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lunes, 26 de febrero de 2018

The Stooges: Funhouse


Disco
Título: Funhouse
Estilo: Rock
Grupo: The Stooges
Año: 1970
Duración: 36 minutos


Bienvenidos al rock. Dudo que exista un disco tan fácil de reseñar que éste. Bastaría con resumiros los primeros quince segundos: ritmo pecaminoso, riff definitivo y los primeros "palabros" de Iggy Pop. No podían ser otros que (cito textualmente): "¡Uuuuuh! RAAAAAAH! ¡Fu!" Pero, ¿quién ha dejado suelto a este tío?

Abramos en Change.org una petición para que los académicos estudien e introduzcan en el diccionario el significado de los diferentes bramidos de la especie Iggy. Ya adelanto que la mitad de ellos podrían servir como onomatopeya de sexo oral practicado a una mujer.

Le llaman la Iguana, pero si no fuera iguana buscaríamos otra cosa, también podría ser El Diplodocus, El Dragón de Komodo, El Castrón Dorado. Cualquier bestia menos El Rey Lagarto: ése se lo ha pillado Jim Morrison. 


Desenfrenados. Empieza en el 1:42. Atención a ese sonido de BATERÍA.


Si Down On The Street es un ejemplo perfecto de rock and roll infernal, Loose va sobrada de aquello que los jóvenes de hoy en día llaman swag. El de Funhouse es un rock tan caótico, subversivo y radical que por momentos parece jazz. T.V. Eye resulta igualmente enérgica pero más plana. Da lo mismo: esta gente consiguen que no baje del sobresaliente a empujones de carisma y furia. 

Dirt, el lamento del diablo. 1970, ¡tiene un solo de saxofón! Instrumento que ya será aprovechado hasta el final, en las caóticas Fun House y L.A. Blues, improvisación cacofónica de las que, para ser sincero, se le daban mejor a Velvet Underground o Sonic Youth.

Pero no deja de suponer la metáfora curiosa de que este ejercicio de rock destructivo termine por autodestruirse; como aquellos mensajes bomba de las películas de espionaje. 

36 minutos, solo 7 canciones, una portada de fuego. No hace falta que nadie salve el rock: ya lo habían salvado para siempre en los 70. Ni Rolling Stones, ni AC/ DC ni ná. Nadie llevó más lejos el salvajismo inherente al rock and roll que los Stooges.

La sensación perenne es la de que, si Iggy no cantara, estaría atracándote a pie de pistola. No, muy sofisticado, le arrancaría la cabeza a sus hijos como Saturno. Así que, en definitiva: "¡Brrrrrrr! ¡Ougggghhhhh! ¡Loooook out!"


Y qué hay de esta pieza de coleccionista. Al micrófono y todavía improvisando sus rituales de apareamiento, un león en celo. Que alguien lo psicoanalice si quiere. Fijémonos en ese técnico que se acerca con más cuidado que un cuidador del zoo a la jaula de felinos. Y ese final magreándose con los altavoces. Energía, actitud y, por supuesto, locura como para que nos encierren a todos.

Down on the Street: 9,8
Loose: 9,8
T.V. Eye: 8,8
Dirt: 8,7
1970: 8,9
Fun House: 9,3
L.A. Blues: -

NOTA: 9,25

miércoles, 21 de febrero de 2018

Sonidos del espacio exterior: Incunabula


Disco
Autor: Autechre
Título: Incunabula
Duración: 1 hora 18 minutos
Año: 1993
Estilo: Música electrónica, IDM.


Hermanos, hermanas, bienvenidos a la Nave del Misterio. Tema del día: llevábamos años buscando extraterrestres en el lugar equivocado.

Mirábamos al cielo, gastábamos millones en costosos proyectos de sondas a Júpiter; en vez de aterrizar en la tienda de discos más cercana y revisar la discografía de Autechre, del que hoy os traigo su debut, el hipnótico y flipante Incunabula

Esta obra, como la de Aphex Twin, pertenece al estilo llamado IDM (Inteligent Dance Music). ¡Vaya una mierda de nombre, de etiqueta! ¿Quién es tan pedante que quiere que le llamen inteligente por escuchar algo en concreto?

En todo caso, la inteligencia estará tanto en la profundización en el significado de cada obra como en la búsqueda de variedad. Menos mal que es una excepción. Imaginad un mundo en el que la música clásica se llamase "melodía culta y sofisticada", el punk "rock para gente con conciencia política", etc.

En fin, que mola un puñao ponerse el Incunabula con auriculares y caminar por el barrio (el mismo barrio de siempre, digo) con ojos nuevos, como si acabaras de aterrizar desde otra dimensión y los sonidos que se repiten y retuercen en tus oídos fuesen señales emitidas por la nave nodriza, o quizás la imagen sonora de los pensamientos de la mente alienígena que tú eres.

Y observar los columpios, los edificios, los ancianos que pasean tranquilamente como formas desconocidas, amorfas e inentendibles.

 ¿Se me está yendo un poco la pinza? Pues claro. Porque los dos siguientes discos de este grupo, Amber y Tri Repetae, son todavía mejores. De nada.



Mi preferida


Kaptol Introl: 8
Bike: 8,5
Autichre: 9,3
Bronchus 2: 8

Basscadet: 8,7
Eggshell: 8,9
Doctrine: 8,3
Maetl: 8,6

Windwind: 8,2
Lowride: 8,6
444: 8,9

NOTA: 8,6

viernes, 9 de febrero de 2018

Biffy Clyro: Puzzle


Disco
Autor: Biffy Clyro
Título: Puzzle
Duración: 49 minutos
Año: 2002
Estilo: Pop-rock, grunge


No creo que la historia haya sido del todo justa con Biffy Clyro. Estaban trayendo al mundo canciones  sugerentes, con valor propio, pero ni crítica ni público mostraron especial atención. Entonces lanzaron Puzzle, álbum que consiguió un extraño equilibrio entre autenticidad y formatos vendibles, y con él el éxito masivo.

A partir de ese momento, quizás hartos de llamar a la puerta sin que nadie abriese, por gusto estético o porque hay que pagar las facturas a fin de mes, inician una constante búsqueda del sonido más comercial posible; algo que todavía se sostiene artísticamente (y muy bien) en el memorable Only Revolutions, gracias al gran momento compositivo del grupo. 

Pero el siguiente álbum, Opposites (encima fue doble) da la razón a aquel refrán de perro ladrador poco mordedor, diciendo tanto cuando ya tenían poco que decir.

Desde aquella entrega no hay noticias de aquel grupo que versionaba a Franz Ferdinand para la BBC. Siguen tocando en sus conciertos a pecho descubierto, pero componen en traje; sin haber perdido el talento pero sí la ambición de aprovecharlo para alcanzar cimas estimables.



