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sábado, 15 de abril de 2017

Oasis: Definitely Maybe


Disco: Definitely Maybe
Grupo: Oasis
Integrantes: Noel Gallagher (composición, primera guitara, coros, piano); Liam Gallagher (voz, pandereta), Paul Arthurs (segunda guitarra, piano), Paul McGuigan (bajo), Tony McCarroll (batería)
Estilo: rock, Brit-pop, rock alternativo.
Año: 1994
Duración: 52:03


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Aunque ya cueste un poco recordarlo, hubo un tiempo en que a Liam Gallagher aún le sabían los cigarros, esos mismos que, una noche cualquiera, le robaron la voz de los 90. Oasis iban a triunfar, estaba claro, lo habían decidido ellos mismos: si no les dejabas tocar, te quemaban el local o al menos amenazaban con hacerlo.

A Alan McGee este arrojo juvenil le pareció bien y decidió ficharles: más pronto que tarde llegaría a sus manos Definitely Maybe, un disco tan brillante, directo y único, todo a la vez y para todos, que lo difícil sería que no tuviera éxito. Como chutar a puerta vacía, el balón en tus pies y el portero salió a por uvas.

Los Gallagher son dos hermanos de clase obrera que se llevan regular, y antes de caer en picado nos trajeron discos que los encumbrarían a dioses e ídolos; tremendo sprint para luego vivir del rebufo. Liam, el pequeño, siendo un crío no se separaba de su madre, luego se convirtió en un macarrilla ladrón de bicicletas nivel C-2, además de pensar que todos los que escuchaban música eran unos buenos pardillos.

Pero un fatídico día hace ya un par de décadas, en un concierto de los Stone Roses, le pegó fuerte la maría. Y como el grupo mencionado tardaba demasiado en sacar su segundo disco, Liam se cansó de esperar y decidió hacerlo él mismo. Quizás se truncaron algunos de sus planes cuando se acercó al grupo su hermano mayor, Noel, con el pretexto de tener un puñado de buenas canciones bajo la manga.

 
Hay videoclips y videoclips.
 
Y vaya si eran buenas. El disco fue decisivo a la hora de devolver a las islas la capitalidad de la música occidental. Atrás se quedaron los mejores años del grunge, chiste que perdió la gracia con su primer mártir.

Ahora venía un movimiento vitalista, cuyos principales estandartes no eran precisamente hermanitas de la caridad. Liam, en efecto, nunca dejó de ser el hoolligan del Manchester City que expulsaron a los 39 años del Santiago Bernabéu, por su manera particularmente "efusiva" de celebrar un gol. Los tres que marcó después el Madrid los celebró en su casa.

Ese salvajismo, la espontaneidad, lo mismo que ayudó al grupo a alcanzar la fama, contribuyó también a su destrucción; al no encontrar un equilibrio entre quien traía el carisma y el espíritu pero artísticamente era plano (en sus propias palabras "Yo me limito a salir ahí y molar un huevo"); y quien, tras una apariencia más sosa y cerrada, era el grupo. Esta dualidad, mientras funcionó, fue mágica.

Gracias al trabajo de Noel se lucía Liam, que a pesar de no haber compuesto gran cosa pedía protagonismo a gritos, alargando las vocales: "suunshiiiiiiiinee". Separados nunca habrían llegado tan lejos, pero sus posturas eran irreconciliables.

Recordemos a Noel Gallagher en el concierto acústico para la Mtv, abandonado por su hermano que está en el palco con su novia, bebiendo, fumando y gritándole que canta como una mierda; en esa época cuando aún estaban en las primeras páginas de los periódicos y podían meterse con Radiohead sin quedar mal en absoluto.


 
Esta vez estaban los dos.

La primera canción del debut en cuestión no se llamaba "Looser" o "I´m Trying", sino "Rock and Roll Star". No es el mejor tema pero como entrada está cojonuda, transmite la energía, ese emocionante torbellino juvenil que fueron Oasis y se los llevó por delante.

 En cualquier caso, la letra no versa sobre la prepotencia de creerse una figura, sino del poder que tiene cualquier músico, aunque realmente anónimo, al subirse a un escenario: "You are not down with who I am/ Look at you now, you´are all in my hands tonight". 

