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jueves, 19 de enero de 2017

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA

Supongo que lo mejor y lo peor de la democracia es la tranquilidad que transmite. Al final en el arte (o ciencia) de la política, casi todo es paradoja. Se nos inculca desde pequeños que éste es el mejor sistema, y creo que es cierto, pero estoy igualmente convencido de que este "triunfalismo", por llamarlo de algún modo, lo debilita. 
Una democracia en la que el pueblo en teoría soberano "absorbe sin más", como Bob Esponja, sin reflexionar sobre los edulcorados mensajes del líder, que es líder porque alguien le sigue; una democracia donde Belén Esteban es best-seller y los programas electorales no los lee casi nadie, es decir, nos interesan más los asuntos privados que no nos incumben que los públicos que nos afectan; ¿qué es sino una dictadura con pelín menos de azucar (light)? 
Por eso me hace gracia este vídeo, tan quijotesco. El "clip", el Quijote y esta columna tratan de lo mismo: la diferencia -quizás abismo- entre ideales y realidad, a veces tan grande que asusta o hace reír. 

 
Titanic Flute Fail es el nuevo himno de la democracia: una canción que teníamos por preciosa, "la más bella del mundo"... si la interpretas bien, aprendes el ritmo y a leer las notas. 
La democracia sin estudio, sin dedicación al conocimiento por el bien de todos, es como una bebida sin gas. 
Y sí, habéis acertado: esta entrada realmente trata de publicidad subliminal.
Fotografía extraída de Photopin.
Créditos: portaldelsures<ahref="http://www.flickr.com/photos/57352063@N07/14874401107">estudios Juventud</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">(license)</a>

lunes, 12 de diciembre de 2016

Populistas


Desde el principio me llamó la atención, y cada día parece estar más de moda, el insulto por excelencia de la política moderna. Se utiliza al hablar de Podemos, al hablar de Trump (qué diablos, algunos periódicos parecen querer decir que son una misma cosa), con el Brexit de marras, lo del referéndum en Italia, grupos neonazis varios y para el todos contra todos.

 Es el comodín de la llamada (a la hipocresía). Porque me resulta gracioso/ irónico ver a líderes de distinto signo denunciando a sus rivales como “populistas”, siendo el populismo, en su justa dosis pues todo en exceso sobra, base ineludible para el éxito electoral en cualquier democracia. Es imposible llegar a la Moncloa, o a la Casa Blanca, sin algún toque de este ingrediente X. Claro que hay diferencias de grado y unos son más demagógicos que otros, pero no deja de ser como miopes difamando a tuertos.

 Todos los partidos mienten, porque el pueblo llano no se conforma con poco. Preferimos votar a alguien que prometa diez y cumpla uno, antes que a quien permanece callado. Vamos a por el de perfil alto. 

¿Qué sentido tiene que un partido que ha incumplido la mayoría de su programa, incluso ha mentido sobre su propio eslogan de campaña, acuse a otros de populistas? Es como si un cíclope gigantesco te cogiera del brazo y dijera al oído, salivando: “cuidado con los (...), son monstruos terribles, no te fíes de ellos, deja conmigo esta noche a tus hijos.”. 

 En cuanto a los grandes medios de comunicación, me parece bien que acusen a algunos de populistas, porque para empezar, como acabo de decir, si tienen algún peso en la agenda mediática, en mayor o menor medida seguro que lo son. El problema es cuando luego defienden el populismo de "los suyos", copiando a rajatabla las mentiras que escupen como si fueran una correa que trae y lleva los mensajes del líder.

 Al ganar Trump, los medios se mostraron aterrados. Ahora parece que ya se han calmado un poco las aguas; pero he llegado a leer, entre las escasamente diversas columnas de opinión de un medio de cuyo nombre no quiero acordarme; que al día siguiente de ganar el empresario las elecciones, su hijo -el hijo de quien escribiera esas líneas, se entiende- lloraba en el colegio porque no quería que le mataran; que los niños en la escuela lloraban ante la visión apocalíptica de sus compañeros que se iban a ir; mientras, las niñas se abrazaban aterrorizadas (…) Todo correcto. Lo malo es que si hubiera ganado su adversaria, lo habrían vendido como una grandísima victoria "de la democracia";  y no saber realmente si se critica a Trump desde las páginas de nuestros diarios por su racismo, machismo, etc. o por simples intereses bancarios, empresariales.

