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viernes, 20 de octubre de 2017
17 canciones para abandonar este mundo (PARTE 1)
domingo, 9 de abril de 2017
Los Planetas: Zona Temporalmente Autónoma
Disco: Zona Temporalmente Autónoma
Grupo: Los Planetas
Fecha: 24 de marzo de 2017
Estilo: Pop, rock, rock-psicodélico, flamenco.
Duración: 1: 04:33
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Siempre he dudado algo. Para las series, véase Breaking Bad, True Detective, Prison Break... ¿Qué es mejor, un principio sobrenatural o un final grandioso? A primera vista, puede parecer que lo más práctico sería darlo todo para empezar, como en las noticias del periódico; ya que si el público no sigue leyendo, ¿para que ha valido lo demás?
Pero, por otro lado, es la última estela lo que queda en el paladar, siendo un papel clave a la hora de construir buenos o malos recuerdos. Una serie (y cualquier obra artística, en un sentido amplio) puede desvelarse sublime o deficiente en el último momento, que dé sentido a todo o lo tire por la borda.
Un cierre apoteósico traerá la fama, la buena crítica. Alguien que, tras horas y horas de dedicación, ve cómo su programa "favorito" termina de forma chusca e insatisfactoria, como dicen de Los Serrano, se pasará por los bares y las pantallas advirtiendo que no pierdan el tiempo con ella.
Y en esta disyuntiva supongamos que se encontraron J, Florent y los suyos a la hora de darle orden a las catorce canciones que componen su noveno disco, Zona Temporalmente Autónoma. Al final, se decantaron por ambas cosas, aquí el desglose en tres pasos:
1- Comenzar con el exitoso single Islamabad, elogiado tanto por su calidad como por la impredecible colaboración con el cantante de trap Yung Beef, también granadino (la última estrofa viene directamente de su Ready pa´ morir).
2- Continuar con canciones lentas, más cercanas a la experimentación y el flamenco (quizás alguna la podrían haber relegado a sus proyectos paralelos, ganando ligereza el conjunto).
3- Marcarse un crescendo con temas cada vez más bellos, directos y rápidamente disfrutables. Así, el disco deja una sensación de bienestar, de haber cruzado a través de un universo quizás no perfecto, pero eminentemente hermoso, sin duda alguna.
Videoclip del single Espíritu Olímpico
Resulta que en esta entrega Los Planetas se han lanzado por primera vez a inundar la obra con sus ideas políticas, desde el propio título, tomado de un libro filosófico del anarquista Hakim Bey.
"Nada es independiente para siempre, pues el sistema global acaba engulléndolo todo, en cuanto destaca y triunfa; desvirtuándolo de su esencia inicial."
Este acercamiento a la política es un arma de doble filo, así que habrá que estar atentos. Algunos les encumbrarán como si fueran profetas venidos a salvarnos, sobrestimando Zona Temporalmente Autónoma en la ceguera de compartir unos ideales; otros la invalidarán.
"Nada es independiente para siempre, pues el sistema global acaba engulléndolo todo, en cuanto destaca y triunfa; desvirtuándolo de su esencia inicial."
Este acercamiento a la política es un arma de doble filo, así que habrá que estar atentos. Algunos les encumbrarán como si fueran profetas venidos a salvarnos, sobrestimando Zona Temporalmente Autónoma en la ceguera de compartir unos ideales; otros la invalidarán.
Aunque parezca increíble (deberían hacérselo mirar), hay quien se toma este disco de pop, rock y flamenco como si fuera un sesudo estudio político. La política desequilibra las obras, distorsiona el valorarlas. Yo personalmente no creo que una canción sea mejor por buscar piedad por los obreros, si valoro La guitarra roja es porque lo hace de una forma preciosa, diamantina, elaborada.
Pero podría existir una canción todavía mejor que versara sobre el agua de lluvia cayendo sobre un riachuelo. Al fin y al cabo, lo más probable es que este disco no le traiga el pan a nadie más que a este grupo andaluz y sus allegados, y tampoco le subiría la nota si fuese benéfico.
Pero podría existir una canción todavía mejor que versara sobre el agua de lluvia cayendo sobre un riachuelo. Al fin y al cabo, lo más probable es que este disco no le traiga el pan a nadie más que a este grupo andaluz y sus allegados, y tampoco le subiría la nota si fuese benéfico.
En el bando contrario, algunos pensarán que este es un álbum fallido porque no "dan las cuentas", como si fuera el programa de un partido para las elecciones.