Luego llega Shakermaker, bastante relajada y de buen rollito, y luego Live Forever, para mucha gente la mejor canción que han compuesto nunca. Yo tengo mis propias subjetividades, pero probablemente sea la más bella, recuerdo escucharla en mis años previos a este ahora y sentir que sentía demasiado.

La siguiente en pasar es Columbia, psicodélica, arriesgada, valiente. Y Supersonic, es decir, Liam sonriendo y corriendo de puntillas en una azotea mientras pasan los aviones. Su gran momento. La segunda parte del álbum no es tan buena, se echan en falta "Wonderwall" o "Morning Glory". Pero eso ya para el siguiente.

A menudo se acusa a Oasis de haber sido sobrevalorados en su época. Sea cierto o no, sus primeros discos siguen sonando igual de bien veinte años después, cuando devolvieron a miles de personas no sólo las ganas de vivir, sino de coger una guitarra y ser único. Ambas cosas, de repente, parecían fáciles.


Rock and Roll Star:8,9
Shakermaker: 8,2
Live Forever: 9,5
Up In the Sky: 8,8
Columbia: 9,2
Supersonic: 9,6
Bring it Down: 8,8
Cigarettes and alcohol: 8,9
Digsy´s Dinner: 7
Slide Away: 8,1
Married With Children: 8,2

NOTA:  9,2
Más discos
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sábado, 1 de abril de 2017

The Jesus and Mary Chain: Damage and Joy


Disco: Damage and Joy
Grupo: The Jesus and Mary Chain
Duración: 53: 01
Estilo: pop-rock, rock alternativo, noise pop
Año: 2017

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Diecinueve años después de su anterior disco, el más o menos apaleado Munki, están de vuelta los Jesus and Mary Chain con un par de vídeos de mierda, una portada de mierda y un disco, según la mayoría de las críticas, tan mediocre como las películas de Torrente, pero sin cameos de tertulianos del Sálvame. Y yo vengo a desmentir lo último. 

La portada tenemos todos claro que es una bazofia. También para mí, que conservo un grato recuerdo de las sopas de letras, en mi infancia; cuando jugaba a juntar palabras mientras el resto comían o dormían sobre el plato. 

Ni con la ayuda de esta feliz circunstancia el diseño consigue decirme nada; porque enternecerme o cautivarme, desde luego que no; y en cuanto a transmitir fiereza y mal rollo, lo cual, supongo, era el objetivo; ¡un plato de comida!, tampoco. Ya doy gracias a Dios de que tú hayas hecho click sobre él y me estés leyendo. Quizás seas la única visita, disfruta el momento.

Y qué decir de los vídeos promocionales. El de Amputation, por ejemplo. Una sucesión perversa de imágenes apocalípticas y selfies de ancianos (ellos, porque sí, ya lo son). Me lo he puesto a un cuarto de velocidad para poder enterarme. 

Calaveras, labios, titulares de prensa ("I am going to die on TV"), manifestaciones, lentejas, Jesucristo, y vuelta empezar. Hay aliens. Y aparece George Bush. ¡Joder, Bush! ¡Ya ni me acordaba de él! ¿Es que nadie ha supervisado esto? 

Supongo que hace un par de décadas, un día de borrachera, se les ocurrió montarlo; y ahora les daba pereza hacer el cambio por una foto de Trump. Y con el videoclip del otro single, "Always Sad", más de lo mismo, y eso que es una canción melódica de buen rollito, pero vuelven los recortes y las fotos caseras a toda velocidad. 

Parece un vacile, y a pesar de la calidad del tema, con tal acompañamiento, a uno le da vergüenza marcar un me gusta. La ley del mínimo esfuerzo, si es que se esforzaron. 


Los hermanos Reid, como el perro y el gato. 
Han cesado los golpes y han vuelto Jesus and Mary Chain

Pero vayamos con lo importante, las canciones. El periodismo cultural, en pleno siglo XXI, no se ha librado de la velocidad frenética: a este ritmo se informa de todo y luego se olvida. Así, gran parte de las críticas se escriben cuanto antes, tras pocas horas o días de haber salido a la venta o tener disponible el material a valorar, y sí, da tiempo a escuchar un rato de música; pero no a comprenderla, interiorizarla, valorarla. 