Es un caso similar al de Green Day (además otro trío; guitarra-voz, batería-coros y bajo), aunque más trágico puesto que los estadounidenses sí habían conseguido éxito previo con Dookie y sus sucesores, por el que aparecerán en alguna lista de mejores discos de los últimos años; pero a los Biffy Clyro sus nuevas obras, mientras acercan a nuevos fans amigos de la radiofórmula, entierran obras como Blackened Sky

De hecho, Green Day también sacaron un disco ya no doble, sino ¡triple!, en las mismas circunstancias: cuando el grupo se había convertido en una versión sin cafeína ni colesterol de lo anterior, y solo el márketing podría hacernos entender una apuesta tan supuestamente ambiciosa para una formación en horas bajas y sin ideas frescas.

Pero hablemos de Puzzle, una obra que nace sobre la tristeza profunda del vocalista, Simon Neil, a la muerte de su madre. Un halo tenebroso recorre el disco y le hace mucho bien, otorgándole fuerza. Se suceden canciones de pop rock prácticamente perfectas como "Now I´m everyone" con piezas apesadumbradas como la apertura, "Folding Stars" o sus interludios. El diseño de la portada, tan bueno como siempre, un ser desahuciado y en plena caída.

Y finaliza con Machines, un tema sencillo, bonito, la guitarra y la voz, algo de cuerda, no se necesita más. Transmite la sensación de que precisamente eso, NO somos máquinas: mucho mejor y (a veces) mucho más triste que eso, incapaces de soportar lo vivido. Esta vez no pienso que se trate del mero intento de asaltar los estadios de medio mundo, esta vez me lo creo.

Un hijo abandonado, que canta con apenada tranquilidad que cavaría un millar de tumbas solo para yacer al lado de su madre, que se está derrumbando. Mamá, toma los pedazos que queden de mí y llévatelos contigo al cielo: "And take the pieces and build them up to the sky".

Un puzzle al que se le ha caído su pieza más importante, ¿pierde su sentido? ¿Seguiríamos siendo lo mismo sin las personas y las cosas que más queremos? ¿Sería éste un disco notable sin "Machines", tan sincera? 

Porque, al final, más allá de la técnica y la maravilla, de eso trata el arte. De sinceridad. La lástima es que en los últimos años Biffy Clyro, en su intento de hacer un disco para todos, creo que han dejado fuera a los sinceros.


Living is a problem because everything dies: 8
Saturday Superhouse: 8,3
Who´s got a match?: 7,8
As dust dances: 7,6
2/15 ths: -

A whole child ago: 8,5
The conversation is:8,7
Now I´m everyone: 8,9
semi-mental: 8,4
4/15 ths: -

Love has a diameter: 7,6
Get fucked stud: 7,6
Folding stars: 7,7
9/15 ths: 8
Machines: 9,1

NOTA: 8,3

domingo, 17 de diciembre de 2017

Arcade Fire: Funeral


Disco
Grupo: Arcade Fire
Título: Funeral
Año: 2004
Duración: 47 minutos
Estilo: Indie rock, art-rock


Gracias, Arcade Fire: desde 2004, si buscas "funeral" en Google, aparecen mil cosas tristes, pero también algo maravilloso. Una tenue luz que no quiere apagarse. Bueno, en realidad no puede.

Si ahora lo intentara ya sería tarde, de tanto multiplicarse y multiplicarse en toda esa gente que simplemente lo disfrutó o dio por denominar a este del que ahora hablaré como uno de los discos definitivos del principio de siglo.

Qué contradicción... En su primer álbum largo, que dieron por llamar Funeral, Arcade Fire intentaron, desde el cariño y el respeto, armados de puro talento*, erigir una oda a la muerte, puesto que acababan de marcharse los abuelos de los principales miembros del grupo. Pero les salió un álbum vitalista, y hablando de muertes abrazaron la vida.

Yo resumiría estas diez canciones como una defensa de que tenemos derecho a emocionarnos, a sentir y a veces padecer, pero jamás desmoronarnos. Ninguno de los temas es totalmente alegre, en el sentido superficial y despreocupado de la palabra; pero tampoco pasa un minuto de los casi cincuenta sin sentir el torbellino o acaso brisa de la esperanza.

Son diez canciones, y las diez canciones son una, conformando algo indivisible. ¡Y si lo divides pecas, desvirtúas! Déjate llevar por la felicidad a la vuelta de la esquina de Une Anne Sans Lumiére. Estamos ante un disco conceptual, su concepto: la resurrección; la vida que vuelve en nuevas infancias, nuevos tesoros que proteger.

Algunas piezas abren el espectro. Son fáciles para todos los públicos, tatareables en estadios (Wake Up, Rebellion (Lies). Otras, como las que abren y cierran, son mucho más pequeñas, no por ello peores. Gritar a una multitud, susurrar al oído.




Aparecen guitarras, violines, tambores, voces, flautas, acordeones, y esto es renovador, sí, pero también lo de menos. Lo crucial: que el mensaje, ya sea por lechuza o carta, sea transmitido. 

El Sol ilumina a las plantas, las plantas alimentan al herbívoro y éste al carnívoro: la energía va perdiéndose por el camino. Los sentimientos de Butler, principal compositor de esta obra, no entienden de termodinámica, más bien parece que su voz y su guitarra actúan como caja de resonancia al volcarse su alma en ellas.

Qué es el arte, sino aquel ejercicio de alquimia para convertir nuestros pesares en algo valioso. Y como unos abuelos murieron hace trece años, y unos nietos cantaron con alegría su tristeza, por eso podemos llorarnos nosotros hoy, recobrando nuestro optimismo o al menos el buen humor, que por algo se empieza.

Todo esto, lo cual define a Funeral, o el Funeral que yo escuché, puesto que cada uno lee un diferente Quijote, ¿no es lo más grande que tiene y tendrá nunca el arte? 

¿No es Wake Up el tan necesario recordatorio de que el que otros hayan caído, quizás fuertes y mejores, quizás más amados por nosotros que nosotros mismos; no es su caer sino el deber de levantarnos, levantarnos en ellos para que, aunque ya duerman, nunca duerman del todo?

Así que mi conclusión objetiva sobre este disco es que el abuelo de Win Butler y la abuela de Régine Chassagne, principales artífices de este lienzo bonito, están descansando, sí, pero con un ojo abierto, un ojo que vibra desde los primeros acordes cristalinos y celestiales de Tunnels, más aún: a través de ellos.

La vida tiene un poco de muerte y la muerte un poco de vida, y desde que el mundo es mundo los que marchan nos recuerdan que no todos los días son iguales. Ellos hacen el tiempo pasar, y nos llenan el corazón de fuego, como aquella recreativa en llamas: y por eso, dice la leyenda, se llaman Arcade Fire.


Neigborhood #1 (Tunnels): 9,2
Neigborhood #2 (Laika): 8,7
Une Anne Sans Lumiére: 9,3
Neighborhood #3 (Power Out): 8,4
Neigborhood #4 (7 Kettles): 8

Crown of Love: 8,4
Wake Up: 9,3
Haiti: 7,9
Rebellion (Lies): 9,1
In the Backseat: 9,3

NOTA: 9,1



*Las críticas de su último disco (aún no he podido escucharlo en profundidad), insinúan que se les han acabado las balas.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Oasis: (What´s The Story) Morning Glory?


