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sábado, 10 de septiembre de 2016

Entrevista a Marcos Matabuena Rodríguez; parte 2: El siglo de las matemáticas


P- ¿ Es consciente la sociedad de la importancia de las matemáticas en su vida diaria?

R- Por supuesto que no. Buen ejemplo de esto puede ser lo que respecta a nuestra alimentación: con matemáticas podemos saber cómo va a variar nuestro peso. O las grandes empresas, que utilizan las matemáticas para saber nuestros gustos y opiniones, y ofertarnos los productos que compraremos con mayor probabilidad.

P-  ¿Los avances teórico/matemáticos, cuánto tardan en tener incidencia en ramas más prácticas como medicina, telecomunicaciones, ingeniería?

 R- Durante los últimos siglos, los grandes cambios en medicina siempre han sido gracias a la matemáticas. Por ejemplo, si Radon no hubiese desarrollado su transformada integral nunca hubiésemos llegado a utilizar pruebas de diagnóstico con imagen. Hoy en día la situación es todavía más critica, porque para poder llegar a verdaderos avances en medicina –y otras muchas áreas- debemos analizar millones de datos en sistemas extremadamente complejos, y a nivel teórico toda esta rama del conocimiento está comenzando. 

Sin matemáticas no se puede hacer medicina, decir de manera objetiva si un tratamiento médico es efectivo o no, porque precisamente de esto se encarga la estadística. Los descubrimientos teóricos cada vez tienen un efecto más inmediato en las aéreas de transferencia del conocimiento, aunque todo depende del área en particular; pero definitivamente hoy en día no estamos en la época donde tarda esto en ocurrir, en algunos casos, 200 años. De todas maneras, muchas veces es el problema práctico el que motiva un desarrollo teórico. Y esto es cada vez más común, pues los científicos tienden a trabajar en grupos multidiciplinares donde hay expertos de diversas áreas. 


 


P-¿Alguna rama del conocimiento está llegando ya a su límite?

R- Más bien todo lo contrario: están empezando a desenvolverse de manera destacada, porque hoy en día poseemos miles de datos que nos permiten tener un conocimiento preciso sobre los fenómenos. Antiguamente, todos los descubrimientos se hacían a partir de muy pocos datos y observaciones.

P- Cada vez los problemas matemáticos son más complejos, ¿alcanzaremos pronto los albores de lo indescifrable, cuando la especialización sea tan excesiva que el conocimiento se imposibilite?

R- No es tanto resolver un problema muy complicado sino encontrar la solución más sencilla posible. Muchos problemas, para resolverlos de una manera inteligible, hay que usar un modelo simplificado, por tanto el asunto es encontrar una solución no demasiado compleja, que se adecúe a la realidad.
Tienes razón, muchas veces la especialización es muy negativa porque la gente pierde el punto de vista de lo que realmente está haciendo, pero gracias a Dios tenemos a matemáticos y físicos que son capaces de entender lo que hacen biólogos, médicos…


P-¿Son realmente las matemáticas la carrera y el ámbito con más salidas laborales hoy en día? 

R- El Siglo XXI es el siglo de las matemáticas. Para resolver muchas de las cuestiones cruciales para la sociedad del futuro será necesaria la utilización de mecanismos matemáticos avanzados, por lo que si los matemáticos reciben una formación adecuada, orientada a los problemas que demanda la gente y las instituciones, empresas... no deberían tener problema a la hora de acceder a un puesto de trabajo.

P- ¿Podrías dar un caso práctico, de una tarea o problema que antes era tedioso o difícil de resolver y ahora, gracias al análisis de grandes bases de datos, se ha simplificado?
  
R- No te puedo dar uno, sino miles. Un ejemplo significativo puede ser el caso de la alimentación adecuada del ganado vacuno para incrementar la producción de leche. O predecir cánceres prematuros, el número de billetes que puede vender una compañía de vuelo…

P- ¿Cómo saber cuál es el número de datos necesario -exacto, ni escasos ni demasiados- para un experimento? ¿Nunca son suficientes?