Bueno, peor ocurre con los libros. Del total de libros que aparecen reseñados en los medios de comunicación, ¿qué porcentaje de ellos creéis que se ha leído enteros quien hace la crítica, entendiendo el estado actual de carestía que sufre este oficio?

Así, la mayoría de críticas (más bien especulaciones) de Damage and Joy se resumen en:"gran parte de las canciones no son nuevas, y el sonido es el de siempre, así que el disco es mediocre". Supongo que había quien esperaba a estas alturas un Psychocandy Volumen II, pero los hermanos Reid tienen casi 60 años. Aunque sus voces siguen sonando como si tuvieran veinticinco.

Cuando hace casi dos décadas se separó el grupo, iniciaron una poco prolífica producción que hoy recogen. Sí, All Things Pass ya formó parte de una banda sonora, y otro puñado ya fueron presentadas de alguna forma. 

No veo qué hay de malo con que recojan ahora lo mejor que han compuesto en este tiempo y lo graben con mejor calidad; teniendo en cuenta que ¿alguien ha seguido, por ejemplo, la carrera en solitario de Jim Reid? Nunca habríamos conocido Amputation, la gran mayoría, si no fuera por su inclusión en este disco. Y lo abre de maravilla. 

 Además, el conjunto, a pesar de estar compuesto por retales de diferentes épocas, nunca desentona. El disco está brillantemente producido y a la vez los temas tienen identidad propia y forman parte de un todo. No hay ninguna canción que sobre o desentone. 

Por otro lado, aunque haya rescates, no dejamos de tener siete canciones totalmente nuevas; y ni con 
unas ni con otras el disco se hace largo o pesado a lo largo de la casi hora que dura. Casi diría que es su obra más "amena"o accesible, el disco que recomendarías a quienes desean introducirse en su discografía pero todavía se asustan con Psychocandy.  

Los Jesus no han tomado el pelo a nadie. Bueno, sí, con los vídeos y la portada. 



Vayamos directos al playlist. Amputation mola, sería una introducción digna a las bestias de Psychocandy, y "Just Like Honey" para terminar, como en Lost in Translation. No estaría mal. 

"War on Peace" comienza como lo harían unos súbditos de la Velvet, estilo The Underground Youth, pero ese sorpresivo final que increíblemente encaja perfecto y brutal es un "White Light/ White Heat" moderno que le cundiría firmar a cualquiera, incluso a la legendaria banda neoyorquina. Como si escalaran posiciones: "Lou, no somos tus hijos, somos tus hermanos".

"All Things Pass" es la demostración sonora de que su talento no ha pasado, al menos no en 2007, cuando compusieron ésta, la mejor canción del disco. Resume bien esa mezcla de felicidad y nihilismo que recorre Damage and Joy, quizás su disco más optimista. Ganaron endorfinas con los años. 

La potente batería del final conecta con "Always Sad". Las voces femeninas, que serán constantes y variadas a lo largo del disco, aquí comienzan. Un tema breve y redondo: éste es un gran disco de pop. Si acaso se le puede recriminar que no enseñe las uñas.

"Song Of A Secret" es otra muy agradable muestra del lado dulce de los Jesus, una lástima que ésta sí que se parezca demasiado a Sometimes Always. No es mucho peor, pero vino después. Una pena. A partir de aquí, aunque esto ya es percepción personal, se inicia un crescendo que culmina en Presidici (Et Chapaquiditch), la tapada del disco. 

Luego baja, pero la faena ya está hecha. Atentos a esa Simian Split, cantada con voz de fumador y presidida por ruiditos electrónicos to wapos ahí. La vejez nunca había sonado tan macarra. 

Damage and Joy nunca será un clásico, no posee el magnetismo atrayente de entregas anteriores... pero agranda la leyenda. Ejercicio de estilo.