Disco
Título: (What´s The Story) Morning Glory?
Grupo: Oasis
Estilo: Rock alternativo, brit-pop.
Duración: 50:09

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Mi infancia, obviando todo contacto directo con la humanidad y la naturaleza, puede resumirse en un par de discos de Oasis y juegos de Ratchet and Clank, pero no seamos reduccionistas. Pasado el tiempo, ambas cosas han pasado de acapararlo casi todo a acurrucarse en un porcentaje pequeñísimo de mi ocio. Si hubiese escrito esta reseña con 13 años, estaría clara la nota y el fanatismo, pero la pregunta es: ¿qué son Oasis hoy? Para mí, y para el mundo.

What´s the History Morning Glory?, junto a su debut, es considerado el mejor disco del grupo (yo considero vencedor por los puntos al Definitely Maybe, ninguno noquea al otro). Comienza con un aperitivo de Wonderwall, algo lógico teniendo en cuenta que buscaban un álbum legendario que les coronara: así que a la menor "Hello" le preceden unos segundos de inolvidable "Wonderwall".

Habrá que establecer alguna teoría de porqué Oasis impacta tanto en la juventud, juventud en el sentido artístico: estoy seguro de que, como Nirvana, es una de las bandas de iniciación en la música de mucha gente. Creo que porque sus canciones, como en el caso de Cobain y los suyos, son simples y directas, puros himnos.

Con el tiempo, yo creo, terminas por acercarte a composiciones más complejas o arriesgadas, y entonces éstas terminan sabiéndote a menos. Mi problema con este disco es que la distancia entre singles y el resto de canciones ha aumentado todavía más: las importantes siempre estarán ahí y serán enormes, el resto ya parece de relleno incluso, no aporta gran cosa (salvo algo de positividad) tras las suficientes escuchas.


Hipnótico


Pero es que empieza a sonar Wonderwall y se paran las rotativas, una vez, y otra y otra. La sección de cuerda, que tantas veces queda impostada, la pedantería de un autor pasándose de listo, aquí acompaña a las mil maravillas y sinceramente ésta es una canción demasiado bonita, uno se siente herido escuchándola.

Y eso que no es melancólica en especial... Parece obvio que aquí dieron con la tecla, de principio a fin su mejor balada, aunque esto no sea virtud sino un problema de la banda. Porque, ¿nos podríamos poner de acuerdo en cuál es la mejor canción de Pink Floyd, Jesus and Mary Chain, o Cocteau Twins?

Una obra demuestra grandes picos pero también graves bajezas cuando todos estamos de feliz acuerdo en cuáles son sus más logrados pasajes: la última citada, Morning Glory, Champagne Supernova... ¿Hay alguien en el mundo que piensa en el liderazgo metafísico de, qué sé yo, Hello o Hey Now?

Y esto mismo se podría achacar a la discografía entera de estos mancunianos locos: si hoy dieran un concierto, todos los fans pedirían las mismas canciones, y los fans, es decir, los que saben sobre el grupo y teniendo razón, no como los pesados que no paraban de pedir Creep en cada concierto de Radiohead, otro grupo por ciento donde es difícil saber cuál es la mejor canción, y eso que compusieron Paranoid Android. 

En tal concierto, solo habría debate después de sonar todas las Supersonic y compañía, entre los que pedirían canciones de segunda línea de la primera etapa (Up in the Sky, por ejemplo) y de primera en la segunda (I´m Outta Time)

Como veis, estoy atreviéndome muy alegremente a establecer jerarquías estrictas, cosa que no cabe demasiado en el arte, y precisamente por ello no me critico a mí, sino al grupo, que funcionó muy con el piloto automático en algunas de sus etapas.


Cosas de niños, soñadores y rockeros: jugar al futbol dentro de casa

La segunda balada, Don´t Look Back In Anger, quizás mi único punto de ruptura con el fan medio de este disco, me parece floja en comparación, dulce sí, pero no me la creo; Hey Now es también dulce pero ya no posee siquiera algo en que creer.

Buena música de fondo, no mucho más. La gente se queja de que el siguiente largo, Be Here Now, es soporífero: más largo se me hace a mí este único tema, a menos que esté despistado. ¿Una canción que solo se disfruta con la atención dispersa? Parece sospechoso, Rick.

Pero el disco está bien construido y remonta el vuelo a tiempo con Some Might Say y esos guitarrazos sucios, vuelve la mejor versión de Oasis, cuando suenan humanamente tiernos, nostálgicos, infinitos. Entonces no hay cosa superior en el mundo, otra cosa que escuchar.

Ni Sonic Youth. Pocas canciones te hacen sentir tan cerca de ellas, es como si me abrazara, ¿como sí? ¡Qué residuo materialista éste! Abrazan, realmente abrazan. Y dan vida. Qué voz tenía Liam... Suenan como amateurs jugando a ser dioses, la mejor combinación.

Cast No Shadow es preciosa, y poco más que no es poco. She´s electric, lo mismo. Sí: a estas alturas os estaréis preguntando si soy fan o hater de Oasis. Siempre seré un fan, sin arrepentimientos, pero ahora lo soy también de 30 grupos más y tengo que responder por ellos, ser coherente con lo que he visto "más allá de Orión".

De todos modos, por mucho que viva y escuche, aunque todo lo demás se vaya derrumbando, Morning Glory (la canción) nunca dejará de ser ese chute casi perfecto de adrenalina, con aquel épico videoclip, porque  todos los de Oasis lo eran, o como mínimo los de los 90.

Champagne Supernova ni la menciono porque ya se menciona ella sola: aquella saludable costumbre de terminar con temas interminables.

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Hello: 7,8
Roll With It: 8,1
Wonderwall: 9,7
Don´t Look Back In Anger: 8,1
Hey Now: 7,5

Interludio: -
Some Might Say: 9,5
Cast No Shadow: 8,2
She´s Electric: 8

Morning Glory: 9,7
Interludio: -
Champagne Supernova: 9,5

NOTA: 9,1


Y el enlace a la crítica del primer disco: Definitely Maybe

lunes, 20 de noviembre de 2017

Cuando los Pixies tocaron el cielo con Doolitle


Disco
Grupo: Pixies
Título: Doolitle

Año: 1989
Duración: 38 minutos
Estilo: Rock independiente, noise- rock

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Los Pixies son originales. Esta sentencia es para mí casi tan innegable como una función matemática. Da lo mismo el tiempo que pase por Doolitle, la cantidad de grupos posteriores que surjan intentando imitarlo: siempre sonará revolucionario para los oyentes que vienen.