 R- Todo problema depende una calidad de información óptima para ser resuelto. Para controlar el entrenamiento de fuerza no necesitamos muchos datos; para conocer la dieta apropiada para una persona, miles.

P- ¿Habrá una gran relación en el futuro entre la robótica y las matemáticas, o seguiremos ocupándonos nosotros de cálculos cada vez más endemoniados y complejos?
  
R- Las matemáticas son el lenguaje y soporte de todas las ciencias. Una máquina aprende en base a las siguientes premisas: ensayo y error, y un comportamiento adecuado tiene cierta recompensa. Para programar dicho procedimiento debemos dar una serie de señales de entrada y la maquina proporcionará una señal de salida, y todo eso se configura a partir de procedimientos matemáticos. Por tanto, la evolución de la robótica va a depender del avance de las matemáticas y especialmente de la capacidad de realizar ingentes cantidades de cálculo. Un ejemplo reseñable de todo esto puede ser que las máquinas, hoy por hoy, no sean capaces de detectar la profundidad de las imágenes. 


lunes, 6 de junio de 2016

¿POR QUÉ CORREMOS?- parte 1



“Un día hace 10 años, más o menos, empecé a correr y correr. Llevo cuatro meses lesionado, pero mi cabeza sigue corriendo. Como la mayoría de mis compañeros, jugué al fútbol muchos años. Al dejarlo, empecé a correr para mantenerme en forma y no engordar mucho. Fue en la famosa pista del monte: al principio completaba sólo una vuelta de 5 km, en unas semanas subí a dos vueltas, a la siguiente tres y cuando fui capaz de hacer cuatro supe que estaba preparado para la carrera que todos queremos hacer por primera vez.
Me estrené en la Vig Bay con un temporal que si llega a ser hoy suspenden la carrera. Termino tres o cuatro medias maratones, y carreras de 10 kilómetros. Un día entrenando en la pista del monte me dije: voy a hacer una maratón.

La primera maratón suele imponer respeto, pero al final lo pasé muy bien, así quise preparar otra y mejorar mi tiempo. Ya tenía la droga dentro. La siguiente fue en Madrid, pensé que nunca se terminaba. Sufrí mucho para acabar, me dije que ni una más.

Llevo ya 11. Entre carrera y carrera fui animando a mi hermano, cuñados, primos y amigos a que empezaran a correr. Poco a poco nos unimos y formamos un pequeño club, con la única aspiración de que duremos muchos años juntos y nos lo pasemos bien”.

Entre que se levantan y acuestan, muchas personas de este y otros países –como el anónimo deportista cuya historia has leído ahora- se visten de corto, calzan unas zapatillas y salen a correr; por montaña, asfalto, caminos de tierra o una pista de atletismo. Atletas que se deshacen y rehacen en la lucha por un gran objetivo, que disfrutan, sintiéndose libres, y charlan en compañía al paso ligero que marcan sus pies, exploran nuevos senderos entre laberintos de árboles, o simplemente corren. Pero... ¿por qué lo hacen? ¿Por qué corremos?

Para elaborar este pequeño reportaje, he entrevistado a algunas personas destacadas dentro del deporte y expertos en él; y además he realizado una encuesta en la que han participado 215 corredores de ambos sexos, todas las edades y distinta clase y condición; segmentándolos según su nivel de práctica deportiva.


Nivel de entrenamiento/ exigencia
Número de encuestados (total 215)
Muy esporádicos (épocas de no correr en absoluto)

2 (0,93%)
Salgo a correr de vez en cuando, como mucho un par de días a la semana, no competitivo

9 (4,19%)
Entrenamientos regulares y frecuentes, pero no compito o muy poco competitivo

5 (2,33%)
Corro 2/3 veces a la semana y compito en carreras populares

84 (39,07%)
Entrenamiento casi diario, compito en carreras populares en su mayoría

37 (17,21%)
Practico atletismo federado aunque corra alguna popular, no doblo sesión ni acudo a campeonatos nacionales