Amputation: 8
War On Peace: 8
All Things Pass: 8,6
Always Sad: 8,4
Song Of a Secret: 7,6

The Two Of Us: 8,2
Los Feliz (Blues and Greens): 8,1
Mood Rider: 8,4
Presidici (Et Chapaquiditch): 8,6

Get On Home: 7,6
Facing Up To The Facts: 8,1
Simian Split: 8
Black and Blues: 7,8
Can´t Stop The Rock: 7,8

NOTA: 8,2

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Otras obras comentadas de The Jesus and Mary Chain
Psychocandy 
Darklands 

Otras obras comentadas
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Fotografías extraídas de Photopin, créditos


Román__PG 
<a href="http://www.flickr.com/photos/30632167@N06/8266417579">miauguau</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">(license)</a>


 Leon F. Cabeiro
 <a href="http://www.flickr.com/photos/37563893@N00/5096155220">Batman & Robin</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/">(license)</a>

miércoles, 15 de marzo de 2017

The Smashing Pumpkins: Mellon Collie and The Infinite Sadness


Disco: Mellon Collie and the Infinite Sadness

A pesar del juego de palabras, se podría traducir como "melancolía e infinita tristeza".

Grupo: The Smashing Pumpkins

Integrantes: Billy Corgan (voz principal, guitarra, piano, arreglos de cuerda, dirección artística y de diseño, mezclas y producción). James Iha (Guitarra, voz en dos canciones, ayuda en composición y producción). D´Arcy Wretzky (bajo, voz en una canción). Jimmy Chamberlin (batería, voz en una canción).

Estilo: grunge, rock alternativo, heavy metal

Duración: 121 minutos

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Si hay algo que no podemos recriminar a Billy Corgan, oscuro líder de quienes machacan calabazas, es que no sepa despedirse. Antes de abandonar las guitarras; y gradualmente a los demás integrantes de su grupo y la excelencia compositiva; nos dejó un disco doble para que lo rechazáramos por soberbio y grandilocuente, amáramos sus éxitos, lo paladeáramos poco a poco con el paso de los años; y finalmente amáramos el sonido de cada minuto, con la sabiduría que sólo otorga el tiempo.

Un álbum ecléctico en dos partes, que ahora, por qué no, repasaremos canción a canción. Grabaron más de cincuenta temas, iban a ser treinta y dos, quedaron veintiocho. ¿Cuál de los dos discos que conforman el doble LP Mellon Collie and The Infinite Sadness es mejor? ¿Dawn to Dusk o Tiwilight to Starlight? La gran pregunta.

Corgan, en su momento, comparó esta ambiciosa obra con la importancia de The Wall, y no iba desencaminado. Pocos grupos más podrían mantener nuestra atención y su originalidad durante más de dos horas, sin irse por las ramas ni renunciar al tono principal, y haciendo honor a una portada como ésta; que asocia un par de cuadros clásicos con un anuncio de cerveza, en pos del homenaje subliminal a la masturbación femenina. El testamento para la historia de un genio en su máximo esplendor, su primavera creativa. ¿Puede haber algo más grande?

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1- DAWN TO DUSK

Mellon Collie and The Infinite Sadness: Puede parecer increíble, pero este primer tema es el que más veces he escuchado. Cuántos compositores de música clásica matarían por que se les ocurriese una pieza a piano como ésta, breve, bella, bellísima. Siempre termina antes de tiempo.

Tonight, Tonight: Lógico que sea single, pues cumple todos los cánones. Redonda y con clímax final. La contraparte vitalista de Disarm. 

Jellybelly: Se acercan a lo lejos las guitarras, con empaque, como un puñetazo en la mandíbula. Y aún nos darán cosas bastante mejores, como veremos a continuación.

Zero: Destrucción, zombies, camisetas negras con estrellas grises. Similar a Bullet with Butterfly Wings pero algo más corta y directa, distorsión y empaque al estilo stoner. Temazo para las radios rockeras por los siglos de los siglos, un solo de guitarra como el brillo del sol reflejándose en una cuchilla de afeitar. Y Corgan como un ser maligno, extraterrestre. Nadie podría hacer algo similar a esto, mejor que ellos. Si no le pongo más nota es porque no contemplo la perfección para un tema siniestro, opresivo, desesperanzador: para mí, la alegría es un valor artístico, que sólo una obra de denuncia podría eludir sin verse perjudicado.