Pero éso no es lo mejor de todo, sino que parezca también nuevo al oído viejo. Independientemente de las veces que lo escuches, se mantiene como aquel disco raro como un perro verde, y uno distinto cada vez, siempre lleno de susurros y alaridos.

Te escupe. Porque Doolitle no es un lugar cómodo para vivir, más bien un campo de batalla de la Segunda Guerra Mundial, alambrado y siniestro. Algo esconderá, algo que hace necesario volver, para rebotar fuera de nuevo, tan rápido (aunque lo recorras entero, dura 38 minutos escasos), y saltar otra vez dentro, sin saber muy bien cómo ni por qué, atraídos por magnetismos que no conocemos.

 Es un lugar, repito, incómodo, sopla el viento y caras amables se convierten en fauces llenas de ira entre soplido y soplido. Pero retornas, como a una patria querida. Debaser está a medio camino entre sonar irónica y trascendente, en ese término medio que los Pixies tanto practicaron y convirtieron en una fiesta.




Son expertos en construir canciones de rock alienígena utilizando los mismos instrumentos que cualquier otra banda, pero argumentos bien distintos, desbordándolos de imaginación. Ese bajo gruesísimo de Kim Deal, la batería a cargo de David Lovering, las imaginativas guitarras propuestas por Joey Santiago (principal) y Black Francis (rítmica).

Y los coros, porque todos los miembros prestan su voz en una u otra canción; lo cual alcanza su máxima expresión acompañando las respiraciones de bestia moribunda en "Tame", o el tono bromista de "La La Love You".

"Here Comes Your Man" parece ser una canción compuesta por Francis en su infancia, aprovechada para la ocasión. Desde luego escucharla lo confirma de alguna manera. Una simple e inocente (al menos dejando de lado la letra) canción de pop. 
Lo que nos lleva desde el minuto 1: 45 en adelante es ya historia pura de la música popular. Una pequeña demostración de lo que pueden llegar a hacer un puñado de jóvenes con talento y sin sentido del ridículo. 




De hecho, este disco, en comparación con aquel difícil Surfer Rosa, destaca por cómo enlaza las temas más experimentales e incluso, podríamos decir, "incompletos", con pasajes para todos los públicos, siendo más asequible (gracias también a la brevedad) pese a no prescindir de elementos como son el grito, su Spanglish inventado, los cambios de tuerca repentinos o el simple caos. 

Dead es un claro ejemplo al respecto: un poco de masoquismo sonoro, culminado por aquel riff adictivo como el que más, en forma de compensación. Las geniales "Crackity Jones" y "La La Love You" vuelven a incidir en el salvajismo y lo infantil, lo surreal.

Cada año, alguien da por muerto al rock. Ellos, cuando tocó su turno, lo convirtieron en lo que siempre fue: un juego único y precioso. De paso, también demostraron la capacidad expresiva del ruido dentro de este género; pues grupos como éste, Sonic Youth o The Jesus and Mary Chain poco o nada tienen que ver.

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Debaser: 9,5
Tame: 9,2
Wave of Mutilation: 9
I Bleed: 8,8
Here Comes Your Man: 9,5

Dead: 8,9
Monkey Gone To Heaven: 9
Mr. Grieves: 8,7
Crackity Jones: 9
La La Love You: 9,3

No 13 Baby: 9,1
There Goes My Gun: 8
Hey: 9,1
Silver: 8,5

domingo, 12 de noviembre de 2017

Sugar: Copper Blue


Disco
Título: Copper Blue
Grupo: Sugar

Estilo: Rock alternativo, pop-punk
Año: 1992 (Votado por la revista NME 
como mejor disco de ese año)
Duración: 44:58

Se acerca la Navidad, por qué no un poco de pop alegre y potente para combatir el frío. Sólo será un momento.

Existen pocas etiquetas (ya no demasiado positivas, de por sí) más mancilladas que la del pop-punk, y pocos olimpos más injustos que el suyo, el cual debió permenecer a Bob Mould, The Replacements y otros olvidados, siempre copado por formaciones cada vez más ligeras y comerciales como Blink182, Sum41, Green Day, los cuales también tuvieron su momento y su lugar, pero, ¿sonaron alguna vez como Sugar en Copper Blue?

 Necesitamos retroceder sólo un poco: Bob Mould, Grant Hart y Greg Norton fundaron en 1980 Husker Dü, uno de los grupos que definieron para siempre el hardcore punk y el "rock alternativo" en general, con su gran influencia en bandas como Nirvana.

Bajaron las revoluciones, se dignaron a colorear sus melodías, y poco a poco abrazarían el pop sin perder calidad musical, pero la mala relación entre sus dos principales compositores, Mould y Hart, que falleció a causa de un cáncer el mes pasado, terminó con la banda.

Y, como suele ocurrir en estos casos, la suerte fue dispareja para ambas partes. Aunque ninguno de los dos alcanzaría un gran éxito, Mould sí que pudo conquistar parte de lo merecido al mando de su siguiente grupo, Sugar, sobre todo con el disco que hoy reseñamos, Copper Blue.

10 canciones en total. Potencia y contención a partes iguales. Copper, con una o, Cooper es un coche. Significa "cobre azul". (Sí, me lo digo a mí mismo, al principio lo escribía mal).

Todo inicia con "The Act We Act". Es buena, es rabiosa y suena especial, pero las cosas se ponen verdaderamente de cara a partir de "A Good Idea", el ejemplo perfecto de retroalimentación. 
Mould, como parte de Husker Dü, influyó en los Pixies. Ahora que éstos y el "grunge" han logrado saltar a la primera página de las revistas, exige su parte de la tarta, y se beneficia del rebufo tras demasiado tiempo avanzando en solitario, con una canción que no solo comparte introducción y línea de bajo con "Debaser", uno de los temas más atemporales del mejor disco de Pixies, ¡es que, aún como copia, por momentos, consigue parecer incluso mejor! 



Una: A Good Idea (Sugar, Copper Blue)

Nada de disputas y patentes, tú recojes lo mío y yo lo tuyo, y los aficionados a ambas bandas nos limitamos a disfrutar. Más tarde, en "Slick", esos coros tan locos sólo puedo entenderlos como un préstamo de los "duendecillos", Black Francis y compañía, y de hecho el comentario en "voz en off" al final de la canción parece burlarse de esto mismo.


Y otra: Debaser (Pixies; Doolitle)

Ahora tocan tres emotivas y adictivas canciones pop, siempre en el tono alegre del disco; para llegar a la solemnidad de "The Slim", que precede a la entrañable "If I Can´t Change Your Mind", el perfecto tema de amor desesperado."Si no puedo hacerte cambiar de opinión.../ entonces nadie". Fortune Teller es sobresaliente ya solo por ese ¿riff? y el final. Y "Man On The Moon", el broche de oro.
The Act We Act: 8,6
A Good Idea: 9,4
Changes: 8,7
Helpless: 9
Hoover Dam: 9,2
The Slim: 7,4
If I Can´t Change Your Mind: 9,4
Fortune Teller: 8,9
Slick: 7,5
Man On The Moon: 9
NOTA: 8,9

domingo, 5 de noviembre de 2017

Pan Sonic: gracias por acojonarme


Disco
Título: Kesto (234.48:4)
Grupo: Pan Sonic
Estilo: Música experimental, minimal techno

Se iban a llamar Panasonic, pero cierta multinacional les sugirió que cambiaran de idea. Y mejor que mejor. 

