que hacen olvidarte incluso de que estás escuchando una canción, retrotrayéndote o impulsándote a una catarsis espiritual del alma (esto me lo ha susurrado Bécquer en sueños para que lo escriba). 

Me refiero a The 2 of Us, el llanto desesperado del desamor en una cama -imaginemos la portada del disco-, y recordar y recordar y recordar. De esas cancioncillas diabólicas que si encuentras con quince años te parten el alma en dos. "Alone but not lonely, you and me". Me refiero a Black or Blue, a The Asphalt World, el tema de la prostitución, Butler abriendo el cielo y marchando a lo Mary Poppins tras haber dejado constancia de su valor, con claridad meridiana (siempre quise utilizar este objetivo, permitidme la licencia). Me refiero a Still Life.



Un disco dramático, romántico y doloroso, que puede parecer por momentos algo sobrecargado o impostado, por señalar algún defecto; pero es enorme, con un montón de recursos; suena compacto y además tiene fragmentos de derretirse, sobre todo la brutal "tetralogía final" que hace añicos al disco y a ti, como si tras un par de simulacros el fuego se hubiese encendido de veras. 

Si te gusta la música y tienes sentimientos, ésta es una escucha obligada. Cuando salió Suede, la prensa británica auguró que eran los próximos The Smiths. Se equivocaron. Eran Suede, y punto. Este LP no representa al Brit-pop, movimiento necesariamente vitalista frente al crepúsculo depresivo que fue el grunge, truncado años antes por el hastío o por la muerte de su icono principal. 

Aunque sea el más desolador de todos los álbumes de Suede, Dog Man Star aún presenta atisbos de esperanza e incluso fiesta, eso sí: no rehuye de tratar las angustias más grandes. Puede parecer una paradoja, pero sin representar al Brit-pop, (quizás ni siquiera pertenezca a él), es de los mejores discos del B-p, por resumir un poco y no repetir tanto la palabreja. Queda dicho.

Una lástima que no hayan incluido en Dog Man Star dos canciones que entregaron algo antes y quedaron huérfanas de disco: My Dark Star y Stay Together. Demuestran que estaban en un estado compositivo sin parangón. Sobresalientes. 



VALORACIÓN

Introducing the Band: - 
A ésta no sé si no le pongo nota por funcionar de introducción o por no tener ni idea de cuál ponerle. Cumple con creces su papel. Psicodélica, interesante, te mete de lleno en la propuesta.

We Are the Pigs: 8,5
Típico single de Suede, para un grupo normal sería cénit, pero ellos fueron capaces de dar con la tecla muchas más veces. Redondo pero no tan profundo como los temas conclusivos del álbum.

Heroine: 7,6
No he investigado si se trata de una mujer o de una droga. En los mejores temas destacan Brett y su gran voz, en los medianos Butler ejerce una gran labor dándoles brillo y salvándolos de la indiferencia.

The Wild Ones: 7,8
"Abro paraguas". Para mí, aunque debo reconocer que no poseo unos gustos demasiado pop, el tema más radiable del disco y de los más aclamados está en la parte floja. Comienza con una acústica, lo cual es interesante dentro del barroquismo general; y suena bien de principio a fin, pero no da al oyente (por lo menos a éste) una sensación de emociones tan reales como para destacarla.

Daddy´s Speeding: 7,1
Un laboratorio de efectos de guitarra muy bien ubicado entre dos temas bellos y convencionales. Reflexión, intimismo. Algunos elementos funcionan mejor que otros.

The Power: 8
Languidez encantadora. Déjame tomarte de la mano. Quizás se haga algo larga.

New Generation: 7,9
Energía. Oasis, Blur, Suede, The Verve; todos unos máquinas sacando singles, al menos antes del cambio de siglo.

This Hollywood Life: 7,7
Fuerza, energía de nuevo.

The 2 of Us: 9,4
No me quiero ni imaginar un disco entero de canciones como ésta. A veces  basta un piano.

Black or Blue: 7,9
¿Donde mejor canta Anderson?

The Asphalt World: 8,3
La despedida de Butler.

Still Life: 8
Arreglos orquestales para terminar con buen gusto

NOTA: 8,6