Here Is No Why: Cómo suena este grupo... Voz, guitarras, bajo, batería... Únicos. No se me ocurre mucho más que decir pero la culpa es toda mía, no de esta gran canción de rock. 

Bullet With Butterfly Wings: "The World is a Vampire" y luego ya el resto. Himno de manual (qué fácil parecía hacerlos en los 90). No te importa que acabe porque vas a volver a escucharla. Si eres adolescente y hoy quieres ver al mundo arder (metafóricamente), cambia  mi nota a diez o 9,99999.


Sí, yo también crecí viendo este videoclip en la MTV... y no me importaría comprar esa camiseta.

To Forgive: Quizás se nota más entre dos de los mejores temas, que éste sea de los más flojos, aunque nunca malo. To Forgive es una lamentación que avanza despacio hacia el trallazo de And One To One. A destacar la sección de cuerda y el esmero de la producción.

Fuck You (An One To One): Qué importante es en un grupo la sección rítmica, nunca suficientemente valorada. D´Arcy (bajo) y Chamberlin (batería) hacen aquí una labor brutal para que tanto Iha como Corgan se luzcan como héroes de una juventud extraviada (todas lo son, por definición). La tonada perfecta para hacer planchas y dominadas en el gimnasio. Ha perdido algo de efecto en mí tras cien escuchas.

Love: Un comienzo especialmente distorsionado -pero pegadizo- da lugar a un estribillo que si entonara con Auto- Tune algún cantante conocido, podría ser número uno. Se te queda en la cabeza, y como la canción lo merece, no es algo malo. Alma pop, carácter incómodo y salvaje.

Cupid De Locke: Diferente, espacial, dulce. Suena parecido a la nostalgia, que no es poco.

Galapogos: Canciones como ésta nunca sobran en un disco. Intimista, placentera. Dentro de sus limitaciones, sabe a gloria.

Muzzle: Pegadiza, juguetona, muchos colores.

Porcelina of The Vast Oceans: Si nos decidiéramos a hablar sobre esta canción, tendría que abrir una entrada exclusivamente para ella, maravillosa, grabada en varias partes. 

Take Me Down: Adornada por el cambio de voces, tomando ahora James Iha el mando, es una maravillosa interpretación. Iba para cierre, acaba por convertirse en una obra maestra. La prueba definitiva de que Corgan estaba realmente tocado por la varita.

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2- TWILIGHT TO STARLIGHT

Where Boys Fear to Tread: Contundente pero nunca brillante. El disco comienza con fuerza pero sin demasiada chispa.

Bodies: Ya sólo por la batería y los gritos ensordecedores de Corgan, merece la pena. Es tan potente que luego tocan tres canciones suaves, para recuperar.

Thirty-Three: Demasiado bonita. Gotas cayendo, sentimiento de extrañeza. Desubicados por el mundo. Tristemente "tapada" por los himnos Tonight, Tonight y 1979, siempre pide una escucha más. ¿Vas a mirarle a los ojos y decirle que no? Sin duda, éste es uno de los álbumes mejor editados que habré tenido la suerte de escuchar. Aunque pueda hacerse algo lenta, si te dejas llevar consigue golpearte al doblar la esquina. 

In The Arms of Sleep: Hermana pequeña de otras canciones del álbum, en todo caso la grandiosidad de su estribillo y esa guitarra acústica la salvan de pasar desapercibida.

1979: Su base electrónica la convierte en una premonición de lo que sería posteriormente el grupo. Sólo eso podemos echarle en cara. En cualquier caso, según yo lo veo, en este disco, a diferencia de en Siamese Dream, Corgan alcanzó su cénit en los temas energéticos y salvajes, no en los que buscan la belleza.