El prefijo -pan-, tomado del latín, significa "todo". Así, una religión panteísta, según la RAE, es la que afirma que el único Dios posible es el que forma cada esquina del universo. Al grupo de música electrónica Pan Sonic, entonces, lo podemos interpretar como un anuncio de ese "sonido del todo".  

La profundidad y el volumen son las primeras consideraciones necesarias para entender este disco, que es (ni más ni menos) un ataque directo a su oyente. Un ataque en tres dimensiones, que te pilla siempre a contrapié durante cuatro horas de golpes inesperados. 

El conjunto se divide en 33 temas titulados en finlandés, que ya mete miedo de por sí, y sorprendentes, tanto porque podemos escuchar hasta una cisterna, como porque en ciertos puntos es superado el límite de lo directamente incómodo, y cada minuto amenaza con hacerlo. 

Esto es música en el sentido más amplio de la palabra. Una combinación triple de silencios, sonidos agradables y molestia sonora. Siempre con la pregunta de fondo de qué es el arte, y qué es lo que conforma la grandeza de una obra. 

¿El tamaño? Casi de forma burlesca, desde el título se alegran de su propia desmesura, casi 4 horas divididas en 4 discos.

Lo reconozco: escuché un cuarto de hora y paré. Escuché un par de veces más la primera parte de Kesto y después encerré este disco en un cajón perdido, como si tuviese un maleficio. Pero unas semanas después volví a él, sin demasiado ánimo, y fue como si todo encontrara su sitio. 

Efectivamente el comienzo de Kesto es abrasivo y salvaje en plan criba, como una carrera universitaria con un primer año difícilísimo. Y cuando quedan la mitad, los verdaderos fans, digamos, el álbum despliega todo su potencial. Una chistera llena de trucos.


Una pequeña muestra de la vertiente más espacial


Poco más había al principio que los dientes del can en la portada. Pero afortunadamente sus fauces metálicas van abriéndose y tropiezas con ellas, cayendo a un pozo inabarcable. El disco va abriendo sus referencias, suavizándose, pero nunca deja de ser oscuro e inquietante. Los alambres de espino, convertidos en marisma. 

Un flasback: la primera y única vez que me había asustado escuchando un disco fue con el Psychocandy, el debut de The Jesus and Mary Chain, que tengo en poco menos que un altar. Tendría unos 15 años o 16. Y esa gente gritaba con las entrañas y tocaba la guitarra de una manera que no había visto en mi vida, colocando al ruido por encima de todo. 

Al principio, la pregunta con ese disco era ¿por qué me gustan tanto unas canciones tan estridentes? En primer lugar, por la violencia irracional que todos escondemos dentro de nosotros. En segundo, porque aquella avalancha de zumbidos escondía unas canciones de pop muy bien pensadas, de una calidad poco común. 

Es decir, que habían dibujado una bellísima ninfa a lápiz y le habían tirado por encima un tonel de pintura, a lo Polock. Dejadez y precisión, implicación y nihilismo trabajando juntos y creando un 
cóctel molotov de confusión. 

Todo aquello fue para mí un himno adolescente, y discos como Kesto, más inhumano pero a la vez más consciente, como visitar las ruinas de una civilización extinta, pueden ser los que marquen el futuro. 

En una industria que trabaja en bucle, en base a la repetición de lo que funciona, algunos (D.E.P. Mika Vainio) se atrevieron a construir un disco único, desorbitado, imperfecto desde su chulesca concepción que se olvida tanto del espectáculo como del espectador. 

Porque Kesto es inhóspito. Podría engañar a un ingenuo enviándole fragmentos del disco y defendiendo que se trata de ondas alienígenas detectadas por nuestros satélites. 

Esta es una obra imposible, como lo fue el Ulises de Joyce, difícil de tragar y casi imposible de entender y valorar, una gran desesperanza que lo confirma, sí, todavía hay esperanza en el futuro del arte y la originalidad.

NOTA: 8,7

jueves, 26 de octubre de 2017

17 canciones para abandonar este mundo (PARTE 2)


Tras haberos mostrado ya la primera parte de esta lista musical con temas sugerentes y espaciales,  capaces de transportarnos más allá de nuestra propia imaginación, es momento de llegar al final. Quedan ya solo los 8 primeros. Espero que os hagan viajar muy lejos. Allá vamos:


8- A Walk- Tycho



Tycho (en otras palabras, Scott Hansen) es un músico y productor discográfico estadounidense. Y el puesto número 8 de esta lista, el mejor momento para perderse en la belleza de la portada de su tercer disco, Dive, sol y mar fundiéndose. El tema hace honor a su nombre: A Walk, un paseo que va cogiendo forma poco a poco, dulce y reconfortante. 

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7- I- Aphex Twin

¿Alguna vez te has dado un baño relajante, durante horas, con hielo y sales, la luz apagada? No es muy distinta la sensación que me produce este tema llamado del genio Aphex Twin, que además solo dura un minuto de tu tiempo. Para vídeos como éste existe la función "botón derecho del ratón + Bucle".
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6- Never- Orbital

Un paseo orbital a través de Londres. Ya sólo merece la pena simplemente por el vídeo, y, si te has quedado de más, prueba con Halcycon On and On y disfruta la grandeza de esta vida a través de sus planos espaciales y naturales a gran escala.
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5- Autechre- Clipper

Tycho u Orbital nos mostraron antes el lado más amable de la electrónica. Poco que ver con el sonido "aserrado" y oscuro de Autechre, al límite de lo que consideramos ruido. Un viaje incómodo y extraño que, eso sí, va cogiendo forma conforme pasan los minutos. La paciencia se ve recompensada. Para quienes quieran ir un paso más allá, la siguiente escala en este viaje es Pan Sonic
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4- Spacemen 3- How does it feel?


Supongo que a estas alturas pensabas que nos habíamos olvidado de las guitarras. No, que va. Porque dos tipos, Peter Kember y Jason Pierce, exploraron qué ocurría cuando prolongabas un par de acordes hasta el infinito. Susurros leves, la batería esperando, guitarras hipnóticas a punto de estallar. How do you feel? Todo hay que decirlo: las drogas ayudaron. Bienvenido/a seas a la siguiente dimensión.
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3
- Glider (Long Version)- My Bloody Valentine

La discografía de My Bloody Valentine, pese a su brevedad, cuenta con muchísimas canciones que más que llevarte a otro planeta, lo son en sí mismas: To Here Knows When, Honey Power, She Found Now... 
Por ello, me voy a decantar por este ejercicio de estilo: un solo riff distorsionado durante diez minutos. Cada segundo de esta canción es como tantas cosas buenas en la vida: las ondulaciones del mar, los besos. Nunca sabes si son siempre iguales o siempre diferentes. Solo que te atrapan.
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2- In The Flowers - Animal Collective

La primera canción del aclamado disco Merriweather Post Pavillon de Animal Collective (con aclamado no me refiero a que fuera número uno de los 40 principales) es toda una declaración de intenciones. 