En tal sentido, esta reseña de El Confidencial, que califica al álbum de "disparate político", pero en cualquier caso es más una crítica a J que al disco. Desde luego no tiene desperdicio: no hay una sola línea positiva en el largo texto, que no nombra más de una canción, y acusa al cantante de ser un millonario misántropo y "obsesionado con el Islam".
En tal sentido, esta reseña de El Confidencial, que califica al álbum de "disparate político", pero en cualquier caso es más una crítica a J que al disco. Desde luego no tiene desperdicio: no hay una sola línea positiva en el largo texto, que no nombra más de una canción, y acusa al cantante de ser un millonario misántropo y "obsesionado con el Islam".
En directo
Incluso se adjunta un vídeo grabado por un fan en el que supuestamente se escucha mal porque es uno de sus "conciertos erráticos, autosabotajes y espectáculos lamentables". Como si una obra artística y su puesta en directo tuvieran mucho que ver. ¿No podría ser buenísimo el disco y horribles los directos? Al revés difícil, porque si no hay de dónde sacar...
En dicho medio se afirma que "varios periodistas y allegados al grupo coincidimos en que es un disco flojo, del que solo se salva Islamabad".
Curiosamente, el resto de sitios y revistas lo han valorado de forma similar a la de en esta página. En mi opinión, parece bastante clara esta descripción: un disco muy completo, algo largo; no sobresaliente, pero sí notable alto, de madurez; incidiendo de forma agradable en un estilo ya visto.
Curiosamente, el resto de sitios y revistas lo han valorado de forma similar a la de en esta página. En mi opinión, parece bastante clara esta descripción: un disco muy completo, algo largo; no sobresaliente, pero sí notable alto, de madurez; incidiendo de forma agradable en un estilo ya visto.
Hay quien piensa que un artista debe ser buena persona. Para mí no es así. Obviamente, sentiría asco ante la obra artística de un asesino, y la ley debe ser tan dura con el genio como con cualquier otra persona. Pero si J. o Florent son más o menos simpáticos, ¿qué importa eso? Falacia at hominem: atacar algo no combatiendo contra eso mismo, sino contra su creador.
Yo siempre he sido más de obras que de figuras. No creo que los artistas vengan a salvar a nadie. Es su trabajo el que lo hace, al alegrarnos o explicarnos la vida que vivimos o viven los otros. ¿Qué sentido tiene idealizar a alguien que no conoces, preocuparse porque David Bustamante se haya separado?
Si conociera personalmente a este grupo o a cualquier otro, podría valorar su existencia como personas. Pero como no es así, idealizo Una semana en el autobús o Super 8, pero las únicas personas a quienes admiro son las que me rodean. No me interesa la vida privada de ningún famoso que no viva del erario público.
Cuando valoro aquí una obra, realmente intento ser objetivo; si Sabina va tirando las colillas por la calle, que le pongan una multa, pero no me afectará a la hora de puntuar su disco. Me es prácticamente indiferente si todos los artistas están en una cueva riéndose de los que les pagan. Éso no va a hacer peor su obra, al revés; qué genialidad haber conseguido engañarnos como a idiotas.
La sinfonía planetaria
Para Los Planetas sería muy fácil contradecirse: comenzaron triunfando con un estilo basado en el pop y rock alternativo de habla inglesa, y luego encontraron una raíz inspiradora, el flamenco, en la historia de su propia tierra.
Así que en 2017 tienen que decidirse entre darle la espalda a su primera esencia como grupo, gloriosa pero basada en una cultura invasora; o dedicarse al arte que hicieron "sus abuelos" pero ellos descubrieron más tarde.
Sobra decir que, como en entregas anteriores, han tirado por el camino del medio; hay temas que podrían haber aparecido en su época juvenil (Porque Me lo Digas Tú, Itjihad, Hierro y Níquel); otras puramente flamencas, obviamente en el sentido espacial que le da del grupo (Una cruz a cuestas, Soleá).
Y, seguramente los más felices, aquellos temas en que ambos torrentes se entremezclan, enriqueciéndose mutuamente: la musicalidad, los versos, la forma de entonar de J... (Espíritu Olímpico, Islamabad, La Gitana...).
En lo musical, no terminan de convencer muchas de las canciones: Ijtihad parece una cara B de hace quince años, Espíritu Olímpico, aunque su letra es increíble, en su sonido le debe demasiado a The Cure...