29 (13,49%)
Participo regularmente en campeonatos de España o he doblado sesión, entrenamiento casi diario

35 (16,28%)
Atleta al menos una vez internacional, pero no profesional

11 (5,12%)
Soy o he sido atleta profesional

5 (2,33%)



No se deben tomar estos porcentajes como los reales para cada grupo, pues aunque no de forma acusadísima, inevitablemente he seguido unos derroteros “elitistas”. No hay en absoluto un atleta profesional por cada 100 corredores, cosa que podría hacer pensar esta clasificación. Lo que he querido es tener representación tanto federada como popular, si siguiese un sistema no “viciado” en ese sentido, tendría más de 500 corredores del grupo más amplio (2-3 entrenos a la semana y competición popular los fines de semana) antes de alcanzar 2 o 3 profesionales, cuando con 100 encuestas habría tenido de sobra para conocer a grandes rasgos las motivaciones de cualquier grupo.
Realmente el objetivo de este reportaje no es ser un análisis definitivo y científico, sino reflexionar sobre las razones que motivan a “impulsar las piernas de tal modo que ambos pies quedan en el aire” a personas tan distintas como un olímpico, una atleta internacional y una persona que hace deporte para adelgazar.

Pero no debemos dejarnos llevar por la emoción, sino comenzar este reportaje reconociendo que esta actividad conlleva para todos ciertos riesgos, y existen precauciones a tomar. Así, en una distendida charla con Ramón Antonio Centeno Prada, Asesor Médico del CAMD (Centro Andaluz de Medicina del Deporte); me ha explicado cómo en la práctica deportiva ponemos a los sistemas cardiovasculares y el aparato locomotor al máximo, y no sabemos cómo puede reaccionar el cuerpo a este gran estrés. Por tanto, afirma que cualquier corredor, desde el momento en que no se ha hecho ninguna prueba médica, está poniendo en riesgo su salud; sobre todo dentro del atletismo popular donde hay personas con sobrepeso, hipertensión, colesterol… El deporte, aún a baja intensidad, sin un estudio de nuestros factores de riesgo, puede acabar perjudicándonos en lugar de mejorar nuestra salud. Un simple reconocimiento general y un electrocardiograma es suficiente para detectar problemas graves y estar tranquilo, explica Ramón. Sólo una pequeñísima parte de los deportistas desarrollaría dolencias no detectadas.

El doctor nos comenta que la gente no se hace reconocimientos porque “no le duele nada”. También nos sugiere que eres hipertenso y no tienes molestia alguna hasta que llega la crisis hipertensiva. Esperamos a que lleguen los problemas de salud para preocuparnos e ir al médico. En sus palabras: “hay gente a la que corriendo una carrera popular le da una hemorragia, y si antes se hubiera hecho un simple reconocimiento se habría detectado el problema”.

El objetivo es reducir la muerte súbita; algo debido sobre todo a infarto, colesterol o diabetes en mayores de 45 años; y  a problemas congénitos en los más jóvenes, siendo estos detectables si se analiza el árbol genealógico y el paciente realiza según estos antecedentes familiares unas pruebas más específicas.

En Italia bajó drásticamente hace 20 años el número de muertes súbitas al obligar por ley a que todos tuvieran que hacer un reconocimiento o un electrocardiograma, así que  Ramón defiende que debería  ser obligatorio para cualquier deportista realizar un reconocimiento obligatorio anual (aunque el tiempo dependería del nivel de forma y rendimiento de la persona); añadiendo una analítica o una visita al cardiólogo especialista si los resultados son dudosos.

Hablando ya de deportistas de élite, para Ramón algunos de los principales problemas aparecen cuando éstos abandonan de forma radical su actividad; éste es el centro de estudio de varios artículos de la psicóloga deportiva Madó González Fernández, con la que hablaremos más adelante.
Volviendo a Ramón, explica que los velocistas, jugadores de deportes de equipo… cuando cesan en su práctica deportiva continúan comiendo a un ritmo similar, surgiendo factores de riesgo nuevos como el sedentarismo, el colesterol o la hipertensión. Comenta que esto es más extraño en pruebas de resistencia como la maratón, por la adicción que generan.