Y eso que no es una de las más queridas  ni recordadas. Pero es que ya sólo en el primer minuto convergieron media docena de sonidos alienígenas. Y, sin que te des cuenta, se está construyendo una canción con todo eso. Solo hay dos opciones: o te aburre o te encanta. La de bástagos más o menos agraciados que han parido (este disco es de 2009).

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1- Dayvan Cowboy - Boards of Canada


Y, para terminar, no voy a decir nada. Espero que hayáis disfrutado. Si se os ocurre alguna canción que podía haber estado en esta lista, bienvenida será en los comentarios.

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CRÉDITOS DE LA FOTOGRAFÍA

By Fedaro (Fernando da Rosa) y Santiago Roland - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33479317


sábado, 14 de octubre de 2017

Liam Gallagher: As You Were


Disco
Título: As You Were
Duración: 44:33
Salida al mercado : Octubre de 2017
NOTA: 7,3

El cantante inglés Liam Gallagher, mítico vocalista principal de Oasis, ha publicado la pasada semana su primer disco en solitario. Lo más fácil es criticarlo, por supuesto. Para empezar, el cantante, durante la promoción de este As You Were, ha mezclado declaraciones de rock-star tan afortunadas como que él nunca haría de telonero a U2 (su hermano ya lo ha hecho); con otras del estilo "soy el músico más importante de Inglaterra".

También es obvio que este disco no está al mismo nivel que los primeros de Oasis, ni cuenta con himnos como los que entonces ayudaron a definir una generación, su voz no es ya tampoco la misma, y éste es otro disco de pop-rock, como si no se publicaran cientos cada semana.

Si ni siquiera Oasis tenía el mismo "punch" después de Be Here Now, y su experiencia con Beady Eye resultó bastante infructuosa, ¿qué cabe esperar de Liam en solitario, cuando el principal compositor de Oasis era su hermano Noel, artífice de casi todos sus grandes temas?

Los singles que fue entregando eran bastante alentadores: la enérgica y relativamente original "Wall of glass", la dulce "Chinatown"… De todos modos, se veía venir un conjunto que tendría esos puntos fuertes y poco más. Pero qué sorpresa. Resulta que el disco se hace algo largo y plano, sí. Y tampoco inventa nada. Pero es muy agradable de escuchar, y por momentos también estimulante. El conjunto está a la altura, de sobra.

Porque resulta que Liam... Sí, ha tenido suerte de su éxito desde el principio, que algunas veces se debió a calidad y otras más bien a declaraciones y sentido del espectáculo. Sí, no va tan sobrado de talento como otros. Pero no tiene un pelo de tonto. ¿Que no puedo componer como Noel? Pues me reúno con gente que lo haga mejor. Y es un currante, un obrero esforzado, como sus orígenes revelan. No dudemos eso.

He aquí la clave. Este disco de solitario tiene poco. Liam ha sabido rodearse muy bien, de productores y músicos que han sabido llevar As You Were a un nivel de calidad improbable de otra manera. Es indudable que éste es un buen disco de pop, lo que podemos dudar es si la parte de mérito de Liam llega al 50% o no. Aunque en cierto sentido, es algo que no me preocupa demasiado al valorar el disco. 


Vídeo oficial de Wall of Glass, el primer single.

Ya sé que Liam no es un compositor sobresaliente. Pero aquí por activa o por pasiva, haciendo o delegando, ha conseguido entregarnos un producto muy válido. Porque sí, es un producto, nada de arte profundo ni riesgo absoluto. Es limitado. Pero ya sabíamos que Liam no iba a componer una alquimia perfecta de sentimiento a acordes, o una transgresión que celebrar. Esto no es Radiohead, digamos. 

Simplemente podía traernos canciones notables, buenas o regulares, y el notición es que de la docena total son a mi parecer 8 notables, dos regulares y dos buenas. Si colocáramos  la descartada “I never wanna be like you” de primer tema, por ejemplo, y quitáramos la peor por votación general “I get by”, y “Universal gleam”, tendríamos un disco perfecto, dentro de todo lo grande que pueda ser una obra que no ha vendido su alma al diablo para cambiar el rumbo de las cosas o abrir caminos intangibles.

Perfecto en el sentido de sin fisuras, esta entrega es breve y directa como un puñetazo. Porque uno de los problemas del disco es que se hace largo. Porque algunas canciones son perfectamente distingibles, pero otras tampoco tanto. Ayuda mucho la brillante edición. Suena de lujo, se nota que ha habido mucho trabajo en estudio. Aunque no deja de ser un maquillaje, y el maquillaje funciona hasta cierto punto. 

Está claro que los detallitos de “Chinatown” o “For what´s It´s Worth” las convierten en mucho más de lo que podían haber sido. Esta última o “I´ve All I Need” son las que mejor letra presentan, porque en general son bastante simples, sin mucha intención más que tener algo para cantar.




Una sudadera a la altura del disco

As You Were empieza como un periódico, dejando los titulares para el principio. Las 5 canciones iniciales están a un nivel que solo vuelve a aparecer en “Chinatown” y “I´ve all I Need”. Se mantiene al oyente atento, pero tampoco son temas que te pongas a escuchar por separado en repeat

Seguramente en unos años no nos acordemos demasiado de “As you were”. Es grande, pero nunca estará al nivel de ningún clásico. Así que el tiempo lo terminará enterrando. Pero, mientras, podemos disfrutar de él unas cuantas veces. ¿Las mejores canciones? Las que suenan más reales y sinceras, “I´ve all I Need”, “Paper crown”… Junto a alguna contagiosa como “Wall of Glass" o “Greedy Soul”.

Falta riesgo. ¿Puede Liam todavía, saltar al vacío a ver si se queda con las manos vacías o consigue su mayor obra? Quién sabe. Otro disco más habrá, porque ha declarado  que publicaría de nuevo solo si consigue éxito, y es número 1 en listas de U.K.

Aunque mucha gente sueñe con la vuelta de Oasis, ¿estamos todos seguros de que el disco de la banda al completo sería mejor que este As You Were? Yo lo dudo. Y además suena bastante a aquella banda. Así que dejad de desear cosas que no son ni dependen de vosotros, y echadle un ojo a esto. La palabra es: dignidad. El pequeño de los Gallagher no será nunca el mejor músico de Inglaterra, que es muy grande, pero se mantiene digno a los 40, sin traicionar a la leyenda que fue. 