Tales of a Scorched Earth: Después de tres temas de corte preciosista, por si alguien se había dormido, vuelve el Corgan más enfurecido, con esta bola de cañón. Asusta un poco, pero luego se te pasa. Orgásmica por momentos (y en general); aunque la voz está tan electrificada que irritará a más de uno. Por cierto, ¿alguien puede echarme un cable? ¿A qué subgénero del metal pertenece esto? Los "Smashing" le daban a todo y siempre les salía bien. Ojo a la guitarra. James Iha y el líder del grupo formaban una dupla temible, de lujo, y qué decir de Chamberlin a la batería. A pesar de que el tema  parece un intento de ser lo más bravos y chirriantes posible, And One To No One es tan buena que no logran transmitir más fuerza que ella.

Thru The Eyes of Ruby: Por si alguien te pregunta alguna vez quiénes son los Smashing Pumpkins. Qué emoción, qué ganas de vivir. Cuando salieron éste y el Siamese Dream, eran uno de los mejores grupos de rock del mundo. Ojo al principio, al final, los embistes y los frenazos. Ser capaces de armar una canción tan larga, que da tantas vueltas, manteniendo siempre la tensión, dice mucho de un grupo. Que las canciones más extensas sean siempre de un nivel tan alto también demuestra que el bueno de Billy, muy lejos de cegarse con su ambición, sabía muy bien lo que hacía. 


En directo, de maravilla.

Stumbleine: Una guitarra acústica y la voz dolida de Corgan al frente de un tema con mucho gancho. Una joya para quienes tienen la paciencia de recorrer el disco azul en su totalidad. Sensibilidad, sentimiento.

X.Y.U.: Vaya panda de bestias. Dejad paso, que se acercan las tropas del apocalipsis (con malas intenciones.)

We Only Come Out at Night: Con ésta se inicia quizás la parte más floja del disco, una sucesión de canciones pequeñas, breves, pero bonitas; lo cual tiene mucho sentido pues a estas alturas otra X.Y.U Zero resultaría ya cansina. Nos acercamos poco a poco al fin de esa tristeza que se presuponía infinita y se nos avisa ya en el estilo de las canciones, que parecen marcar una despedida.

Beautiful: Hace honor a su nombre (pero no mucho más).

Lily (My One And Only): Una canción de despedida de Corgan a su gata que, la verdad, podía habérsela guardado para ella sin que perdiéramos demasiado. Cumple sin más.

By Starlight: Tras el pequeño lapsus, recuperan el nivel con una canción igualmente lenta y pausada pero que siempre da en el grano. Se acerca el final.

Farewell and Goodnight: Los Smashing como los habíamos conocido se despiden, y cantan uno por uno al borde de su tumba, en un tema preciosista que comienza como una dulce balada y culmina de forma circular, volviendo a un piano, notas prístinas dando paso al silencio. Tan bonito como la vida. Y es que resulta que, quizás ya lo habéis escuchado, este cd está considerado como un viaje semi-conceptual sobre el paso de la vida y sus etapas hacia la muerte, de ahí el nombre de las dos partes sean Dawn to Dusk (Del amanecer al anochecer) y Tiwiligt to Starlight (del crepúsculo a la luz de las estrellas. Sin comentarios a que un disco que quiere reflejar la vida humana se llame "melancolía e infinita tristeza".


DISCO 1: DAWN TO DUSK

Mellon Collie and The Infinite Sadness: 9,4
Tonight, Tonight: 8,2
Jellybelly:8
Zero: 9,1
Here Is No Why: 8,3
Bullet With Butterfly Wings: 9,3
To Forgive: 7,8
Fuck You (An One To No One): 9,5
Love: 8,5
Cupid De Locke: 7,9
Galapogos: 8,3
Muzzle: 8,4
Porcelina of the Vast Oceans: 8,9
Take Me Down: 8,1

DISCO DOS: TIWILIGHT TO STARLIGHT

Where Boys Fear To Tread: 7,1
Bodies: 8,5
Thirty-Three: 8,5
In The Arms of Sleep: 7,6
1979: 8,6
Tales of a Scorched Earth: 8,5
Thru the Eyes of Ruby: 9,5
Sumbleine: 9
X.Y.U.: 8,9
We Only Come Out at Night: 7,6
Beautiful: 7,4
Lily (My One and Only): 6,8
By Starlight: 8
Farewell and Goodnight: 9,2

NOTA GLOBAL: 9,2


El todo es mucho más que la suma de las partes. Deberíamos escuchar discos, más que las canciones. Tiene mucho mérito armar un conjunto que mezcle con éxito tantos estilos y enfoques musicales, hasta construir una auténtica "biblia" del rock alternativo. Y, aunque estén a la par en belleza, en cuanto a músculo y variedad supera con creces al Siamese Dream. Cambios de ritmo, gran multitud de instrumentos, estilos en teoría contrapuestos. Un clásico.


