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martes, 1 de agosto de 2017

Chapterhouse: Whirlpool


Disco
Título:Whirlpool
Grupo:   Chapterhouse
Duración: 39:05 
Año: 1991 

Os vais a tener que fiar de lo que yo diga, porque no vais a encontrar mucha información de este disco en Internet para contrastar. Es una joya oculta con una bella portada (y bellas canciones) aunque no todas. Porque sí, tengo problemas con Whirlpool.

Por ejemplo, que pusieran dos de las tres mejores canciones del disco en primer lugar, como si esto fuese una aburrida noticia de agencia y nadie leyese más que los titulares. Pero yo defiendo que un músico (o una banda), en su papel de creadores, no son nada si resultan incapaces de articular un disco completo. Y este solo dura 39 minutos, además. 

El Shoegazing o Shoegaze es un estilo musical, subgénero del rock, que triunfó (más o menos) a principios de los 90. En las Islas Británicas, porque en EEUU estaban ocupados con el ombligismo y fatalismo grunge, y durante poco tiempo, porque llegaron bandas como Oasis, Pulp o Blur, que lo eclipsaron tanto que las propias bandas de Shoegazing, caso paradigmático el de Ride, se pusieron a tocar Britpop.

Pero antes de su defunción y la resurrección que ha vivido en los ultimos años, el Shoegazing alcanzó su cumbre en 1991. Y si esto es acertado (pues aquel año salieron Loveless de My Bloody Valentine, Just for a day de Slowdive o el álbum que nos ocupa) también somos reduccionistas,al dejar fuera años y obras clave. Del mismo modo, se suele hablar en este estilo de una santísima trinidad (My Bloody Valentine, Ride, Slowdive) que vuelve a ser descriptiva, pero también elimina a ciertos grupos que ayudaron a definirlo.


 

Chapterhouse no murieron de éxito precisamente y solo sacaron dos discos, éste fue el primero. Aúna varios estilos, pero cuando consigue mejores resultados es acercándose al de Ride: canciones sencillas, alegría y nostalgia. Después se pone más denso con 'Autosleeper', banda sonora para una procesión o una penitencia, y lo peor es que esta tendencia continúa algo más tarde con 'April'. Es gracioso que 'Autosleeper' y 'April' vayan justo después de las cimas creativas del álbum. Como si nos castigaran por viciosos. 
Sí, lo habéis adivinado: este disco es bastante irregular. El problema no es que haya temas con diferentes enfoques, sino que unos experimentos funcionan mucho mejor que otros, haciéndose algo pesada la escucha entera del 'Whirlpool', que se puede traducir como remolino y describe precisamente lo que nos encontramos, tanto en el buen como el mal sentido.

No, no es todo malo tras el formidable dueto inicial: tenemos la cristalina atmósfera de 'Treasure' y su final épico, culminando una canción que se había hecho algo lenta sin una belleza tal como para pararse a ver las vistas; la angustia de 'Guilt', que recuerda a Sonic Youth; lo juguetón de 'If You Want Me'; y sobre todo esa 'Failing Down', que es por momentos más grande que cualquier cosa, el Sol, las estrellas (y por supuesto estas palabras). ¡Qué riff!
En fin, me encanta recomendar a grupos como estos, con pocos discos, que si te llegan puedes repasar su discografía en una noche de insomnio. Y no son perfectos, pero te pueden cambiar la vida o hacerla recordar. Ojo con eso.


Breather: 9,1
Pearl: 9,3
Autosleeper: 7,6
Treasure: 8,3
Falling Down: 9,1
April: 7,3
Guilt: 7,9
If You Want Me:8,2
Something More: 7,9

martes, 22 de noviembre de 2016

Discografía de My Bloody Valentine, parte 3 (1991: Glider y Tremolo)

Glider EP (1990)


Duración: 18:28

Si la portada es sorprendente, su contenido todavía más. Abre el disco Soon, una canción de baile intimista -sin contradicción alguna-. La coreografía es así: en lugar de moverte tú, cierras los ojos y ladeas tu cabeza mientras el mundo gira alrededor. Una danza inversa al ritmo de bases programables, puesto que el batería, Colm Ó Cíosóig, no pudo estar presente en las grabaciones debido a los graves problemas personales por los que pasaba. 

La percusión, unida a toneladas de feedback, un riff inmenso e inolvidable y voces -casi indescifrables- que parecen sonar del revés conforman una canción única. Luego es el turno de Glider, locura pura recién sacada del Mundo de las Ideas, convertida en tres minutos diez de relampagueos, estertores de muerte, angustias liberadas y abejas asesinas. Se puede hacer más, pero no llegar más lejos. 




Tras este infierno/ éxtasis, según gustos, Don´t Ask Why puede parecer incluso convencional, pero no lo es. La forma de sonar las guitarras -como una dulce marea que sube y baja-, los lamentos de Shields que te transportan a otro lugar. 

Porque eso son las mejores canciones de My Bloody Valentine. Lanzaderas hacia planetas inexplorados, donde esconderse, o mejor aún: curarse, crecer, transformarse, mutar en seres divinos, despojados de nuestras vergüenzas y dolores. Para terminar, Off Your Face, una canción sucia -te salpica- ahora con voz femenina (Bilinda), coronada por esa poderosa escalada final hasta el fin del mundo, de todos los mundos posibles.

Soon: 9,75
Glider: 9,5
Don´t Ask Why: 9,2
Off Your Face: 9,6

NOTA: 9,6

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Tremolo EP (1991)


Duración: 18:46

Trémolo: "sucesión rápida de varias notas iguales con la misma duración". Otra vez cuatro canciones. Se hace más complicado valorar ahora, pues Swallow (aunque de algún modo original por sus toques orientales), y sobre todo Moon Song pueden llegar a parecer descartes que al final terminaron por incluirse; al lado de To Here Knows When y Honey Power. 

¿Cómo no valorarlas con un diez, si son pura belleza; y además únicas? Dejar de hacerlo sería revolcarme por el barro, preferir lo mundano y zafio a lo más cerca que un ser humano puede estar de lo paranormal escuchando un disco que ni siquiera llega a la duración estándar. Para qué más tiempo, si en To Here Knows When caben nubes de algodón de azúcar, corazones inflamados, y yo que sé, entes de otros universos intentando llegar a este por los surcos que abren en el aire los riffs enajenados de Kevin Shields. Por decir algo. Y para terminar, una extensa coda que no describiré con palabras porque ninguna puede atraparla. 

En realidad, cualquier intento de describir la época sublime de My Bloody Valentine es totalmente vano: sólo se puede explicar escuchando, sintiendo. Con unos auriculares y la luz apagada, a poder ser. Y qué decir de  Honey Power, ese feliz encuentro entre el shoegazing y el hardcore que desemboca en (...). 

Shields confiesa aterrado que nunca se podrá acercar a los sonidos que escucha en su cabeza, pero la mayoría de los mortales no podríamos rozar un  murmullo así ni en nuestros más lejanos, drogados sueños.



To Here Knows When: 10
Swallow: 9
Honey Power: 9,85
Moon Song: 8

NOTA: 9,55