Wall of Glass: 8
Bold: 7,7
Greedy Soul: 7,8
Paper Crown: 8,2

For What it´s worth: 7,8
When I´m in need: 7,7
You better run: 7,2
I get by: 6,4

Come back to me: 7,3
Universal Gleam: 6,9
I´ve All I  Need: 8,1

NOTA: 7,3

viernes, 15 de septiembre de 2017

Primal Scream: Screamadelica



Disco
Título: Screamadelica
Grupo: Primal Scream

Estilo: Dance rock
Año: 1991
Duración: 1 hora 10 minutos
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Esta portada es perfecta. No solo porque mole un 'puñao', que también; y su simbolismo venga de lujo para el merchaidaising posterior, sino por cómo describe al cien por cien el contenido de Screamadelica, tercera entrega de los escoceses Primal Scream. Vemos a un sol ardiente, pero abatido, alguien lo envenenó, vomitaría si tuviese boca. No ha querido perderse este festival y se ha puesto hasta arriba incluso él (no queráis ni imaginar los de abajo).

Dios maldiga a las drogas pero bendiga las suculentas dosis que han contribuido a la composición de este disco en concreto, quizás el que mejor unió rock, psicodelia, góspel, dance, electrónica... Screamadelica va tan pasado de vueltas que no sabes siquiera qué genero estás escuchando. Da igual: te dejas llevar.

Prepárate para una hora de música envuelta en ácido. Este es un disco sensorial. Podría escribir veinte párrafos solo comentando los estados de ánimo a los que me induce. La primera canción, 'Moving On Up', ya es un himno antidepresivo que funciona al momento, sin preguntas, no pide permiso, solo entra en tu cabeza.

No hace falta llegar al primer solo de guitarra para darnos cuenta de que estamos ante algo grande, uno de los álbumes mejor producidos y mezclados de la historia. De hecho, hay quien dice que el mérito recae más en la labor de los DJ Andrew Weatherall y Terry Farley que en el propio grupo, que ya había cocinado años atrás dos platos sin demasiado éxito. Pero hoy no hemos venido a pelearnos, así que lo mencionamos y a disfrutar.

Después, 'Slip Inside This House' y 'Don´t Fight It, Feel It'. Porque una obra como ésta solo tiene dos tipos de canciones: temazos y joyas ocultas. Son ejemplos menos infecciosos que su antecesora, pero añaden músculo a Screamadelica, que recoge el testigo de diferentes fuentes hasta conformar un caudal más amplio que el Amazonas.

Todo lo contrario a un disco frío y aburrido, estamos ante un ente vivo, incluso cada canción en sí misma evoluciona, el giro perfecto en el momento justo. Volteretas, volteretas, volteretas. Un puñado de músicos tocados por la varita.

Comenzaron con el lado festivo, pero también serán tratados el perfil espiritual de las drogas, cómo nos separan de nosotros mismos ('Higher Than The Sun'; 'Inner Flight'), y las consecuencias posteriores; porque, por muy bueno que fuera el viaje, más pronto que tarde te devuelven a un yo casi aniquilado ('Damaged', 'I´m Coming Down').

 Atención a las percusiones, a los temas tan buenos que el cantante y líder Bobby Gillespie parece el amo del mundo aunque solo susurre. Y sobre todo a esos dos atemporales ejemplos de un rock sedado, hedonista, imposible: el manifiesto de la paz 'Come Together', y el del bienestar, 'Loaded'. Una canción que puede volver del revés cualquier mal día, porque: "I was blind... now I can see"


Videoclip de Loaded. La canción ha sido 'capada' para el formato.

La segunda parte de Higher Than The Sun es básicamente la anterior elevada a sonda para extraterrestres. Y todo termina con Shine Like Stars, algo así como llegar tras una fiesta salvaje a la dulce cama donde dormiste toda tu infancia, son las siete de la mañana y no sabes si tu cuerpo destrozado se hunde o flota.

Aunque hay que reconocer que algunos temas se te pueden hacer un poco largos si no vas puesto (que en mi caso son todas las veces); Screamadelica es una obra maestra, la mayor de unos veteranos como Primal Scream, junto con su XTRMNTR, que buscaría la eternidad de una manera totalmente diferente. 

Visto el contenido de Screamadelica, un colorido lienzo bañado en químicos por los que nadie debería pasar, es sorprendente la cantidad de discos que este grupo ha conseguido sacar después. Eso sí, analizando la variedad y calidad expuesta aquí; con canciones eléctricas y acústicas; cortas y largas; instrumentales, cantadas, coreadas y con fragmentos hablados; terrenales y de otra dimensión; lo extraño sería que este pequeño Sol artificial no brillase por siempre. Ya ha cumplido 26 años.

Movin' on Up:  9,4
Slip Inside This House: 8,8
Don´t Fight It, Feel It:  8,9
Higher Than The Sun:  8,5
Inner Flight: 9
Come Together: 9,5
Loaded: 9,8
Damaged: 8,9

I´m Comin´ Down: 9
Higher Than The Sun [A Dub Symphony in Two Parts]: 8,8
Shine Like Stars: 8,3

NOTA: 9,4
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martes, 1 de agosto de 2017

Chapterhouse: Whirlpool


Disco
Título:Whirlpool
Grupo:   Chapterhouse
Duración: 39:05 
Año: 1991 

Os vais a tener que fiar de lo que yo diga, porque no vais a encontrar mucha información de este disco en Internet para contrastar. Es una joya oculta con una bella portada (y bellas canciones) aunque no todas. Porque sí, tengo problemas con Whirlpool.

Por ejemplo, que pusieran dos de las tres mejores canciones del disco en primer lugar, como si esto fuese una aburrida noticia de agencia y nadie leyese más que los titulares. Pero yo defiendo que un músico (o una banda), en su papel de creadores, no son nada si resultan incapaces de articular un disco completo. Y este solo dura 39 minutos, además. 

El Shoegazing o Shoegaze es un estilo musical, subgénero del rock, que triunfó (más o menos) a principios de los 90. En las Islas Británicas, porque en EEUU estaban ocupados con el ombligismo y fatalismo grunge, y durante poco tiempo, porque llegaron bandas como Oasis, Pulp o Blur, que lo eclipsaron tanto que las propias bandas de Shoegazing, caso paradigmático el de Ride, se pusieron a tocar Britpop.

Pero antes de su defunción y la resurrección que ha vivido en los ultimos años, el Shoegazing alcanzó su cumbre en 1991. Y si esto es acertado (pues aquel año salieron Loveless de My Bloody Valentine, Just for a day de Slowdive o el álbum que nos ocupa) también somos reduccionistas,al dejar fuera años y obras clave. Del mismo modo, se suele hablar en este estilo de una santísima trinidad (My Bloody Valentine, Ride, Slowdive) que vuelve a ser descriptiva, pero también elimina a ciertos grupos que ayudaron a definirlo.