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sábado, 8 de octubre de 2016

Discografía de My Bloody Valentine; PARTE 1: 5 primeros EP´s (1985-1987)




Hay grupos que, por lo breve pero decisivo de su trayectoria, se prestan a la revisión de su obra completa. Comienzo la sección "Discografías" con los irlandeses My Bloody Valentine. Han tenido varias formaciones a lo largo del tiempo pero construyeron la mayor parte de su historia, y casi todos sus logros, después de unirse Bilinda Butcher (guitarra rítmica, voz) y Debbie Googe (bajo) a Kevin Shields (guitarra principal, voz) y Colm Ó Cíosóig (batería). Juntos, se convirtieron en referentes, si es que no también creadores, de un subgénero que los medios musicales del momento decidieron llamar shoegazing; al ocupar sus miradas numerosos pedales de efectos -en el suelo del escenario-, construyendo gracias a ellos atmósferas y canciones que marcarían una época, aunque sólo fuera para la vertiente más escondida de la música popular contemporánea. Pero antes de esto tuvieron que encontrarse a sí mismos, y de dicha búsqueda hablaremos en esta primera entrada.



This is Your Bloody Valentine (1985)

Forever & Again: 6
Homelovin´Guy: 6,25
Don´t Cramp My Style: 5
Tiger in My Tank: 6,5
The Love Gang: 4,75
Inferno:5
Duración: 21:13
Nota:5


 Su primer intento es un EP de siete canciones sin éxito en su momento y vilipendiado hoy día, incluso por ellos mismos. En realidad no es tan malo -dentro de lo malo-, aunque pueda sorprender que quienes acabarían marcando el rumbo comenzasen siguiendo cánones ya aborrecidos, con un post-rock gótico sin contemplaciones: Kevin Shields ya estaba ahí -esto se grabó en casa de sus padres-, aunque puede que su genio todavía no. Siempre hay detalles para quien quiera verlos, como el pequeño solo de Homelovin´Guy, pero es obvio que algunas canciones flojean ya a las primeras escuchas, pesadas, insulsas. Otras tienen su punto, sin ver tampoco ninguna maravilla en los 21 minutos que dura. Suenan compactos pero limitados; y a partir de los 3 minutos los temas se les hacen largos. Poco por encima del nivel de esas películas que "se dejan ver".  Colm Ó Cíosóig ya acompañaba a Kevin aquí, y seguirá hasta el final. Completaban Tina Durkin al teclado y David Conway como voz principal.

Geek! (1985)

No Place to Go: 7
Moonlight: 5,5
Love Machine: 6,75
The Sandman Never Sleeps:4,75
Duración: 12:37
Nota:5,7

Parece que en su momento no les disgustó tanto el resultado, porque ese mismo año se volvieron a reunir y, todo se ha dicho, la mejoría queda patente. Siguen siendo un cóctel más o menos acertado de referencias (Iggy Pop, The Doors, The Cramps) pero rockean con más gracia. La voz áspera de Conway no convence, pero la instrumentación se nota más ligera y trabajada; sin ofrecer demasiado además de esta escucha algo más agradable. Sólo un fanático negaría que hay miles de discos superiores a éste, pero lo verdaramente importante es que My Bloody Valentine inician aquí su meteórica ascensión de Ep´s hacia su obra suprema. De hecho,  no son ni My Bloody Valentine todavía. Piezas para museo, muy gratas sobre todo a la hora de trazar un itinerario sónico, intentando imaginar qué  pasaría por la cabeza de Shields para que un grupo cualquiera, de los que hay varios en cada barrio, se convirtiera en lo que finalmente fueron. Por estas fechas, nadie apostaría por ellos. Algún detalle, sí que hay: el riff de Love Machine, ¿presagio de los que vendrían luego? Detalles de calidad salvan canciones bastante pobres en su concepción, totalmente amateur.