Parece tener razón, al menos en el caso concreto de Carlos Adán Arias, atleta olímpico hace ya 24 años, en aquellos juegos de Barcelona´92, campeón de España de Cross en 1994 y poseedor del récord gallego de 5.000 metros, 13.19.71 –a un ritmo medio de 2.39 el kilómetro, casi nada-, realizado en la ciudad de Sevilla en 1993.
Carlos no se imagina sin correr, pasar las tardes sentado en un sofá. Además, agradece ya no tener responsabilidad y poder realizar un deporte sano, como no es el de élite por el desgaste brutal que genera. Alejado de la presión de becas, títulos y récords, acude actualmente con alegría a bastantes carreras populares. Es un caso paradigmático para este reportaje, al aunarse en una sola persona ambos lados del espectro: el atleta de élite mundial y el corredor popular que compite por diversión, aunque sus tiempos sigan siendo muy distintos a los del pelotón. De todos modos, a pesar de su calidad, afirma que comenzó en esto por pura casualidad. Practicaba “todos” los deportes y realizó un día la carrera de su barrio. No ocurrió nada, pero el año siguiente sí. Quedó segundo y consiguió llamar la atención de un entrenador que había llevado a sus atletas, Ignacio. Carlos iba a cumplir 16 años y comenta que si no fuera por ese encuentro quizás no se hubiera dedicado al atletismo.

Carlos Adán en la Carrera de Samil de 2016
En cuanto a las condiciones para triunfar como atleta, nos enumera (tomad nota): tener clase y condiciones, motivación, sacrificio, cuidarse – no se puede entrenar mañana y tarde y luego ser un “veleta” por la noche-, muchas ganas, la cabeza. Carlos dice que sin cabeza no se puede hacer nada en la vida, y en el deporte menos. Él doblaba sesión y me comenta que a veces no le apetecía ir, pero se acababa convenciendo porque era su trabajo y le gustaba.
Preguntado sobre la posibilidad de vivir del atletismo, argumenta que tuvo la gran suerte de vivir bien, y que por sus conversaciones con otros atletas observa que ahora la situación es peor. “Desde que me he retirado, el atletismo ha ido para atrás: las empresas no se deciden a apostar por él, los ingresos y becas han bajado… Ahora es más complicado que un élite pueda mantenerse. Yo nunca hacía populares, ahora la élite del fondo gallego corre regularmente este tipo de carreras por 300 euros. Esto tiene una razón”.
En cuanto al futuro, valora a la gran generación de atletas júnior que tiene hoy Galicia (Miguel González Carballada, Adrián Ben, Tariku…), aunque también avisa de un traumático y duro paso de junior a sénior. “Pasé de quedar 19 en un mundial a no ser internacional en 3 años. Otras personas quizás no tengan esa paciencia y lo acaben dejando. Yo siempre digo que hay que ser constante. Si lo intentas, por lo menos sabrás si lo puedes lograr o no.”

Hace unos días, con casi ya 50 años, realizó 9 minutos 27 segundos en el 3.000, en una reunión popular en las pistas de Balaídos, organizada por el Celta de Atletismo.