 

Chapterhouse no murieron de éxito precisamente y solo sacaron dos discos, éste fue el primero. Aúna varios estilos, pero cuando consigue mejores resultados es acercándose al de Ride: canciones sencillas, alegría y nostalgia. Después se pone más denso con 'Autosleeper', banda sonora para una procesión o una penitencia, y lo peor es que esta tendencia continúa algo más tarde con 'April'. Es gracioso que 'Autosleeper' y 'April' vayan justo después de las cimas creativas del álbum. Como si nos castigaran por viciosos. 
Sí, lo habéis adivinado: este disco es bastante irregular. El problema no es que haya temas con diferentes enfoques, sino que unos experimentos funcionan mucho mejor que otros, haciéndose algo pesada la escucha entera del 'Whirlpool', que se puede traducir como remolino y describe precisamente lo que nos encontramos, tanto en el buen como el mal sentido.

No, no es todo malo tras el formidable dueto inicial: tenemos la cristalina atmósfera de 'Treasure' y su final épico, culminando una canción que se había hecho algo lenta sin una belleza tal como para pararse a ver las vistas; la angustia de 'Guilt', que recuerda a Sonic Youth; lo juguetón de 'If You Want Me'; y sobre todo esa 'Failing Down', que es por momentos más grande que cualquier cosa, el Sol, las estrellas (y por supuesto estas palabras). ¡Qué riff!
En fin, me encanta recomendar a grupos como estos, con pocos discos, que si te llegan puedes repasar su discografía en una noche de insomnio. Y no son perfectos, pero te pueden cambiar la vida o hacerla recordar. Ojo con eso.


Breather: 9,1
Pearl: 9,3
Autosleeper: 7,6
Treasure: 8,3
Falling Down: 9,1
April: 7,3
Guilt: 7,9
If You Want Me:8,2
Something More: 7,9

domingo, 9 de julio de 2017

The Velvet Underground: White Light/ White Heat



Disco
Título: White Light/ White Heat
Grupo: The Velvet Underground
Año: 1968
Duración: 40:13

¿Su anterior álbum tiene un plátano en la portada, diseñado por su mecenas por aquel entonces, Andy Warhol, y mola un puñao? Sí. Pero éste es mejor. Situémonos: The Velvet Underground and Nico era un disco de canciones. Y claro, algunas de ellas eran Heroin o Waiting For the Man. Cuántas veces  habremos deleitado/asesinado nuestros oídos con ellas. Pero es que el White Light/ White Heat se escucha entero (si puedes soportarlo, claro). Es una entidad en sí misma. Con peso propio. Color no tanto.

En esta ocasión, la Velvet presentó gráficamente su propuesta con algo parecido a un símbolo pirata sobre un fondo negro. Y sólo hay seis temas, de diversa duración, que conforman uno de las entregas más completas y subversivas de la historia del rock.

Empieza justo por donde íbamos: "White Light/ White Heat", primera canción del disco que toma prestado su nombre a cambio de abrirlo, es en su mayoría una revisión de Waiting For The Man y ese maravilloso piano, aquel sonido indescriptible en palabras, desinhibido, que parece coquetear con la ironía (y la heroína). Pero que nadie se confunda, esto es un mal sueño. Así que en el último minuto una bola de ruido se traga la canción, tatarabuela de You Made me Realise y su éxtasis nuclear. Comienzan con el piloto automático, terminan con algo que nadie había hecho antes ¿inventando el noise rock?

No nos engañemos, éste es el disco más experimental de la Velvet. Espero que no penséis que soy un pedante: no se trata de ver algo raro y aplaudir. La siguiente canción "The Gift", es la narración de un cuento acompañada con un solo de guitarra. Podría ser una mierda, claro.

La cuestión es que no sólo Cale recita con una voz que transmite y evoca, sino que la parte instrumental es increíble y merecería su escucha por separado. Palabras e instrumentos van por diferentes canales, así que puedes jugar a focalizar tu atención primero en uno, luego el otro, y a pesar de no conocer bien el inglés si se hace algo larga es porque dura ocho minutos veinte segundos. No tiene sentido hablar de pretenciosidad cuando demuestran su calidad musical y su estilo único en cada compás.

Luego viene "Lady´s Godiva Operation", de las favoritas del propio Lou Reed, puro sonido Velvet Underground. Esa percusión, ese hipnotismo con chirridos de fondo...  Venus in Furs para todos los públicos. Culmina simulando con efectos, ritmo y voces aquello de lo que habla: la operación de Lady´s Godiva. Y a mí me parece escuchar a Chewbacca.

Si el primer trío era bueno, el segundo ya no digamos. Primero llega "Here She Comes Now", una bella y dulce canción pop no muy alejada de lo que no mucho más tarde buscaría Lou Reed en solitario. Cuenta con grandes versiones, entre ellas una de Galaxie 500.


¡Oro puro!

Pero tanta inocencia no ha servido para nada, salta por los aires a partir de "I Heard Her Call My Name",un tema imposible que explota y estira al máximo las posibilidades de cada uno de los instrumentos, Lou dice "biribiri biribiri" y el ritmo es terrorífico. No me quiero ni imaginar la dificultad de tocar esto. Llega un punto en el que no sabes si sigue la canción o ya son notas al azar, y sientes casi vértigo.

¿Está rota o no está rota?  ¿Qué estamos escuchando exactamente? ¿La libertad del jazz, con distorsión? ¿Un narrador extasiado sobre un acompañamiento de locos? ¿Es un solo de guitarra o no lo es? (Si eres de la Velvet por su faceta pop en lugar de sus salidas por la tangente, puedes intercambiar esta nota por la del anterior tema).

Y tras demostrar que eran los mejores o no había nadie mejor que ellos, en ese momento exacto llega Sister Ray. Diecisiete minutos que dura la bicha. Es una orgía sobre una orgía, ocurren en tus oídos y un barco respectivamente. El verdadero festival del ruido.

John Cale deja su tradicional viola y se pasa al órgano. No sé si habíais escuchado alguna vez cómo suena uno. Aquí me recuerda a música de videojuego campestre pasada por Lucy in the Sky with Diamonds. Pero que no, que es imposible describirlo. ARTE. Pasa de mis metáforas y dale al play.

Recuerdo aquellos tiempos cuando subía aquella calle, hasta el hotel, y cómo fui asimilando Sister Ray. Al principio, sólo escuchaba los primeros dos minutos. Luego, cinco. Después siete. Hasta que de tanto mirar al precipicio, caí en él.


White Light/ White Heat: 9,4
Una canción estándar (para ellos, quiero decir) que se convierte en el intento de encender una avioneta averiada

The Gift: 8,6
La narración de una catástrofe mientras la cabeza de alguien imagina una cascada inagotable de notas 

Lady´s Godiva Operation: 9,3
Un concierto en un quirófano

Here She Comes Now: 9,3
La breve demostración de que éste es un disco tan raro que un tema pop inocente suena extraño en su ecuador

I Heard Her Call My Name: 9,7
¿?

Sister Ray: 10
¿?