Pero es en esto último, lo literario, donde Zona Temporalmente Autónoma vuela alto. Hay temas justificados por sus frases (Hierro y Níquel, Guitarra Roja, Porque Me lo Digas Tú...) y tres, solamente tres, donde al fin a las brutales estrofas se une un sonar único y bellísimo: Islamabad, la catártica Amanecer, la enternecedora Zona Autónoma Temporalmente.
No es casualidad que esta última hable sobre amor, y tenga este nombre: en una entrevista, J. alegó que el capitalismo imposibilitaba la posibilidad del amor real, al forzarnos a seguir sus ritmos e hipotecar nuestras vidas.
Y lo mejor de todo es que, abracemos o rechacemos esta idea crítica, es una canción tan bonita (nostálgica de un un futuro que nunca será); tan bonita que te puede hacer llorar. Es la verdadera contribución de Los Planetas al mundo: este par de lágrimas.
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lunes, 30 de enero de 2017
Sonic Youth: Murray Street
Disco
Grupo: Sonic Youth
Estilo: Rock progresivo, noise rock.
Duración: 45 minutos 40 segundos
Año: 2002
A la hora de recomendar la mastodóntica, tan inabarcable como difícil de digerir obra de Sonic Youth, he decidido comenzar por su duodécimo disco. No es de los que cimentaron su leyenda escapista -a un mundo paralelo sobre columnas de feedback-, ni siquiera describe especialmente quiénes fueron y cuál era su estilo, pero precisamente por ello es algo más accesible, quizás uno de los álbumes más "limpios" de su carrera, con temas progresivos de diez minutos y una canción pop que apenas suma tres.
Si alguna vez se pudo decir sobre Sonic Youth "una delicia para los oídos", es aquí; y lo mejor de todo es que esta suavidad nueva no significa un producto domesticado, y los pasajes sonoros son tan inesperados como siempre, a pesar de los años. El único referente similar en su carrera es el también triunfal Washing Machine, entregado siete años antes.
S.Y. en directo: revolucionarios y revolucionados
El disco menos combativo de los neoyorquinos lleva como nombre el lugar de aterrizaje de un motor de los aviones del 11-S; aunque también se denominaba así el estudio de grabación de Lee, Kim y compañía. Murray Street fue importante para ellos, pues llevaban cinco años algo flojos, quizás la época más "apagada" de su trayectoria, y esta entrega les devolvió a su puesto privilegiado en la vanguardia dentro del rock.
Muy lejos de la abrasión de Sister o Dirty, ya no digamos del Confusion is Sex, la única canción "incómoda", Plastic Sun, dura dos minutos. Todo comenzó con The Empty Page, una joya extraña en la obra de esta banda, ¿Sonic Youth entrando con un tema pop melancólico? Aunque luego inunden la melodía con sus característicos solos de guitarras rotas, ya es demasiado tarde para no sentirse sorprendidos.
Aunque no sea su estilo, cumplen de sobra; no por nada Murray Street es el triunfo de la versatilidad y la madurez, una pequeña muestra de lo aprendido tras décadas de carrera (y carretera). Disconnection Notice ya presenta la estructura lenta y progresiva que anunciábamos antes, aunque no sea su mayor exponente. Llena de parones suaves y paisajes impresionistas, nos introduce en el verdadero sonido del disco: es un amistoso saludo.
Llegamos con buenas sensaciones a Rain on Tin, tercer tema seguido que canta Thurston Moore, y ya al nivel de sus grandes éxitos. Una baño espumoso, lentolentolento y lleno de giros como caricias.
Toma el testigo al micro Lee Ranaldo en la canción más larga (dura una cuarta parte del total), Karen Revisited. Bastante melódica al principio, quiebra en una parafernalia ruidista -¡bienvenida!-; mal demoníaco del que nuevamente, de forma brillante, resurge la canción tras unos minutos de purgatorio, cual Thom Yorke saliendo del agua en el videoclip de No Surprises. Está agotada, revive medio muerta, la alegría vuelve pero ya en otro corte, Radical Adults Lick Godhead Style, punzante, directo, criminal. El solo es digno de la viola de John Cale en su época con Velvet Underground. Implosiona en la locura extraña de Plastic Sun, Kim Gordon conduce el aquelarre, que nos lleva de la manito a la calma juguetona del último tema, Sympathy for the Strawberry. Se toma su tiempo en comenzar, en terminar, en apasionarnos. Ala, esto va por todos aquellos que afirman con pesadez que desde el 2.000 sólo se ha hecho mala música.