Hay muchas razones por las que correr, y eso lo puedo comprobar con las respuestas de la encuesta. Para ordenar un poco entre todo el caos, hablaremos primero del sector popular, más tarde del federado. Las preguntas fueron iguales para todos: nombre, edad, estado actual activo/ inactivo, cuál o cuáles consideran su mayor éxito hasta el momento y qué razón u objetivo les motiva para continuar. Estas dos preguntas principales, es decir, logro del que están más orgullosos y principal razón, en muchos casos se responden igual o de forma intercambiable, sobre todo en el caso de deportistas populares. Por tanto, podemos analizarlos conjuntamente.
Sin duda, algunas de las principales motivaciones son realizar turismo, conocer nuevas ciudades o personas, adelgazar, superar los propios límites, desconectar, sentirse bien, el ambiente de las carreras, la sensación de libertad, buscar una válvula de escape, olvidarse de todo por un momento…
Alejandro García Vizcaya, corredor esporádico, considera como su mayor logro haber corrido 5 horas seguidas por Sevilla, desde San Bernardo hasta el huevo de Colón, ida y vuelta; pero sobre todo le gusta porque le evade correr con sus perros, para así conseguir un momento de tranquilidad después de todo el día.
Para Alejandra Santomé, es motivo de orgullo ser capaz de correr una hora seguida, cuando antes no aguantaba ni veinte minutos. Esta práctica le sirve para desestresarse y mejorar la forma física de cara a otros deportes. David Martínez Vega siente que ya es un logro en sí mismo cuando consigue salir a correr pese a no tener ganas.
A Laura Gómez Vales, que también corre muy esporádicamente, le libera de las tensiones del día y le hace sentir mejor; cuando sale a correr le gusta recordar un día y un paisaje en el que llovía y salió el Arco Iris. Patricia Quintas Carreira intenta sobrepasar sus límites para crecer como persona, y para Gonzalo Méndez Fráguas, lo mejor es disfrutar cuando has conseguido finalizar un entrenamiento muy exigente, comprobando así que todo va bien. Las personas nombradas nunca han competido o ya no lo hacen, pero han encontrado una motivación para correr fuera de dicha competición, en alguno de los beneficios que aporta este deporte.
Al pasar al grupo de corredores y corredoras que entrenan 2/3 veces al día y hacen carreras populares, nos encontramos quizás con nuevas respuestas; comenzamos a hablar de realizar marcas y acabar maratones. Una prueba tan dura que ya sólo terminarla puede ser un difícil objetivo.
 Pero a veces los mayores logros no son propios. Una corredora, que prefiere permanecer en el anonimato, la vez que se sintió más orgullosa en el deporte, fue cuando vio llegar a sus compañeras en su primera Vig Bay (carrera popular de gran participación entre las ciudades gallegas de Vigo y Baiona); ese día no pudo acompañarlas por lesión pero verlas cruzar la meta la hizo llorar. Juan Sánchez corrió la misma carrera mano a mano durante los 21 km con una corredora a la que no conocía de nada –podría ser fácilmente una de las amigas de nuestra anónima-, realizando ambos mejor marca, y felicitándose al final con un abrazo. Le da mucho valor a la deportividad de ese día.
 Sali está enganchada al subidón de cruzar el arco de meta: un inyección de energía para toda la semana. Para ella, lo mejor es incorporarse a un grupo de entrenamiento, y contagiarse de su afición, su entusiasmo y ganas. Raquel López aún recuerda su primera media maratón, las sensaciones corriendo, la emoción al escuchar a la gente dando ánimos.
Marta Suárez destaca este deporte en su plano social; cómo las competiciones le acercan a personas que estima y le han abierto una red mayor de amigos y conocidos. Algunas personas incluso consideran que lo que hace merecer la pena tanto esfuerzo es haber conocido a alguien en particular: para Jose, al triatleta Iván Raña; Pablo Pidal considera que uno de sus mayores logros, además de picarse con los colegas, mejorar tiempos y no abandonar nunca, es  en sus propias palabras “conocer la existencia de Jesús Bernal.”
Luis es escueto en sus razones: “después de correr me encuentro mejor que antes. Eso es todo.” No puede hablar de una mejor experiencia porque no las ve formando un ránking, pero se siente bien cuando madruga para ir a una carrera.

Este grupo, el de corredores  que entrenan 2/3 veces a la semana realizando una popular los sábados y domingos, es el más amplio de todos y con ellos continuaremos el próximo día. También hablarán tres grupos más, los corredores populares que entrenan casi todos los días y los atletas  federados de nivel autonómico y nacional. Además, la psicóloga deportiva Madó González Fernández nos hablará de la retirada del deporte, sus beneficios psicológicos e incluso nos dará algún consejo. 
El miércoles nos vemos en la segunda parte, y el domingo terminaremos con alguna que otra sorpresa y la conclusión final.