The New Record by My Bloody Valentine (1986)
Lovelee Sweet Darlene: 7,5 
By the Danger in Your Eyes: 8
On Another Rainy Saturday:7,75
We´re So Beautiful:8,8
Duración: 10:25
Nota: 8

Año nuevo, vida nueva. Tina Durkin marcha, y entra al bajo la definitiva Debbie Googe, cuya aportación no será poca (véase By the Danger in Your Eyes). Ya desde el título remarcan el deseo de ser otros. Conway también va perdiendo peso en el grupo y cambian a un estilo noise-pop parecido al de The Jesus & Mary Chain, siguen sin innovar pero ahora se sienten más cómodos y parecen aportarle algo de color a las influencias, su toque personal. Canciones muy ruidosas pero a la vez alegres, sobre las que actúa la nostalgia y se puede vislumbrar ya la larga sombra de la belleza. Dolorosos para el oído, poderosos para el espíritu. My Bloody Valentine, -Mbv a partir de ahora-siguen siendo  del montón, pero ahora cerca de la cabeza; si Kevin todavía no es genio total, sí inteligente, y el grupo revive con fuerza insospechada. Aquí ya se pueden encontrar horas de disfrute. Un EP digno de amor y el primer gran salto de calidad de la banda; ya suenan más que bien. Todos los temas del brevísimo disco son dignos pero We´re Saturday en particular -qué quieren que les diga- parece anunciar algo grande.

Sunny Sundae Smile (1987)


Sunny Sundae Smile: 8,25
Paint A Rainbow: 8,4
Kiss the Eclipse: 7,75
Duración: 8:51
Nota: 8

Como vimos, 1986 fue importante por el cambio de estilo; 1987 en lo fructífero. Continuaron la buena senda, alejándose del ruido y buscando melodías lo más dulces posible, creando composiciones de Jangle pop para todos los públicos, grabadas de forma barata pero entrañable. Y sí, este EP es TODAVÍA más corto, y no llegamos siquiera a los 10 minutos. Música para alegrarse el día. El peligro que acecha: estancarse aquí.

Strawberry Wine (1987)

Strawberry Wine:8,5
Never Say Goodbye:8,75
Can I Touch You: 8
Duración:8:20
Nota: 8,25

Con la llegada a la banda de Bilinda Butcher, tras haberse marchado Conway, se conforma la formación definitiva, Mbv pule al máximo su estilo Jangle Pop y entrega dos pequeñas joyas, éste Strawberry Wine -sí, todavía más breve- y el posterior Ecstasy, que serían más tarde compilados en Ecstasy and Wine.
Vayamos a las canciones: hay que repetir que Never Say Goodbye es una maravilla, a dos voces entre Bilinda y Shields. La última canción de este primer EP es la más difícil de digerir, y la primera de Mbv en la que se aprecia una importante experimentación. El frasco de las esencias amenaza con terminarse, y son lo suficientemente inteligentes como para, antes de que los temas de pop bello se conviertan en repeticiones unos de otros, tomar el camino difícil, que al final es el único posible: innovar. Fracasaron en un estilo, triunfaron en otro, el siguiente paso será crear el suyo propio, su sentido único del arte y la belleza. Pero antes, el EP continuista Ecstasy.


     Ecstasy (1987)

She Loves You No Less 9
The Things I Miss 7,5
I Don´t Need You 8,75
(You´re) Safe in Your Sleep (From This Girl): 8,5
Clair 6,75
You´ve Got Nothing: 7
(Please) Lose Yourself In Me: 6,5
Duración: 20:42
Nota:7,7

A medio camino entre la etapa Jangle Pop que se cerraba y el futuro experimental que definiría un nuevo estilo, este EP mezcla canciones enternecedoras como She loves you no Less con otras menos radiables pero también meritorias. Después de esto, el salto al vacío, pero lo veremos la semana que viene, en la siguiente entrada de la revisión de la discografía de My Bloody Valentine.