Un disco notable... y quizás tengan unos diez todavía mejores.

The Empty Page: 8,3
Disconnection Notice: 7,5
Rain on Tin: 9,1
Karen Revisited: 8,2
Radical Adults Lick Godhead Style: 8,1
Plastic Sun: 7, 3
Sympathy for the Strawberry: 8,4
NOTA: 8,2
Fotografías extraídas de Photopin, créditos:
Fotografía el grupo en directo:
photo credit: spiralstares <a href="http://www.flickr.com/photos/80052968@N00/175245622">sonic youth</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.0/">(license)</a>
Fotografía de Kim Gordon:
photo credit: [carlo cravero] <a href="http://www.flickr.com/photos/41718896@N00/830115778">sy_08</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">(license)</a>
martes, 22 de noviembre de 2016
Discografía de My Bloody Valentine, parte 3 (1991: Glider y Tremolo)
Glider EP (1990)
Duración: 18:28
Si la portada es sorprendente, su contenido todavía más. Abre el disco Soon, una canción de baile intimista -sin contradicción alguna-. La coreografía es así: en lugar de moverte tú, cierras los ojos y ladeas tu cabeza mientras el mundo gira alrededor. Una danza inversa al ritmo de bases programables, puesto que el batería, Colm Ó Cíosóig, no pudo estar presente en las grabaciones debido a los graves problemas personales por los que pasaba.
La percusión, unida a toneladas de feedback, un riff inmenso e inolvidable y voces -casi indescifrables- que parecen sonar del revés conforman una canción única. Luego es el turno de Glider, locura pura recién sacada del Mundo de las Ideas, convertida en tres minutos diez de relampagueos, estertores de muerte, angustias liberadas y abejas asesinas. Se puede hacer más, pero no llegar más lejos.
Tras este infierno/ éxtasis, según gustos, Don´t Ask Why puede parecer incluso convencional, pero no lo es. La forma de sonar las guitarras -como una dulce marea que sube y baja-, los lamentos de Shields que te transportan a otro lugar.
Porque eso son las mejores canciones de My Bloody Valentine. Lanzaderas hacia planetas inexplorados, donde esconderse, o mejor aún: curarse, crecer, transformarse, mutar en seres divinos, despojados de nuestras vergüenzas y dolores. Para terminar, Off Your Face, una canción sucia -te salpica- ahora con voz femenina (Bilinda), coronada por esa poderosa escalada final hasta el fin del mundo, de todos los mundos posibles.
Soon: 9,75
Glider: 9,5
Don´t Ask Why: 9,2
Off Your Face: 9,6
NOTA: 9,6
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Tremolo EP (1991)
Duración: 18:46
Trémolo: "sucesión rápida de varias notas iguales con la misma duración". Otra vez cuatro canciones. Se hace más complicado valorar ahora, pues Swallow (aunque de algún modo original por sus toques orientales), y sobre todo Moon Song pueden llegar a parecer descartes que al final terminaron por incluirse; al lado de To Here Knows When y Honey Power.
¿Cómo no valorarlas con un diez, si son pura belleza; y además únicas? Dejar de hacerlo sería revolcarme por el barro, preferir lo mundano y zafio a lo más cerca que un ser humano puede estar de lo paranormal escuchando un disco que ni siquiera llega a la duración estándar. Para qué más tiempo, si en To Here Knows When caben nubes de algodón de azúcar, corazones inflamados, y yo que sé, entes de otros universos intentando llegar a este por los surcos que abren en el aire los riffs enajenados de Kevin Shields. Por decir algo. Y para terminar, una extensa coda que no describiré con palabras porque ninguna puede atraparla.
En realidad, cualquier intento de describir la época sublime de My Bloody Valentine es totalmente vano: sólo se puede explicar escuchando, sintiendo. Con unos auriculares y la luz apagada, a poder ser. Y qué decir de Honey Power, ese feliz encuentro entre el shoegazing y el hardcore que desemboca en (...).
Shields confiesa aterrado que nunca se podrá acercar a los sonidos que escucha en su cabeza, pero la mayoría de los mortales no podríamos rozar un murmullo así ni en nuestros más lejanos, drogados sueños.
To Here Knows When: 10
Swallow: 9
Honey Power: 9,85
Moon Song: 8
NOTA: 9,55
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