No caeré en el relativismo: sí que hay políticos mucho mejores que otros, estoy convencido. Eso sí, todos son populistas. Así que habrá que buscarse otro insulto. Radical está bien. O extremista. No todos lo son. Pero un partido que no fuera populista desaparecería a los dos días de nacer, mucho antes de que le saliese barba. Y usarlo como arma dialéctica: llamar la atención en la fealdad de los demás para disimular la propia.


Fotografía extraída de Photopin


photo credit: Mike Licht, NotionsCapital.com <a href="http://www.flickr.com/photos/9106303@N05/25532420181">Trump Rally: Torches & Pitchforks</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/">(license)</a>

jueves, 14 de abril de 2016

ODA A LA PEDANTERÍA


ODA A LA PEDANTERÍA

ó

“EL INTELECTUAL”


A Yago y Matilde:
Disculpad que no os haya escrito durante tanto tiempo, pero resulta que el problema es aún mayor de lo que pensáis: no puedo escribir nada en absoluto. He leído los poemas diez veces. Arrastro noche y día con mi temblorosa mano la estilográfica que me regaló vuestra amabilidad, pero no emerge un tímido verso. ¡De todos modos, seguro que me será útil, gracias! Si algún día soy referente de la literatura imposible en nuestra cálida Historia, será gracias a vosotros.
Descienden horas sobre el cuarto sin que se me ocurra algo de mérito, la nueva historia que espero en vano. Papeles blancos, arrugados, rayas negras y agujeros, por eso hace tanto que no recibís algo mío. A mi favor he de decir que últimamente mi vida es un cúmulo de forcejeos que no llevan a nada, latente, palpitante, nada.

Ayer fui hasta la biblioteca, en la búsqueda precisa de un par de tomos de Garcilaso. Me costó horrores llegar a ese templo, madre mía del amor hermoso, sin pecado concebida, pasaba la barahúnda monstruosa de una manifestación altisonante, reverberando.
Contaminaron mis pasos y mis versos –porque tenía unos en mente, que trataban sobre la arena, y se deshicieron-. Pasaron ellos y un buen rato, antes de que pudiera alcanzar el otro lado de la carretera, como en el juego ese del móvil que está tan de moda, yo no sé como se llama pero vosotros sí. ¿Wallapop?
Gritaban de forma similar a animales enjaulados, pero yo les comprendo, sufro por ellos, simples instrumentos del poder establecido, así dijo Foucault, en otros términos, para otra gente y pensando cosas distintas, pero decadentes, mi corazón sintió piedad por ellos tan apenados, fulgurantes mártires de la libertad.
Adquirí en la biblioteca el pesado volumen, 250 páginas con una bellísima introducción bordeada por rosas color mate. Cincuenta poemas, su explicación, comentarios que buscan el porqué de las explicaciones anteriores, bibliografías razonadas de esos comentaristas con sus trayectorias; y como no hay nada concluido en la poesía, ni siquiera en la de milenos pasados, también se incluyen apéndices, prólogos, nexos, escisiones del material original, añadidos, pentagramas posibles e imposibles, traducciones a muchas lenguas, y versiones de cada verso tal y como los habría escrito Quevedo, Góngora y un hombre común del siglo XVI, XVIII y XXI.
Este vehículo alado de la imaginación pesa muchísimo, elefante cosido por enaguas de plata, porque no le han arrancado más que cinco páginas, he sido yo, de tanto que amé una poesía sobre el oído, la concisión, la claridad ¡oh, claridad! y el ingenio, con la que me sentí muy identificado.
Al romperse las hojas, sonó ese quejido sordo de versos distanciándose, narrado por mis venas y las de los malditos. Entonces, estaba leyendo a la hora postrera, encorvado sobre las angustias y anhelos del Siglo de Oro, expectante de música y latidos cuando golpeó la ventana un meteorito procedente del planeta Mano de Idiota. ¿Quiénes se creen para romper lo que no es suyo, mentes primarias, de estupidez sigilosa pero brutal, turgentes bestias? Abrí la inerte ventana azul y grité: "¡callad, paraos!"
Era la barahúnda, la multitud que nunca duerme y nunca deja dormir. La primera súplica pareciera tímida y volví a sepultar su silencio con palabras de piedra. 
Busco una nueva historia, en mi corazón vacío, en el poemario repleto, o al menos lo intentan mis lozanas energías, porque no dejan de cruzar por aquí manzanas podridas, los encolerizados manifestantes, estos transeúntes más molestos que un demonio. Jodido forcejeo.

Llevaban largo rato molestando, al final les tuve que gritar, lo cual espero que os cause alguna risa:
-¡dejad de hacer ruido, hideputas, trato de concentrarme mongolos de mierda!
Esos en su vida sabrán lo que es una historia.
Estuve toda la tarde allí retenido y fue en balde, de tanto ruido no pude pensar un verso, mucho menos una trama para mi novela o la obra de teatro. Me gustaría hallar en los aledaños de mi mente despierta un cúmulo resplandeciente de personajes, la denuncia de una injusticia, algo así, un final épico, pellizcos de amor, traiciones, desvelos pero bueno adiós;

Yago, Matilde, hermanos de la sabiduría y su  búsqueda innata, de tan poderosa sapiencia,
muchos besos y abrazos para ambos,
de vuestra espiritualidad floreciente preferida,
Verde Pradera Azul


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Explicación:

Eran una historia los hombres y mujeres luchando por alguna razón desconocida, supone otra historia  el desdichado que ni dándose de bruces con sus anhelos puede verlos.
Una mente clara diría que las historias crecen por todos lados, en las briznas de hierba, en unos zapatos deshaciéndose al marchar, en el solitario ir y venir de las olas. Pero es necesaria la humildad para darse cuenta. Desde las alturas no se aprecia ninguna cicatriz. Podamos verlo o no, hay algo que contar en cada rasguño de la existencia (y también delante de tus narices).
Permaneced atentos.


martes, 5 de abril de 2016

FUE SIN QUERER





En el quinceavo día de clase, mi pie derecho chocó contra el izquierdo de la profesora, que paseaba junto a los pupitres. Digo profesora porque a mi entender merece tal consideración, y no porque se haya puesto entre un alumnado y una pizarra: quería aclararlo.

 Resulta que su larga exposición se detuvo por un instante tras el pequeño impacto, porque dijo: perdona. Me quedé de piedra. No os preocupéis, también salió de mí la disculpa (aunque por automatismo, la verdad) y sonaron ambos perdones casi a la vez, como si uno fuera el eco del otro.


Pero la cuestión es que mientras recogía mis pies del 43 recordé algo que me había pasado, al igual que el protagonista de En busca del tiempo perdido revive su infancia al saborear y oler una magdalena. Pero yo no me remonté tan atrás, sino a la semana pasada, cuando casi choco contra una señora al torcer la esquina, en el paseo del río. Es decir, no llegó a haber ningún contacto porque me giré rápido, sin embargo ella gritó, recriminándome, a pesar de haber dicho lo siento: "mira por dónde vas".

Eso me hace pensar. Hay gente que nunca tropieza, son los demás que, de tan estúpidos, en su ceguera van contra ellos. Me encanta su filosofía. Seguro que esta mujer nunca ha hecho nada mal en su vida, a decir verdad, lo más seguro es que se la haya pasado avisándole a los demás de sus errores, como si fuera una gracia que los dioses le han concedido para enderezar en su nombre este mundo corrompido por el "kaos".

Todo lo malo es algo externo que no tiene que ver con ella. Si hubiera subido al Titanic, sus últimas palabras serían algo parecido a blasfemar lo inútil del conductor, del los mapas, del hielo que no sirve para nada, su hijo imbécil que le regaló los pases para el barco, el marido inútil que ya cayó por la borda.

Es cansado, pero fácil, y desde luego precioso el arte de librarse de las propias culpas escupiéndoselas a los demás. Esta mujer debería dar conferencias en las más prestigiosas facultades de Ciencias Políticas, o en los  salones y escuelas donde germinen nuestros amados dirigentes, para que sean de la marca que sean aprendan de esta señora a culpar a la oposición o a quien se ponga a tiro y lavarse las manos, escondiendo con un espejismo que todos son ya iguales porque no pueden hacer nada*, excepto un par de detalles: robar un poco más, robar un poco menos. El Ministerio más importante es el de publicidad.


FOTO DE PHOTOPIN
photo credit: <a href="http://www.flickr.com/photos/97404710@N06/25743065081">L'intervento di Renzi al Senato</a> via <a href="http://photopin.com">photopin</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">(license)</a>

 * realmente sí que creo que pueden hacerse pequeñas cosas a nivel cultural y social, desde luego, a nivel económico, donde vierten la gran mayoría de sus promesas, se alardea mucho teniendo las manos atadas.